Cuando entró en la universidad, a principios de los 80, España ni siquiera estaba en la Unión Europea. “Estaba todo por hacer”, recuerda Carme Miró, consejera delegada de la consultora apple tree communications. “Era otro mundo… Fíjate que en llegar a Singapur entonces se tardaban dos días”.

Con 21 años ya tenía gente a su cargo y viajaba por todo el mundo. Mientras estudiaba Económicas, fue la primera presidenta internacional de la AISEC, una organización internacional de cooperación a nivel mundial. “La única que existía en España”, recuerda orgullosa.

Antes de dar el salto al sector privado, su primer trabajo fue en el recién estrenado gobierno de la Generalitat, donde se ocupaba de la atracción de inversión extranjera. “Atrajimos más de 180 empresas en 5 años de las cuales muchas eran japonesas. Fueron unos años fascinantes en los que vivimos una apertura totalmente nueva que atrajo las fábricas de Nissan y  Sony en Barcelona”.

Miró, que es una de los cuatro únicos españoles que forman parte del Executive Board del MIT (Massachusetts Institute of Technology), recuerda que hace tres décadas España todavía “era algo exótico para las multinacionales. No teníamos presencia internacional y era la gran desconocida: los años ochenta y noventa fueron una locura: hubo un boom increíble”.

De Barcelona a Japón

“No había ni email y había que moverse rápido para atraer a los inversores extranjeros”. Para ello, lo primero era “darles confianza en las relaciones personales, así que la Generalitat contrató expertos japoneses para saber cómo hacer negocios con Asia”. Y añade: “Teníamos que ir antes a explicarle a los alcaldes, cuando íbamos con los ejecutivos japoneses, lo importante que era entregar la tarjeta de visita con las dos manos y hacerles una minireverencia. Porque si no se empezaba así no había conversación posible. Era algo que entonces nadie sabía, a los alcaldes les parecía un chiste”.

De la Generalitat, Miró dio el salto a Monitor, la consultora del gurú del marketing Michael Porter, donde trabajaba a caballo entre París y Londres. “En toda Europa había solo cuatro o cinco mujeres entre cientos de consultores. Cada mes y medio íbamos a Harvard para hacer un intensivo”.

Y entonces fue cuando tomó una de las decisiones más importantes de su carrera. “Un grupo de compañeros de Monitor vimos mucho futuro en la telefonía móvil. A Porter no le interesaba mucho así que decidimos montárnoslo por nuestra cuenta en Cluster Consulting para enfocarnos en el negocio de las nuevas tecnologías, es decir, al móvil”. Era 1993.

Cuando los móviles eran el futuro

No podía ser mejor momento para invertir en el campo de la telefonía. Era justo cuando había un monopolio por país y se empezaban a abrir las licencias en Europa para que entraran empresas privadas. “Estaban deseando saber cómo meterse en cada país”, explica. “Cluster era la única consultora de management en este campo”, añade. Entre 1993 y 2000 pasaron de cinco personas a más de mil. Entonces había mucha gente que no creía que los móviles tuvieran futuro, pensaban que sería un nicho”.

Cluster, la empresa que cofundó Miró, se convirtió en la consultoría estratégica líder mundial especializada en el sector de las telecomunicaciones y las nuevas tecnologías. En 2000, salió a bolsa en el NASDAQ y se fraguó su fusión con la americana Diamond Technology Partners, que sigue siendo a día de hoy una de las cinco mayores operaciones de Merger & Acquisitions realizadas en España.

Burbujas

Miró, que desde que en 2003 fundó apple tree ha trabajado con clientes como el F.C. Barcelona, Manchester City Football Club y Nike, cree que “estamos entrando en una época buena en la economía española”.

Según Miró, que lo mismo tiene entre sus clientes empresas del Ibex 35 que pymes familiares, “está claro que las empresas españolas tienen una gestión mucho más profesionalizada que hace 35 años, hay un abismo”, opina. Y es optimista: “Las multinacionales ya han perdido el miedo que tenían en la crisis a invertir en España, que fue injustamente estigmatizada durante la crisis. Entre 2012 y 2014 no paraba de salir la crisis española en portada del Financial Times. Había otros países que estaban peor y no se cebaban tanto con ellos. Pero el tejido empresarial español ha demostrado que es de fiar y esperan años de crecimiento”.

Sin embargo, al preguntarle por el panorama internacional, Miró prefiere ser cauta. Ella, que vivió la burbuja puntocom de principios de los 2000, alerta que tampoco ahora es oro todo lo que reluce en internet y se muestra cauta ante la llamada nueva economía porque “los incentivos están puestos para que se aumenten las valoraciones de cualquier tipo de empresa. Hay una peligrosa desconexión entre lo que está pasando en bolsa y en la realidad. Se están valorando en proporciones desmesuradas empresas que ni siquiera está claro cómo pueden ser rentables porque el incentivo es crecer a nivel financiero, en vez de que la empresa cree empleo y tenga impacto en la economía real”. Y alerta: “No descartaría que se produjeran una serie de nuevas burbujas una detrás de otra. Primero fue la de internet, luego la de construcción y ahora podría estar preparándose la siguiente”. ¿Su consejo? “Mantener los pies en la tierra de la economía real”.