El considerado último jefe de ETA, David Pla Martín, ha abandonado a primera hora de esta mañana la cárcel francesa de Osny tras cumplir la última condena de cinco años impuesta por la Justicia francesa por su pertenencia a ETA. Pla continuará bajo control judicial hasta que se resuelva la euroorden dictada en 2011 por la Justicia española para ser entregado, opción que parece descartada. Por el momento, Pla residirá en Hendaya, en cuya comisaría deberá personarse dos veces por semana. Está previsto que esta tarde, a las 20.00 horas, reciba un homenaje de bienvenida en la localidad vascofrancesa de Ciboure.

Nacido en Pamplona en 1975, con su salida se pone fin al último periodo de actividad criminal que llevó a cabo ETA. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado identificaron a Pla como uno de los tres terroristas que con capuchas blancas anunciaron el final de la actividad terrorista de la banda el 20 de octubre de 2011.

El pasado 5 de febrero el Tribunal Correccional de París le impuso una condena de cinco años por su militancia en ETA. La pena ya ha sido cumplida, ya que Pla permanecía en prisión desde su detención en septiembre de 2015 en la localidad francesa de Baigorri. En aquella operación también fue arrestada Iratxe Sorzabal, a la que la justicia francesa impuso en febrero una condena de siete años y la prohibición de residir en Francia una vez recupere la libertad dentro de aproximadamente dos años.

Intentó negociar con el Gobierno un final pactado, al que el Ejecutivo no accedió, sobre el futuro de sus presos y lo que restaba de ETA

A ambos se les condenó en calidad de dirigentes de la organización. Sorzabal se considera que es otra de las encapuchadas que participó en la declaración del fin de la actividad terrorista de ETA.

De Jarrai a jefe de ETA

Pla tiene una larga trayectoria vinculada al mundo de la izquierda abertzale primero y a ETA después. En la década de los 90 ejerció como portavoz de las juventudes de Herri Batasuna, Jarrai. Defensor de la utilización de la violencia para la defensa de los derechos del pueblo vasco, como manifestó en 1998 durante un debate en ETB con jóvenes políticos y que estos días ha recuperado Vox, entre ellos Santiago Abascal, y en el que aseguró que “en la actual situación de falta de democracia en Euskal Herria la violencia es un método válido”.

Tras abandonar las juventudes de HB Pla pasó a colaborar con ETA. En el año 2000 fue detenido por primera vez acusado de ser un miembro ‘liberado’, no fichado, de la banda. Su arresto se produjo en Zaragoza, junto a otro miembro de ETA, Aitor Lorente, después de que la Policía les acusara de estar recabando información en Aragón sobre posibles objetivos, así como de haber preparado pisos y coches para la organización terrorista. Quedó en libertad en 2006.
Pero Pla tenía claro que regresaría a engrosar las filas de la banda. Y así lo hizo. En 2010 fue arrestado de nuevo acusado de actuar como correo entre el llamado ‘frente de abogados de ETA’ y la organización terrorista. Tras pasar detenido varios días fue puesto en libertad.

Ha sido condenado dos veces. Tras liderar Jarrai pasó a ser miembro ‘liberado’ de ETA y poco después huyó a Francia hasta su detención en 2015

Poco después paso a la clandestinidad. Se refugió en Francia donde pasó a formar parte de la estructura de ETA como miembro activo y relevante de la dirección. Durante el último juicio contra él celebrado en febrero pasado aseguró que tenía la encomienda de negociar el final de la organización. Su aparición en el comunicado del 20 de octubre de 2011 en el que se ve a tres encapuchados le situó como uno de los últimos jefes de la banda.

La policía española y francesa le pisaban los talones pero no fue hasta cuatro años después de aquella aparición en las televisiones de medio mundo, cuando fue detenido. La operación se produjo el 23 de septiembre de 2015 en la localidad vascofrancesa de Baigorri, junto a otros miembros de ETA. En todo ese tiempo Pla aseguró que su papel dentro de la organización fue facilitar el final de la organización terrorista y explorar posibilidades de negociación con el Gobierno para facilitar la disolución de la banda.

Tanto Pla como Sorzabal forman parte de la directivo del colectivo de presos de ETA, el EPPK, al que se incorporaron en octubre de 2017.