El presidente del PP, Pablo Casado, ha arremetido hoy con dureza contra el independentismo, el catalán en particular, y “los populismos” que se han instalado en España. Lo ha hecho ante sus colegas del Partito Popular Europeo (PPE) que se reúne desde ayer en el Palacio Kursaal de San Sebastián en una jornada de trabajo, en la que participa el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, para preparar la próxima legislatura 2019-2024 en las instituciones europeas. Casado ha apuntado directamente contra las que ha considerado “las dos amenazas” que ahora atenazan Europa y España, el nacionalismo y las políticas de identidad y los populismos.

El líder de los populares ha recordado que el pasado siglo Europa sufrió “décadas de terror nazi y de terror comunista” pero que aquellos “fantasmas del siglo XX” están resurgiendo en el siglo XXI: “Volvemos a tener las mismas amenazas, el populismo y el nacionalismo, los mismos que asolaron de muerte y destrucción nuestro continente ahora vuelven a emerger. Lo hacen con un nuevo disfraz de modernidad: la identidad”.

Casado ha alertado a todos los representantes de los partidos populares europeos del riesgo de limitarse a “arrinconarlos u obviarlos” y les ha instado a “combatirlos, a dar la batalla de las ideas para ser mejores que ellos y no caer en el apaciguamiento”. Ha puesto el ejemplo del caso español, y en particular el intento de Oriol Junqueras de acreditarse como eurodiputado. Ha apuntado que tanto él como otros líderes independentistas en Cataluña tan sólo recurren a las instituciones comunitarias para “instrumentalizarlas” y ponerlas al servicio “de una causa xenófoba, supremacista y excluyente, no debemos permitirlo”. Ha agradecido a los principales dirigentes de la UE su posición ante los envites del independentismo catalán y ante el que han optado “por apoyar la democracia en Europa”.  

Alerta a los populares europeos del intento de los independentistas catalanes de instrumentalizar la UE, “son xenófobos y excluyentes”

En un momento de su intervención se ha referido al riesgo que ahora supone para el conjunto de Europa lo que suceda en Cataluña. Ha advertido de que si se permite una “aceptación de las tesis de ruptura territorial” y más aún de una “fractura legal” como “preconizan los independentistas en España”, después vendrán procesos similares “en Italia, Francia, Rumanía y Alemania”: “Este es un problema en el que todos debemos estar concernidos”, ha apuntado.

De las clases sociales a las ‘etiquetas’

Ha recordado que en las últimas elecciones se ha constatado que en España las formaciones tradicionales han sufrido un evidente desgaste en favor de “partidos populistas o de blanqueo de proyectos nacionalistas, de derechas y de izquierdas” por ello ha apelado a la urgencia de reforzar los valores europeos “volviendo al origen”.

Una batalla que ha definido como el reforzamiento de los principios que contrarresten “los atajos” que pretende las políticas de identidad que ya no aspiran a estratificar la sociedad el clases sociales sino a “etiquetarnos en compartimentos estanco para intentar enfrentarnos”: “Es una lucha colectivistas. Quieren enfrentar ecologistas frente a industriales, a mujeres frente a hombres, a familias frente a homosexuales o a personas de color frente a las de otras razas”.

Alerta del riesgo que supondría aceptar procesos de “fractura legal” para la unidad de Europa

En esa búsqueda del fortalecimiento de Europa frente al populismo y las políticas de identidad, Casado ha subrayado que debe ser prioritario regresar a una Europa de la “prosperidad”: “Hemos hablado tanto de lo que somos que se nos ha olvidado dónde estamos”. En este punto ha apostado por hacer de La UE una región más competitiva en un mundo globalizado. Junto a ello, apuesta por impulsar la próxima legislatura una mayor presencia internacional y peso en la política mundial por parte de Europa. Ha lamentado que hoy la UE no tenga “un papel relevante” en los grandes conflictos internacionales y para ellos “debemos ser una sola voz”.

Por último, Casado ha llamado a fortalecer la legitimidad de las instituciones europeas, en particular ante los jóvenes y las futuras generaciones para que perciban en la Unión un reflejo de su condición de ciudadanos en una democracia que respeta y vela por sus derechos.