Había permanecido en silencio hasta ahora pero tras 13 días esperando sin noticias no ha podido más. El cuñado de uno de los trabajadores sepultados desde el pasado día 6 tras el hundimiento del vertedero de Zaldibar ha denunciado que quien ha matado a Alberto Sololuze, hermano de su mujer, no ha sido el monte «sino el hambre de dinero de los hombres».

En un mensaje en euskera difundido a través de las redes por una de sus hijas, denuncia que ese «hambre de dinero» que considera que está detrás de lo sucedido en Zaldibar «tiene nombres y apellidos». Señala que las razones que se ocultan detrás del siniestro que mantiene a dos de los trabajadores de Verter Reciclyng 2002 -Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán- enterrados, «se explica fácil»: «La avaricia ha unido a una empresa creada por hombres sin escrúpulos y políticos unidos a siglas podridas y se han entendido fantásticamente bien».

El mensaje difundido concluye lamentando que «cuanto más dinero, más codicia, más hambre». Por último cita a un histórico líder socialista de Eibar, Toribio Etxebarria, impulsor de la Casa del pueblo de la localidad y de las primeras cooperativas insdustriales de la comaraca. «Hay si Toribio Etxebarría levantara la cabeza».

Su hija Helene Alberdi ha lamentado en los últimos días la falta de medios y la tardanza en las labores de búsqueda de los dos operarios desaparecidos. La semana pasada aseguró que las instituciones les habían «abandonado». El pasado día 12 el lehendakari Iñigo Urkullu visitó a las dos familias tras las críticas que desde distintos sectores se hizo por su falta de «empatía». Ayer el propio lehendakari reconoció que pudo haberse equivocado y pidió disculpas por la gestión de los primeros días.

Operación de rescate

Por el momento se sigue buscando a los dos hombres sepultados y pese a que se cree que pudieran estar enterrados en algunos de los tres puntos señalados el rescate podría aún demorarse. La inestabilidad de la ladera y la presencia de varios incendios ha complicado en los últimos días las labores de rescate. Poco antes del derrumbe, varios testigos situaron a los trabajadores desaparecidos en los alrededores de una caseta en la parte alta del vertedero, pero desde allí se pudieron desplazar hasta 30 o 70 metros por los movimientos de tierras registrados, según ha informado este miércoles la mesa técnica que coordina la crisis.

El problema radica en que no se puede acceder a la parte alta por la inestabilidad del terreno, por lo que se está trabajando desde los laterales para llegar a la zona de búsqueda y se ha fijado un área «donde es casi seguro» que se encuentre uno de los desaparecidos y, «con grandes posibilidades», el segundo operario. «Aún existe ese riesgo» de un nuevo derrumbe, ha explicado el viceconsejero de Seguridad, Josu Zubiaga, por lo que la búsqueda se debe desarrollar midiendo en todo momento la evolución del terreno y calibrando el riesgo para los operarios en el terreno y también para las personas que circulan por la autopista y los vecinos de la zona.

Ha puntualizado que a la inestabilidad del terreno se suma la dificultad para entrar en la zona de búsqueda de los desaparecidos, ya que primero hay que retirar residuos y depositarlos en otro lugar. Por ello, se ha comenzado a construir en las proximidades una celda con las máximas garantías de seguridad ya que albergará unas 100.000 toneladas de tierras con la consideración de residuos peligrosos por contener placas de fibrocemento con amianto.