El Govern ha decidido finalmente aplazar las elecciones autonómicas en Cataluña, que debían celebrarse el próximo 14 de febrero, al 30 de mayo. Lo ha hecho con la oposición del PSC, que aceptaba sólo un aplazamiento técnico al mes de marzo, y también con el rechazo de Vox y las dudas del PP.

Alrededor de la decisión, acusaciones cruzadas. Los partidos independentistas han acusado al ministro de Sanidad y candidato socialista, Salvador Illa, de haber avalado en su momento el aplazamiento de las elecciones vascas y gallegas, mientras ahora se mostraba contrario a cambiar de fecha las catalanas.

Mientras tanto, el PSC esgrimía que los partidos independentistas buscaban ganar tiempo de campaña para contrarrestar el crecimiento en las encuestas de los socialistas tras el anuncio de la candidatura de Illa.

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Este viernes, el incendio se ha avivado por un tuit de Pere Martí, director de comunicación de Junts per Catalunya. "Ahora tenemos más tiempo para ganar bien", ha escrito citando una encuesta que reflejaba un empate técnico entre su partido y ERC, y un crecimiento en votos del PSC.

«Los socialistas nos oponemos al aplazamiento de las elecciones y más aun si es para llevarlas al 30 de mayo porque no es una decisión adoptada en base a criterios epidemiológicos», ha advertido tras conocerse el aplazamiento un Miquel Iceta visiblemente contrariado con el resultado del encuentro. Un resultado del que se felicitaba, por contra, la portavoz de ERC, Anna Caula.

«Siempre dijimos que esto pasaría, porque la política catalana sigue dirigida desde Waterloo y siempre encuentran excusas para aplazar elecciones», ha valorado el Partido Popular a través de Daniel Serrano.