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Economía | España

Las pymes pasan por delante a las grandes empresas en el teletrabajo

El confinamiento convirtió al teletrabajo en una opción mayoritaria para que las empresas pudieran continuar con su actividad durante el estado de alarma. Sin embargo, tras la desescalada, el número de españoles que trabajaban desde su hogar cayó un 34,5%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

A medida que avanzó 2020, algunas empresas volvieron a la oficina para tratar de recuperar la normalidad. Otras, decidieron prolongar el teletrabajo o crear grupos burbuja para acudir a la oficina. Este 2021, las empresas siguen dividiéndose entre las que apostarán por el trabajo en remoto y las que prefieren que sus empleados acudan diariamente a sus instalaciones.

Volviendo al INE, el teletrabajo parece más habitual entre las grandes empresas. En el módulo sobre el impacto del Covid-19 dentro de los indicadores de confianza empresarial, Estadística registra que el 80% de los establecimientos con más de 1.000 empleados utilizará el teletrabajo.

Solo el 40% de las empresas de más de 1.000 empleados teletrabajará de forma continuada

El porcentaje se reduce al 23,3% cuando hablamos de pequeñas empresas, con menos de 10 asalariados. La media nacional está en el 45,5%. No obstante, si acudimos al número de personas que van a utilizar de manera continuada el teletrabajo, la cosa cambia. Las ratios son mucho mayores en las pymes que en las grandes empresas.

En concreto, la mitad de los empleados en las microempresas van a poder realizar sus funciones desde remoto, mientras que en las sociedades de más de 1.000 trabajadores tan solo el 40% trabajarán en sus casas.

Es el caso de Socialnius, una agencia de comunicación que decidió tras el fin del confinamiento abandonar el presencialismo para teletrabajar permanentemente. «Nos fuimos a casa y no volvimos a tener un local. Nos reunimos de vez en cuando en un coworking y estamos muy contentos con el trabajo que tiene mi equipo», explica Chema Nieto, fundador de la empresa.

Otra de las razones por las que las pequeñas y medianas empresas han apostado por el trabajo en remoto es el ahorro de costes. «Nos ahorramos el coste de oficinas en pleno centro de Madrid y mientras otras gigantes empresas están pensando en tomar decisión, a nosotros nos ha sentado muy bien». A su vez, incide que los propios empleados «tienen una mayor libertad para desarrollar su empleo».

Las gigantes en España, en la oficina

Basta con echar un vistazo a la situación de los trabajadores de las grandes empresas españolas. Una vez que acabó el primer estado de alarma, las grandes corporaciones aceleraron la vuelta a sus edificios. Fue el caso de las principales empresas del Ibex 35 como Telefónica o Banco Santander o las grandes consultoras, conocidas como las Big Four.

Telefónica, de hecho, retrasó su vuelta a la sede de Las Tablas y, si la pandemia lo permite, irá recuperando su normalidad a partir de marzo.

En este sentido, diversas fuentes empresariales confirman a este medio que el Gobierno telefoneó a las principales empresas para acelerar la vuelta de sus trabajadores a sus centros para «reactivar la economía».

Las mismas voces inciden que el teletrabajo podría «disminuir considerablemente el consumo de los hogares», una cifra importante ya que, según datos del INE, representa casi la mitad del PIB en nuestro país.

La pandemia, una fotografía «irreal»

La fotografía del teletrabajo durante la pandemia, al fin y al cabo, es «irreal». Así lo cree Javier Blasco, director del Adecco Group Institute. Con la crisis sanitaria se ha «democratizado» el trabajo remoto. Pero Blasco considera que no ha mejorado el rendimiento de los empleados: «La productividad no está bien medida, se están alargando las horas de trabajo».

Cuando termine la pandemia, explica, las condiciones laborales del teletrabajo se vigilarán al «milímetro». Influirán la extensión de la jornada, la conciliación, la ubicación y los medios técnicos que tenga cada uno en casa. Por ello, el experto de la consultora de recursos humanos ve mejor preparadas a las grandes compañías para mantener o apostar por el trabajo a distancia.

En todo caso, este escenario está planteando en las empresas un debate sobre la estructura de sus oficinas. «Muchas no tomarán la última decisión hasta que pase todo esto. Al final, el sector inmobiliario se tendrá que ajustar y buscar productos muy a medida», apunta Blasco.

El concepto de oficina, tal y como lo conocemos, cambiará. Según la firma de inversión Aberdeen Standard, en los próximos dos años, la crisis económica asociada a la pandemia repercutirá más en el replanteamiento del modelo de oficina que los convenios de trabajo flexible que firmen las empresas con sus empleados.

No obstante, los empleados buscarán más flexibilidad laboral en la vuelta a la normalidad. De hecho, la mayoría de asalariados, según Aberdeen Standard, buscará trabajar desde casa entre uno y dos días a la semana.

El coworking, la opción de las pequeñas

La opción del coworking, espacios de trabajo donde conviven autónomos, pymes y emprendedores de diferentes sectores, ha ganado peso en los últimos años. En España hay más de un millar de espacios de este tipo. El precio medio de una mesa ronda los 170 euros, sin grandes diferencias entre provincias, según el portal CoworkingSpain.

En los últimos tiempos, el sector no paraba de crecer en España. Pero en 2020 pasó de ocupar casi un millón de metros cuadrados de coworking a 615.000 m2. Durante el confinamiento, la asistencia se desplomó un 95%. «Se sigue sufriendo mucho, los espacios no están llenos ni mucho menos», señala Manuel Zea, fundador de la plataforma.

Pero sí que hay cierto optimismo en en este subsector inmobiliario. En los últimos meses, asegura Zea, muchas empresas están pidiendo información sobre oficinas de coworking. «Mi impresión es que cuando acabe la pandemia, a esta gente que ha pedido información y ha dejado sus oficinas les gustaría trabajar en estos espacios», añade.

Las que más preguntan son, sobre todo, pequeñas y medianas empresas de uno a 10 o 15 trabajadores. «Más de 15 es raro. Tenemos muy poquitas porque las grandes empresas tienen a sus grandes inmobiliarias», afirma.

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