«Aclárenos de qué lado está, ¿de los mossos o de la CUP?». La portavoz del PSC, Eva Granados, ha resumido en una frase el ejercicio de equilibrismo realizado por el presidente en funciones y candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonés, para condenar la violencia sufrida estos días en las calles de Barcelona manteniendo mano tendida a la CUP y los comunes, a los que quiere como socios en el Govern.

Granados «viene a plantear una elección igual a la que le plantea Pablo Casado a Pedro Sánchez: Con Podemos o con la policía» se ha quejado Aragonés, quien ha asegurado su apoyo a «todos los servidores públicos, también los mossos».

El portavoz de la CUP, Vidal Aragonés, le ha planteado exactamente la misma disyuntiva: «Para república e independencia a disposición, si vienen a aplicar recetas neoliberales barricada». Por recetas neoliberales, el antisistema ha dejado claro que entienden también la renuncia a la violencia en las protestas callejeras.

La CUP pide a ERC que no caiga en el mantra burgués contra la violencia

Vidal Aragonés se ha remitido a la querella contra los miembros de la Mesa del Parlament o el juicio a los «síndicos del 1-O» para proponer al republicano, «pregúnteles si se pueden hace las cosas de forma democrática y pacifica». Para el antisistema, «recuperar la idea de la democracia burguesa de que todo se puede hacer fuera de la violencia no es real, ustedes lo están viviendo sufriendo la represión brutal del Estado. Son mantras falsos.»

Apoyo a los mossos

Frente a esta postura, Granados ha advertido al presidente en funciones que «no se puede estar con los dos, CUP y Mossos». La portavoz socialista ha reclamado, sin éxito, que Aragonés explique si se ha autorizado los servicios jurídicos de la Generalitat a actuar como acusación particular contra los autores de los saqueos y a dar asistencia jurídica a los mossos heridos durante los disturbios.

Un debate en el que Aragonés no ha querido entrar, rechazando concretar también «qué herramientas tienen los mossos para disuadir» actuaciones violentas. El conseller de Interior, Miquel Sàmper, dará respuesta a las cuestiones técnicas, ha argumentado el republicano.

«Me recuerda a Artur Mas, que votó las resoluciones de la CUP y después tuvo que ir de la ley a la ley» ha ironizado la socialista.

Carta de los sindicatos policiales

Los portavoces de Cs, Carlos Carrizosa, y PP, Alejandro Fernández, han ido más allá denunciando el abandono a la policía autonómica. Un abandono que los sindicatos policiales han evidenciado con una carta al presidente del Parlament, Roger Torrent, en la que reclaman apoyo institucional a su labor, leída en el hemiciclo por Fernández.

«No todo vale para garantizarse los votos de la investidura», le ha advertido Carrizosa al líder de ERC. «Es muy peligroso que los mismos que aplauden quemar a la Guardia Urbana decidan la investidura». Un argumento que Carrizosa ha utilizado también contra los comunes, a los que ha acusado de «blanquear a los violentos para rascar una conselleria».

Exigencias de la CUP

Pero la CUP no ha ocultado en el debate que se sienten seguros de tener la llave de la investidura y que van ha exprimir ese poder. Su portavoz ha atacado a los republicanos acusándolos de «caer en el marco mental de la derecha» y les ha cuestionado sus convicciones de izquierdas.

«¿Qué tiene ERC de izquierdas?» se ha preguntado Vidal Aragonés, «si su modelo de gestión publico es de gestión privada, si trasladan rentas de trabajo a rentas de capital y hacen una gestión de la renta mínima de inserción que es neoliberal y no cubre a todos los que lo necesitan».

«Necesitamos una Esquerra que sea realmente de izquierdas» ha concluido el antisistema para dejar claro que su apoyo a la investidura de Pere Aragonés no está en absoluto decidido.