Carles Puigdemont ha tomado partido en la crisis de Ceuta que ha derivado en un nuevo enfrentamiento diplomático entre España y Marruecos. Y, por supuesto, lo ha hecho a favor del reino alauita.

«Espero que la UE no se deje llevar por la inflamación nacionalista española» advierte el ex president fugado en su cuenta oficial de twitter. «Sebta y Melillia» afirma, «son dos ciudades africanas, que forman parte de la UE solo por herencia de un pasado colonial que permitió a los europeos tener posesiones fuera de Europa».

El eurodiputado y líder de Junts añade que Marruecos «tiene derecho a plantear la cuestión de la soberanía y sería necesario crear una mesa de diálogo para resolver el conflicto». Un argumento que no ha tenido una gran acogida en las redes, ni siquiera entre sus fieles.

Rufián, contra la monarquía

No ha sido el único dirigente independentista que ha aprovechado la crisis de Ceuta para atacar a España. El líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha evitado el apoyo a Marruecos, pero ha utilizado el enfrentamiento para equiparar a España con el reino alauita.

Para el dirigente republicano, se trata de dos «monarquías corruptas, incapaces de respetar los derechos humanos más elementales». Rufián acusa además a los gobiernos de España y Marruecos de «utilizar» a los migrantes como «arma política arrojadiza».