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Los botellones y el cierre del ocio nocturno abren una nueva batalla política en Cataluña

Cientos de jóvenes se agolpan en las calles de Gracia durante las fisetas sin respetar las restricciones EP

El cierre del ocio nocturno amenaza con convertirse en el centro de la próxima batalla política en la lucha contra el Covid en Cataluña. La Generalitat aboga por mantener ese cierre durante «semanas» con el apoyo de la comunidad médica. Pero el sector está ya al límite y ha pedido auxilio a la Justicia. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña debe pronunciarse en las próximas horas, mientras responsables municipales y sindicatos policiales empiezan a avalar la petición de reapertura para frenar los botellones, que se han multiplicado con el fin del toque de queda.

«Necesitamos mejorar la situación sanitaria» argumentaba este lunes el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés. «Tenemos que superar la reapertura de curso escolar, es el gran reto» ha añadido Aragonés, apuntando que tardarán semanas en plantearse la reapertura de discotecas, y eso siempre que se mantenga la mejora de los datos sanitarios.

Sin embargo, el teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, defendía poco después la apertura del ocio nocturno para dar «espacios de descompresión». Batlle confía en evitar así los botellones, y los incidentes violentos que se han derivado de ellos. Los últimos, este fin de semana en las Fiestas de Sants.

Botellones y fiestas mayores

Durante la noche del domingo, como había sucedido el día anterior, unos 4.000 jóvenes se concentraron en el parque de la España Industrial y para seguir con el botellón. Mossos y Guardia Urbana tuvieron que actuar para desalojarlos hacia las cuatro de la madrugada ante la negativa de los asistentes a irse, cuando ya hacía horas que había terminado la fiesta oficial.

Las mismas cifras de desalojados y altecardos que arrojaron, una semana antes, el las Fiestas de Gracia. Las dos fiestas mayores que marcan el calendario veraniego en Barcelona coincidían con el fin del toque de queda en la Ciudad Condal, después de que el TSJC rechazara prorrogar esta medida, como pedía el Govern.

Espacios de descompresión

La Generalitat señala, pues, a la Justicia. Desde el Ayuntamiento, sin embargo, Batlle propondrá hoy en la reunión del Procicat «espacios de descompresión» y que algunas actividades «abran más rato» para evitar escenas como las del fin de semana en el parque de la España Industrial. La última resolución de medidas Covid de la Generalitat, que pone fin al toque de queda en Cataluña, mantiene el cierre de todas las actividades a las 00.30, mientras los botellones se prolongan hasta la madrugada.

Batlle defiende que el dispositivo policial diseñado este fin de semana «estaba correctamente dimensionado». No obstante, se revisará la presencia de agentes de cara a las Fiestas de la Mercè, a final de este mes de septiembre. 

Pero CSIF, el sindicato mayoritario de la Guardia Urbana, denuncia la actitud permisiva del Consistorio y recuerda que otros municipios han renunciado a las fiestas mayores para evitar incidentes. Policías locales y mossos denuncian además la falta de medios y de apoyo institucional, mientras las agresiones y lanzamiento de objetos a los agentes han pasado a convertirse en parte de la «fiesta» en algunos botellones.

Recurso de los empresarios

El TSJC será, de nuevo, quien tenga la última palabra, cuando resuelva el recurso presentado por la Federación catalana de entidades de ocio nocturno (FECASARM) la semana pasada. El Superior de Justicia catalán rechazó el pasado jueves las cautelarísimas planteadas por la patronal para reabrir sus locales, y dio 48 horas a la Generalitat para presentar sus alegaciones. Plazo que ha concluido hoy.

Los empresarios consideran desproporcionado el cierre de actividad a las 00.30 horas. Piden abrir la restauración hasta la una y el ocio nocturno hasta las 03.30, con media hora más para desalojar.

La ampliación de horarios solo se permitiría en las localidades con una incidencia acumulada de 250 casos por 100.000 en siete días, el umbral aceptado por el TSJC para el toque de queda.

En su recurso, la patronal recoge los argumentos del Superior de Justicia para tumbar el último toque de queda: «La Generalitat se ha acomodado a la aprobación de restricciones desproporcionadas y arbitrarias, pensando que los juzgado le solucionarán los problemas de orden público, cuando ese trabajo le corresponde a ella».

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