Las ganas han estado acumulándose, esperando el momento. El muro del confinamiento primero y de las restricciones después parece haber caído. Este fin de semana, este puente, España afronta la liquidación de casi año y medio de contención y la hostelería lo ha celebrado, la población lo ha aplaudido y las ansias de fiesta y libertad auguran un repunte de actividad en restaurantes, bares y discotecas. La cuestión será conocer si hemos cambiado tanto como para alterar nuestros hábitos, si el consumo en barra casi olvidado, en mesa limitado, de los españoles será el mismo que antes de que llegara el Covid a nuestras vidas o, como en crisis anteriores, se producirá un cambio.

Sucedió en crisis anteriores. Aquellas fueron financieras, esta ha sido sanitaria y económica. Los 80, los años de la recuperación de la democracia, fueron de ron blanco cubano, los 90 los del ron oscuro de la República Dominicana y los 2000, los de la irrupción de la ginebra, los del Gin Tonic que democratizaron ‘las copas’ en nuestro país. La ginebra y sus combinados, no tardaron en convertirse en una alternativa más asequible y accesible y pronto arrinconaron a productos hasta entonces muy presentes como el ron.

Aquella transformación social también se dejó sentir en las barras, en las coctelerías. El ron tan extendido hasta hacía poco fue perdiendo presencia, hasta tocar fondo. El ‘Gin Tonic’ a punto estuvo de acabar con el. No lo hizo, simplemente lo dejó adormecido: “Entró en una etapa de cierta hibernación, por decirlo de algún modo. Aquellas copas con ron, capaces de imprimir cierto estatus a quien las consumía, no aguantaron bien esos cambios y durante varios años el ron ha atravesado un periodo con una reducción del consumo”, asegura Nacho Vázquez, representante de Brugal en nuestro país.

Andalucía y Valencia

Ahora, compañías como la suya se han propuesto volver a poner de moda el ron, reflotarlo al lugar que merece en la noche e incluso en el mediodía, en los bares y en los restaurantes, despertándolo del letargo que acumula. España continúa siendo un referente en este mercado, en especial en zonas de Andalucía y en el Levante como la Comunidad Valenciana, donde se registran los mayores niveles de demanda. En el norte el consumo es más reducido y de un público que busca una calidad superior en el producto.

En los últimos años el consumo ha descendido pese a ser aún muy importante. El sector estima que el 19% de los jóvenes de entre 18 a 24 años consume bebidas con ron cuando sale de fiesta, incluso en niveles superiores a la ginebra (19%) o el whisky (8%). Entre la población en general, en cambio, el ron se encuentra por detrás de los licores (20%), la ginebra (19%) o el whisky (25%), con un peso del 15% en el conjunto del consumo.

El consumo de ron en España se basa fundamentalmente en rones procedentes de Cuba y de República Dominicana, los primeros asociados al popular ‘cuba-libre’ y los segundos, el ron dominicano, rojizo, al consumo de alta gama. A puertas de que las restricciones de la pandemia sean cosa del pasado y que bares, restaurantes y discotecas recupere gran parte de la normalidad, la compañía Brugal, originaria de República Dominicana y fundada hace más de 120 años, se ha propuesto volver a presentarse ante los consumidores.

Maridaje gastronómico

Lo hace con distintas iniciativas. Entre ellas destaca la vinculación de su producto estrella, el Brugal 1888. Una de las apuestas del nuevo tiempo que se quiere conceder al ton es como producto capaz de maridar con la mejor gastronomía española. Este ron de alta gama envejecido durante ocho años en barricas de roble americano y otros seis años, en un segundo proceso de maduración, en barricas de Jerez, formará parte de la oferta de ‘Brugal 1888: el Ron Gastronómico’ que restaurantes de toda España brindarán a sus clientes.

En la iniciativa que ahora lleva por todo el país participan un centenar de locales de hostelería que han diseñado propuestas gastronómicas a las que se acompaña con un cóctel por plato que ha sido elaborado para el mejor maridaje posible. Así, un ron con gotas de bitter, sirope de piña se presenta como la pareja ideal para acompañar un tartar de gama blanca o un Brugal 1888 con pomelo, vermut y toques de vino amontillado para enriquecer unos txipirones a la brasa o un coctel de ron con miel de caña, vino fino y chocolate para la torrija caramelizada del postre.