La próxima gran batalla de la política catalana se producirá en las elecciones municipales de 2023, cuando se dibuje el nuevo mapa de la política territorial. Y en esa batalla, el PDeCat se juega el ser o no ser del único partido que se declara abiertamente heredero de la Convergencia de Jordi Pujol, la formación que gobernó durante 25 años Cataluña.

Tras quedar fuera del Parlament, los de Àngels Chacon necesitan retener el poder local para reconstruir el espacio de centro nacionalista que creen huérfano ante la deriva de JxCat. Consumada la ruptura con Junts, buscan nuevos aliados entre el centro constitucionalista que lleva años intentando consolidar una alternativa que recupere el espacio dejado en su día por CiU y que Unió no pudo mantener.

Pese al cisma con el partido de Carles Puigdemont, el PDeCat retuvo 150 alcaldías hace un año, entre ellas capitales comarcales de peso como Igualada, Martorell, Reus, Tortosa, Calella, Vilafranca del Penedés o Puigcerdà-. Por el camino se quedaron también alcaldías de peso, encabezadas por Girona o Vic. Y todo el grupo local de Barcelona.

Pero eso fue antes de las elecciones autonómicas del 14F, que dejaron al PDeCat fuera del Parlament. Con 77.000 votos y un 2,7% se quedaron a las puertas de entrar en la cámara autonómica. Y esta derrota, frente a la tercera plaza de JxCat, puede provocar muchos trasvases entre las filas locales del partido que durante décadas presentó más candidaturas locales en Cataluña.

Chacon exhibe sus cartas

En este contexto se inscriben las conversaciones de la dirección del partido, con Chacon a la cabeza, y miembros de la Lliga, Lliures y una parte de Units, los partidos nacionalistas que en los últimos años han intentado sin éxito reconstruir el espacio electoral de Unió. El objetivo, integrarlos en su proyecto para sumar fuerzas y evitar la desintegración del PDeCat, en el que todos ven la clave de la derrota del partido de Puigdemont frente a ERC en las últimas autonómicas.

El PDeCat ganaría con ello apoyos políticos y, sobre todo, económicos, apuntan. Y los impulsores de este espacio, una estructura partidaria ya formada. Los divide la apuesta por el independentismo, pero aseguran que la prioridad de unos y otros es centrar el debate político en la recuperación económica de Cataluña. Una recuperación que no quieren condicionada por las recetas económicas de ERC y, sobre todo, la CUP.

El objetivo, explican fuentes próximas al proyecto, es presentar 300 candidaturas en las próximas elecciones locales, para retener en torno a 25 alcaldías y conseguir un centenar de regidores. Unos resultados que permitirían al PDeCat conservar poder también en los consejos comarcales y designar a cuatro diputados provinciales.

El próximo 25 de octubre Chacon esbozará las líneas de este nuevo proyecto, tal como anunció a sus correligionarios en el Consell Nacional del pasado 2 de octubre. Ahí presentará la propuesta del partido para «articular el espacio de centro soberanista e independentista» como anunció el portavoz del partido, Marc Solsona. «articular un espacio huérfano en el Parlament para impulsar políticas de reactivación» de Cataluña.

JxCat a la caza de alcaldes exconvergentes

Debe ser el revulsivo para frenar los intentos de absorción de sus ex compañeros de Junts. Jordi Sánchez, secretario general de JxCat, ha dejado claro que no aceptarán una coalición global con el partido del que se escindieron hace un año, pero no oculta su voluntad de absorber a los alcaldes y regidores fieles al PDeCat candidato a candidato.

De puertas adentro se especula con alianzas bajo marcas blancas para recuperar el terreno perdido. Mientras, algunos de los alcaldes del PDeCat ya han registrado la marca Junts en sus municipios -el proceso legal por el «robo» del nombre registrado por el PDeCat está todavía abierto- para concurrir con la misma marca que cuatro años antes y evitar nuevas candidaturas en contra.

Marc Solsona, alcalde de Mollerusa y portavoz del PDeCat, se muestra dispuesto a integrar a miembros de Junts en su candidatura «con listas abiertas, plurales y transversales, como hacíamos cuando éramos CDC». Pero avisa que «si Junts quieren una lista propia tendrá que explicar si lo hacen por el pueblo o si lo hacen por ellos y para echar al PDeCat».