«No veo mas salida que tener buena relación con China, hay que sentar a China en la negociación». Es la valoración de Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y responsable de Política Exterior de la Unión Europea, ante la crisis desatada por la invasión rusa de Ucrania. Una crisis a la que Solana ha reconocido no ver una salida rápida, y que deriva en parte de la marginación de Rusia en la política internacional.

«Espero que China juegue» en la resolución del conflicto, ha insistido Solana. Aunque ha dejado claro que esa participación del gigante asiático no será inocua. Ha recordado que tras la última conversación telefónica entre Vladimir Putin, Emmanuel Macron y Olaf Scholtz, que «fue bien», el portavoz chino se apresuró a señalar como responsable de la crisis a Estados Unidos, porque «ha estado jugando de forma insensata con la OTAN».

En este contexto, no ha ocultado su temor a que el triángulo USA-China-Rusia creado por Nixon y Mao para frenar a la URSS «está cambiando los actores, hacia un triángulo Rusia-China frente a USA» para frenar a los norteamericanos. «Esto sería golpe muy fuerte para años venideros» ha advertido.

Putin, un hombre duro y difícil

El ex secretario general de la OTAN, que negoció la primera ampliación de la OTAN hacia el Este ha recordado sus encuentros con Putin, al que ha definido como «un hombre difícil», «muy duro» «poco simpático» y «solitario». Un dirigente al que ha augurado tiempo al frente de Rusia.

«Putin durará mucho pero no sé con qué respetabilidad» ha aseverado Solana. La explicación: «el KGB en Rusia es el corazón de la administración, es muy difícil que la solidaridad del KGB» con uno de los suyos, como Putin, «se rompa».

En este contexto ha reconocido que no es optimista sobre una solución a la crisis militar a corto plazo. «Seguiremos viendo sufrir a la gente, no veremos ningún paso importante para encontrar las vías a una negociación seria» porque a su juicio Putin «quiere quedarse con lo máximo que pueda de Ucrania».

Una guerra en la que ve los principales escollos al avance ruso en Odessa y Kiev. «Putin considera que Kiev es la madre de todas las rusias, no puede bombardear Kiev, no se lo perdonaría nadie, ni rusos ni ucranianos, y tiene que ver cómo sale de esa situación». Algo que a su juicio explica el lento avance de las tropas rusas hacia la capital ucraniana.

Temeridad de la OTAN

Solana ha reconocido que fue «una temeridad» invitar a Ucrania a integrarse en la OTAN en 2008. Una decisión de la que ha recordado que no tenía el aval de Francia, Alemania o España, pero sí de los países del este, con polacos y húngaros al frente, a los que los Estados Unidos de George Bush apoyaron a su juicio de forma frívola.

Ha recordado que ese año, meses después de esa invitación, Putin atacó Georgia. Y que lo hizo solo un día antes de que se inauguraran los Juegos Olímpicos en Pekin.»La frialdad de Putin es extraordinaria».

Pese a esta crítica, Solana ha defendido la ampliación de la OTAN de la que él fue protagonista, recordando que se hizo de forma negociada con Moscú, y ha lamentado que tras el 11-S Estados Unidos rompiera la relación con Rusia para centrarse exclusivamente en la batalla contra el yihadismo.