Cataluña, País Vasco, Cantabria o Andalucía han registrado en los últimos días más de 40 denuncias de pinchazos, normalmente a mujeres, en espacios de ocio nocturno. La «epidemia» que empezó en Ibiza, importada de Francia y Gran Bretaña, se extiende este verano sin que ni la policía y ni los empresarios del ocio nocturno sepan explicar a qué responde ni cuales son sus objetivos.

Señalan que es motivo de preocupación pero evitan la alarma, puesto que no se han producido delitos asociados a estos pinchazos. Pero reconocen su desconcierto ante esta oleada pinchazos que se extiende por localidades turísticas en plena temporada alta.

En todos los casos la víctima permanecía en un entorno festivo o de ocio nocturno, notó un pinchazo, principalmente en brazo o pierna, y posteriormente comenzó a sentirse indispuesta -con síntomas como mareos y somnolencia-. Solo se ha registrado un caso, en Cataluña, en la que la víctima fuera un hombre. Los análisis toxicológicos posteriores no han dado positivo en ninguna sustancia estupefaciente.

Registros a los hombres

La oleada de pinchazos en diversas localidades ha alarmado tanto a las administraciones como al sector del ocio nocturno, uno de los más castigados por la pandemia. El Ministerio de Igualdad ha anunciado este lunes la firma de un protocolo con Federación de empresarios de ocio y espectáculos para que los locales ofrezcan información y acompañamiento a las víctimas.

La ministra Irene Montero recordaba, además, que «en la Ley Solo Sí es Sí, se introduce expresamente como agravante de un delito sexual cualquier forma de sumisión química que busque anular la voluntad de las mujeres».

La consellera de Igualdad y Feminismos de la Generalitat, Tània Verge, va un paso más allá. Este lunes apuntó la posibilidad de que las discotecas hagan un registro a todos los hombres en los accesos ante el aumento de pinchazos: «Esta puede ser una medida, en cualquier caso las medidas que se tomen en los espacios de ocio no son aisladas», apuntaba en una entrevista en Catalunya Ràdio.

Verge garantizado que, en caso de tener la sensación de haber recibido un pinchazo, los centros sanitarios realizarán las pruebas médicas oportunas. Aseguró que «todos los centros sanitarios tienen las mismas instrucciones» y realizarán pruebas de tóxicos y preventivas de exposición al VIH, entre otros, después de que el Govern actualizara los protocolos la semana pasada.

Preocupación del sector del ocio

Los responsables del ocio nocturno no ocultan su preocupación. Joaquim Boada, portavoz de la Federación del sector en Cataluña, Fecasarm, apunta al origen europeo del fenómeno. En Gran Bretaña, tras la reapertura del ocio nocturno se llegaron a registrar 1.300 denuncias, y otras 800 en Francia, explicaba Boada este lunes. Pero las denuncias en ambos países están remitiendo, algo que confía que suceda pronto en España.

El secretario del Gremio de discotecas de Barcelona, Ramon Mas, destaca por su parte el esfuerzo del sector para ofrecer un «control total» a sus clientes. Se han incrementado las cámaras de videovigilancia y ofrecido formación específica al personal de las discotecas para atender y acompañar a las víctimas, explica.

Veintena de pinchazos en Cataluña

Fuentes de los Mossos d’Esquadra han confirmado a El Independiente que se han producido en torno a una veintena de pinchazos en Cataluña, la mayoría en el entorno de Lloret (Girona), aunque también se han registrado en Barcelona. Todas ellas en ámbitos de ocio nocturno. Se trata de casos confirmados, uno de ellos en grado de tentativa.

Pero en ningún caso se ha registrado ningún delito asociado al pinchazo, ni de violencia sexual ni robos. Los mossos investigan por qué se producen estas agresiones «con todas las líneas de investigación abiertas» aseguran. No se ha podido identificar a ningún responsable de los pinchazos.

Desde los mossos aseguran ser conscientes de que este fenómeno crea «alarma social» y «angustia» en el ocio nocturno tras la fatiga pandémica. Pero destacan que no se ha producido ningún delito asociado para pedir que no se extienda el pánico. De hecho, la policía autonómica ha decidido dejar de dar cifras exactas de los pinchazos para evitar crear más alarma social.

País Vasco y fesitval de reggaetón en Santander

La Ertzaintza está investigando también una docena de pinchazos a mujeres registrados en los últimos quince días. También en este caso se han registrado en recintos festivos y espacios de ocio de distintas localidades vascas y en ninguno de ellos se han encontrado restos de inoculación de sustancias tóxicas.

El Departamento de Seguridad ha informado de que estos son los doce casos que por el momento están contrastados por el personal sanitario como pinchazos y se han registrado en los municipios vizcaínos de Bilbao, Santurtzi, Etxebarri y Zierbana, el guipuzcoano de Zarautz, y en la capital alavesa.

El último se produjo el pasado viernes en Bilbao, cuando dos mujeres jóvenes se sintieron aturdidas después de haber sufrido un pinchazo cuando estaban en una discoteca.

Denuncias similares se produjeron este fin de semana en Santander. Varias personas recibieron asistencia sanitaria en el Hospital Marqués de Valdecilla por pinchazos en el Reggaeton Beach Festival Santander (RBF Santander) celebrado el domingo, si bien todas las pruebas realizadas hasta el momento han dado negativo en drogas.

La Policía Nacional recibió a lo largo de la noche del domingo hasta cinco llamadas de asistentes al RBF por supuestos pinchazos de sumisión química.

Investigaciones abiertas en Ibiza y Cádiz

La Policía ha abierto también una investigación en El Puerto de Santa María (Cádiz) , donde dos mujeres denunciaron haber sido víctimas de pinchazos. Se reproduce el patrón: local de ocio nocturno, pinchazo, malestar pero sin restos de drogas de anulación en sangre tras acudir a un centro sanitario.

Otras dos víctimas denunciaron hace dos semanas haber sido víctimas de pinchazos en una discoteca de Ibiza. En todos los casos se repite el patrón de localidades turísticas con importantes centros de ocio nocturno.

Un patrón que liga con la aparición de este fenómeno en Francia y Gran Bretaña con la apertura del ocio tras la pandemia.