Un total de 279 municipios catalanes están ya en alerta por la sequía que soporta la comunidad desde hace meses. Esa cifra se elevará a más de 300 municipios a final de semana, con la incorporación de 22 municipios de la comarca del Alt Empordà en Girona. Más de 200.000 personas se ven afectadas por restricciones derivadas de ese estado de alerta.

La portavoz del Govern, Patricia Plaja, ha reconocido este martes la «preocupación» del ejecutivo autonómico porque la situación es delicada en las cuencas internas de Cataluña. Plaja ha descartado, sin embargo, que se amplíen las restricciones en el agua de boca más allá de los 60 municipios que ya las están sufriendo en la provincia de Lleida.

Cataluña se encuentra ya ante la segunda peor sequía del siglo, solo por detrás de la sufrida en 2008. Entonces los embalses catalanes se situaron por debajo del 20% de su capacidad. Hoy están al 40% en conjunto, aunque los de Barcelona están al 25% por ciento y los de Lleida solo cubren un tercio de su capacidad.

Desalinizadoras

La sequía de 2008 llevó a ampliar las desalinizadoras en esta comunidad. Unas desalinizadoras que «están trabajando a tope», ha asegurado Plaja. En los últimos meses han aportado 47 Hm más al sistema, evitando que los embalses bajen 6 puntos.

La declaración de alerta implica la limitación del agua para riego agrícola en un 25%, otro diez por ciento para usos ganaderos y un cinco en los industriales. También un tercio en los usos recreativos que impliquen riego.

En el ámbito doméstico se reduce también el agua de riego, piscinas o fuentes ornamentales. Y se limita el consumo global de agua a 250 litros por habitante y día.