La declaración unilateral de independencia aprobada hace exactamente cinco años ha envejecido muy mal. Cinco años después de que el Parlament votara la declaración leída por Carme Forcadell ni el Govern, ni los partidos independentistas ni entidades como Òmnium o la Asamblea Nacional Catalana (ANC) han conmemorado el momento cumbre del procés independentista.

Solo Carles Puigdemont, entonces presidente de la Generalitat, ahora fugado en Bélgica, ha recordado el quinto aniversario con un mensaje en sus redes. Un mensaje en el que obvia su responsabilidad en los nulos efectos de esa declaración de independencia y aboga por «encontrar la manera de desplegarla».

«Era una votación que todos los diputados hacíamos en consciencia» asegura Puigdemont, «conscientes de que en aquel momento el Estado español estaba perpetrando el golpe de estado que debía disolver el Parlament, destituirme como president». En su alocución asegura que la aplicación del artículo 155 de la Constitución buscaba «paralizar» Cataluña y «castigar a sus 7,5 millones de habitantes como escarnio».

Puigdemont asegura además que ese día se inició un proceso que «solo acabará cuando Cataluña sea reconocida como estado independiente». Insiste en que la vía del diálogo «solo traerá frustración» y que la declaración de independencia sigue siendo «vigente».

«Preparémonos mejor ahora que los conocemos mejor e intentemos el único camino realista para culminar la independencia» concluye el líder in péctore de Junts en referencia a la vía unilateral.

Pere Aragonès, por su parte, participaba junto al consejero de Salud en la presentación de la guía «Alimentación saludable en la primera infancia», silencio de Oriol Junqueras y un retuit de un artículo en el digital Vilaweb era toda la reivindicación exhibida por la de la ANC, la entidad más combativa en los últimos tiempos.

Carme Forcadell, entonces presidenta del Parlament, obligada a leer con semblante adusto una declaración que sabía que tendría consecuencias legales, se limitaba a apuntar «sí, hoy hace 5 años» en su perfil social.

Negociación de sedición

El quinto aniversario de la DUI ha coincidido con el debate sobre la reforma del delito de sedición que negocian PSOE y ERC, convirtiéndose en mero argumento de los detractores de esa negociación. Desde Junts y el entorno de Puigdemont, para cuestionar una negociación que acepta la comisión de varios delitos con la celebración del 1-O y la declaración de independencia.

Para Cs y PP, una puerta abierta para que el independentismo vuelva a intentarlo. Así lo advertía Inés Arrimadas en el Congreso, durante el debate de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales, en el que la ministra María Jesús Montero ha reconocido que el acuerdo estaba muy avanzado.

También la portavoz del PP catalán, Lorena Roldán, quien señalaba que «5 años después» el separatismo «sigue amenazando con repetir el proceso de ruina y exclusión» y Pedro Sánchez «les tiende la mano y les premia rebajando el delito de sedición».