Pere Aragonès ha exhibido este miércoles la soledad de sus 33 diputados en el Parlament en una sesión de control en la que todos los posibles socios para aprobar los presupuestos de la Generalitat han dado la espalda al Govern. «¡Rectifique!» le ha reclamado JxCat; «busque otro socio» le invitaban los socialistas. Mientras, los únicos que ya han cerrado un acuerdo con ERC, los Comunes, le exigen desde sus 8 diputado, acusan a Aragonès de dejarse «secuestrar» por el «chantaje» de socialistas y junteros.

Pere Aragonès ha pasado de dar por seguro el apoyo de los socialistas catalanes a las cuentas ya pactadas con los comunes a reclamar infructuosamente al PSOE que imponga a Salvador Illa la aceptación del acuerdo. Y el recurso de Aragonès al PSOE, explicitado este martes por Gabriel Rufián en el Congreso, en el que argumentó su abstención por la falta de acuerdo con los presupuestos catalanes, no ha hecho más que dar alas a la resistencia del PSC.

«El 28 de diciembre hicimos una propuesta de mínimos para poner en marcha» la aprobación de los presupuestos, ha apuntado Illa durante la sesión de control parlamentaria. «Estamos a 25 de enero, si no suscribe esta propuesta, cosa que respeto, pruebe buscar otro socio».

Arrancan las huelgas

Todos los grupos parlamentarios han utilizado, además, las tres huelgas que hoy convergen en Cataluña para recriminar a Aragonès la ineficacia de su gestión. Los taxistas han tomado este miércoles el centro de Barcelona para forzar una nueva limitación de licencias de VTC. Los médicos inician una huelga de dos días, a la que pueden seguir nuevos paros en dos semanas. Y a ellos se ha sumado los profesores, con dos días de parto en la educación pública.

Con este panorama, ERC explicitó este lunes la primera cesión en este terreno, al declararse dispuesta a «estudiar» el proyecto para completar la carretera B-40 que une Sabadell y Terrassa. Un proyecto que de hecho ya se había acordado entre Gobierno, Generalitat y ayuntamientos afectados. Pero ERC rompió ese acuerdo hace medio año plantando a la ministra de Transporte, Raquel Sánchez, cuando debía presentarse formalmente el acuerdo.

«El PSC no quiere estudiar nada, queremos ejecutar» la infraestructura, respondía la socialista Alicia Romero. La B-40 se ha convertido en la excusa de los socialistas para seguir bloqueando las cuentas de Esquerra. Aunque el desencuentro va en realidad mucho más allá.

Competencia electoral

Los socialistas catalanes compiten con ERC por la primacía electoral en Cataluña. Lo hicieron en las últimas elecciones autonómicas y repetirán la batalla en las municipales del 28 de mayo, donde compiten directamente por las alcaldías de Barcelona y el resto de las capitales de provincia y por el peso global de cada partido en el conjunto de Cataluña.

En este contexto, los republicanos han intentado arrinconar al PSC puenteando sistemáticamente al socialismo catalán para pactar con el PSOE. Pero esa estrategia parece haber topado ahora con los designios de Pedro Sánchez, que sabe que necesita un buen resultado del PSC en Barcelona para compensar la más que probable derrota en Madrid.

Pedro Sánchez no parece que vaya a sacrificar ahora al PSC, como esperaban los republicanos. Y el PSC quiere un resultado que le permita mostrar que sus 33 diputados se hacen valer, en cuestiones que les permiten presentarse ante los sectores económicos catalanes como la nueva Convergencia: Aeropuerto de El Prat, Hard Rock y B-40.