El año 2025 se ha cerrado con una estadística que, sobre el papel, resultaría alarmante en cualquier otra época. Según los datos oficiales del Ministerio del Interior actualizados al 17 de diciembre de 2025, España ha alcanzado los 100 detenidos en territorio nacional por delitos relacionados con el terrorismo yihadista. Esta cifra supone un récord absoluto en las últimas dos décadas, situándose como el punto más alto desde 2004, con 131 arrestos, y superando los 92 registrados en 2005. Sin embargo, la percepción social y la presencia en la agenda pública distan mucho de lo vivido tras el 11-M.

PUBLICIDAD

Para algunos analistas estratégicos, este silencio no es casualidad, sino un síntoma de la degradación del fenómeno. "El yihadismo ha perdido atractivo mediático y eso es una desgracia muy grande para un terrorista", explican fuentes cercanas al Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional en conversaciones con El Independiente. En un escenario internacional donde el foco se ha desplazado hacia la hegemonía de potencias o conflictos convencionales, el terrorismo ha pasado a ser un "tema de segundo nivel".

PUBLICIDAD

El vacío del "tema estrella"

Hubo un tiempo en que el terrorismo yihadista era el "tema estrella" que acaparaba portadas y discursos presidenciales. Hoy, la realidad es muy distinta. Según fuentes cercanas al CESEDEN, mientras la opinión pública estaba centrada en la amenaza extremista, otros actores globales seguían creciendo, lo que ha empujado al yihadismo a una periferia informativa que le resta oxígeno.

Esta pérdida de visibilidad es letal para organizaciones que basan su poder en la propaganda. "Antes, cuando se mandaba a uno (a perpetrar un atentado) y se generaba una alarma, se llenaban los periódicos; ahora ya no es tanta noticia", subrayan estas mismas fuentes. A pesar de que la operatividad policial ha sido máxima, con un total de 112 detenidos sumando las operaciones en el extranjero, el impacto psicológico que busca el terrorismo parece haberse diluido en una "sociedad saturada de otras crisis geopolíticas".

La sinfonía frente a los "lobos solitarios"

Una de las claves de este récord de detenciones sin grandes atentados reside en la propia naturaleza de la amenaza actual. El fenómeno de los "lobos solitarios", que marcó la estrategia de Daesh durante años, es visto con escepticismo por los expertos de defensa. «Una guerra es una sinfonía, son sonidos coordinados. No se trata de que uno haga una cosa aquí y otro allá de forma aislada”, afirman.

Desde un punto de vista puramente táctico, estos individuos aislados han resultado ser "militarmente inútiles". Si las organizaciones terroristas desean volver a tener una relevancia real, estas fuentes advierten que "tendrán que volver a los grandes atentados coordinados". Mientras tanto, la eficacia policial ha logrado que el nivel de sofisticación de los sospechosos en España sea mínimo. "Si nos atacan con cuchillos es porque no pueden conseguir otra cosa, y eso es un éxito policial; no han podido traer explosivos de guerra ni nada de nada", afirman. 

Radiografía de 100 arrestos

La actividad policial contra el yihadismo en 2025 ha sido incesante, con 64 operaciones en suelo español. Por comunidades, Cataluña se mantiene como el principal foco con 33 detenidos (10 de ellos en Barcelona), seguida de la Comunidad de Madrid con 13 arrestos. El perfil de los detenidos muestra una mutación preocupante, ya que 14 de ellos son menores de edad, algunos incluso menores de 14 años e inimputables.

Fuentes cercanas al Ministerio de Defensa explican que los jóvenes son los objetivos más vulnerables para los captadores porque "son fáciles de radicalizar; radicalizar a alguien de más de 50 años cuesta mucho". Este proceso se ha trasladado al entorno digital, donde el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) ha tenido que eliminar 5.400 enlaces de contenido yihadista solo en noviembre. La captación ahora utiliza comunidades de videojuegos online y plataformas de streaming para acercar su narrativa a los más jóvenes mediante símbolos y música integrados en partidas grabadas.

La "pedagogía de la detención" y la prevención

El aumento exponencial de los arrestos, que se sustancia en un 23% más que en 2024,  no responde necesariamente a que España sea hoy un país más peligroso, sino a un posible cambio en los criterios de intervención, o a una "mejora de los sistemas de detección, o a un enfoque de detención preventiva".

Esta estrategia busca hacer "pedagogía", enviando un mensaje claro a quienes inician procesos de radicalización: "ojo, que te estás metiendo en problemas". No obstante, los expertos advierten de la complejidad jurídica de estos casos. "¿Qué es radicalizarse? Es un procedimiento interno y lo que es interno en Europa no es delito; los delitos de pensamiento son pecados, no delitos", puntualizan las fuentes. Por ello, las fuerzas de seguridad actúan cuando ese pensamiento se traduce en acciones punibles, como la autocapacitación para el manejo de armas, detectada en casos como el de un detenido en Castellbisbal en junio.

A nivel internacional, la alianza con Marruecos en lo relativo a la cooperación en la lucha contra el yihadismo se encuentra, según fuentes del ministerio de Robles "en un momento magnífico". Esta colaboración fue decisiva para capturar en mayo a un combatiente terrorista extranjero en Guadalajara que había integrado el califato en Siria e Irak.

El éxito de la "niebla de la guerra"

A pesar de las cifras récord, los analistas insisten en que el yihadismo en España nunca llegó a estar plenamente operativo, “incluso durante el apogeo de la guerra de Siria”. Las fuerzas de seguridad han logrado mantener a los radicales en una constante «niebla de la guerra», donde su capacidad de acción es interceptada antes de materializarse. Para las fuentes cercanas al CESEDEN, la clave sigue siendo no subestimar la amenaza a pesar de su irrelevancia mediática, y recalcan que “aunque los lobos solitarios sean inútiles militarmente, la policía debe seguir actuando con contundencia porque, como sentenciara Napoleón, «no hay que entretener al enemigo cuando se equivoca»”.