Se reúnen semanalmente desde hace casi cinco años frente a la sede histórica del ministerio de Asuntos Exteriores, en las inmediaciones de la Plaza Mayor. Y este lunes han trasladado su cita, exigiendo cuentas por el cambio de posición del Gobierno español en el conflicto del Sáhara Occidental, hasta el Ateneo de Madrid, donde el titular de Exterior José Manuel Albares participaba en un coloquio. El socialista, uno de los principales artífices del giro y el apoyo a las tesis de Marruecos, ha sido recibido al grito de "Albares atiende, el Sáhara no se vende".

Los participantes, miembros del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS), le han afeado a Albares su alineamiento con el régimen alauí, que ocupa ilegalmente la ex provincia española desde 1975. Entre escoltas, la llegada del ministro ha servido para denunciar su política con consignas como "Sáhara libertad, Polisario Vencerá" o "Presos saharauis, libertad".

Albares ha estado acompañado por el delegado del Gobierno en Madrid, el socialista Francisco Martín, y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. La institución que preside el granadino, dependiente de Exteriores, incluyó recientemente a los hispanohablantes de los territorios ocupados del Sáhara Occidental en el cómputo de Marruecos, en lo que los activistas saharauis y el Frente Polisario consideran una medida más del Ejecutivo de Pedro Sánchez para legitimar la invasión de la ex colonia española.

Precisamente, el grupo de manifestantes que este lunes, pertrechados de chalecos amarillos y carteles, han confrontado con Albares le han recriminado las contradicciones de una política exterior que el socialista tilda habitualmente de "coherente" por defender lo mismo en la Franja de Gaza y en Ucrania antes dos ocupaciones de territorio que vulneran el derecho internacional. La iniciativa le ha recordado el socialista que la ocupación del Sáhara es idéntica a las de Gaza y Cisjordania y las regiones ucranianas controladas por Moscú y le ha insistido en que España sigue siendo potencia administradora 'de iure' del Sáhara, un territorio no autónomo pendiente de descolonización, según la ONU.

Albares ha tratado de evitar a los manifestantes al término del acto. Ha abandonado el Ateneo por una puerta alternativa a la principal de la calle Prado. Los miembros del movimiento han aprovechado la protesta, breve y pacífica, para "denunciar una represión sistemáticamente silenciada". El Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) desarrolla desde hace cerca de un lustro un trabajo constante de denuncia de las detenciones arbitrarias, los juicios sin garantías y el uso de la tortura contra activistas saharauis en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, con especial atención a los presos del grupo de Gdeim Izik, símbolo de la criminalización de la protesta saharaui.

Albares 'se olvida' del Sáhara

La semana pasada en la Conferencia de Embajadores organizada por el ministerio, Albares volvió a defender el respeto de España al derecho internacional. El ministro instó a los embajadores de España en el mundo a no "resignarse" a la arbitrariedad y que se desmonte el orden mundial sin otra idea "que volver a la ley de la selva", como pasa en Ucrania, Gaza, Venezuela o "con las tensiones" sobre Groenlandia.

Las reglas del orden mundial "son abiertamente desafiadas", declaró sin mencionar a ningún país en concreto, tampoco a EEUU, que aparte de lanzar la operación en Venezuela plantea ahora comprar Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, sin descartar una acción militar. "Ningún espacio de convivencia puede levantarse sobre la violencia y la revancha", alertó Albares al subrayar que derribar ese orden internacional "es atacar la base misma" de nuestras democracias, nuestra convivencia en paz y nuestra propia libertad.

Por eso, reclamo que sea solo el pueblo venezolano quien decida libremente su futuro ante las intenciones de Washington de controlar y tutelar el país, también por eso España reclama para Ucrania una paz justa y duradera y para Gaza "paz, justicia y el fin de la violencia". Una vez más, Albares ignoró el contencioso del Sáhara Occidental, sobre el que España tiene responsabilidad histórica directa.