Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo arrancaron esta semana retomando de manera inopinada el debate en torno a una de las cuestiones más preocupantes para los ciudadanos: la vivienda. Pero en el caso del jefe del Ejecutivo el asunto le ha estallado en las manos al lanzar una propuesta que ha puesto en pie de guerra a los ministros de Sumar y a buena parte de sus socios parlamentarios de izquierda, cosa, por otro lado previsible, demostrando, una vez más, lo endeble de una legislatura sostenida por alfileres.

Para el primer partido de la oposición el jefe del Ejecutivo ha hecho "un ridículo histórico" al vender una propuesta que de manera inmediata rechazó con cajas destempladas su ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. El jefe del Ejecutivo se puso el casco este lunes en el arranque de la demolición del acuartelamiento de Campamento (Madrid) para anunciar una bonificación del 100 por ciento en el IRPF a la que se podrán acoger para aquellos caseros que renueven sus contratos a sus inquilinos sin subirles el precio. Hay que recordar que no menos de 600.000 contratos de alquiler vencen este año y se temen que muchos incrementos sean insostenibles para cientos de miles de familias del país.

Génova admite disfrutar "con medio Gobierno criticando las iniciativas que plantea medio Gobierno"

"En los términos en los que se ha anunciado esta medida no va a contar con nuestro apoyo. No creemos que la manera de intervenir en el mercado de la vivienda sea por medio de incentivos fiscales a los propietarios", se revolvió Bustinduy. Tampoco ERC lo vio ni mucho menos claro. Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, se preguntó a través de X qué puede llegar a pensar un trabajador "sin casa de que alguien pague un total de 0 impuestos por tener casas". Respuesta: "Pues que este gobierno le ha fallado y que a la próxima en lugar de votar esperanza votará odio. O se legisla para que con la vivienda no se especule o la izquierda se va al carajo para lustros. Una familia, una casa".

En el cuartel general de los populares admiten disfrutar "de medio gobierno criticando las iniciativas que plantea medio gobierno" y las fuentes consultadas llegan a ironizar con el encuentro que celebrarán Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en Moncloa. En principio está destinado a tratar sobre el hipotético envío de tropas en un no menos hipotético escenario de alto el fuego y negociación de paz en Ucrania. "A lo mejor la reunión que plantea Sánchez no va sobre Ucrania, sino para pedirnos el apoyo también para su política de vivienda una vez que no tiene ni la de sus socios de gobierno ni de coalición", bromean sobre la situación creada.

La apuesta de Feijóo: un millón de viviendas

Contraponen su propio plan, explicado ayer por Feijóo, aunque muchas de las medidas que contenía ya eran conocidas. Lo más novedoso reside en la cuantificación del número de viviendas que considera el líder de la oposición se pueden crear en la próxima legislatura con su plan en caso de gobernar. Ha estimado que serán un millón de hogares. También es nueva la idea de vincular financiación con las políticas de vivienda y permitir el remanente presupuestario de los ayuntamientos para liberar suelo o edificar, entre otras propuestas.

No es muy previsible que Sánchez pretenda que el Partido Popular le apoye en este envite, aunque se trata de una medida que podrían suscribir los populares perfectamente. De hecho, en el programa electoral con el que concurrieron a las elecciones generales de 2023 ya hablan de deducciones fiscales a los arrendadores en relación con las rentas generadas en alquileres de las viviendas que sirvan de residencia habitual, "especialmente cuando los arrendadores sean jóvenes, menores de 35 años, o mayores de 65 años o personas con bajos ingresos".

Reunión Sánchez-Feijóo en Moncloa

Tampoco el nuevo modelo de financiación autonómica engrasa precisamente el clima para la cita entre Sánchez y Feijóo, con unas comunidades gobernadas por el PP en pie de guerra por un modelo que otorga a Cataluña una cláusula para limitar su solidaridad, la ordinalidad. El gabinete de presidencia de Moncloa se ha dirigido al gabinete del líder de la oposición, aunque no está nada cerrado, indican fuentes populares. Desde el Gobierno hablan de jueves o viernes para mantener ese encuentro, que inaugura una ronda con todos los Grupos Parlamentarios, salvo Vox, sobre una decisión que deberá pasar, sí o sí, por el Congreso de los Diputados.

Desde Moncloa se preguntan "quién se puede oponer a que el Ejército español participe en una misión de paz", pero lo cierto es que todo lo que suene a militares genera un enorme escozor en la izquierda que apuntala a Sánchez en el poder. Si se llega a este punto, el PP aparece como el sostén más probable en una política de Estado que liga al país con sus compromisos internacionales. Otra cosa es que al propio Sánchez le agrade tener que ir de la mano del PP a ningún sitio.