Si las elecciones de Extremadura dejaron una lectura clara es la de que el PSOE se desplomó en los principales ciudades de la región. En Badajoz, Cáceres, Mérida, pero también Plasencia, Don Benito o Almendralejo. Los socialistas resistieron algo más en enclaves rurales, aunque la bajada de votos y representación fue generalizada. Ese escenario de debacle electoral se extrapola en las primeras encuestas preelectorales publicadas sobre la región a finales de diciembre. De los 23 escaños obtenidos en los comicios de mayo de 2023, ahora la candidatura de Pilar Alegría lograría en su primeras elecciones entre 17 y 19 representantes. Bordearía el peor resultado de los socialistas con los 18 de Javier Lambán en 2015 en pleno auge de Podemos.
Aunque no se quiere dejar de lado el voto urbano, éste es más volátil y puede tender a la desmovilización o a alternativas progresistas frente a un PSOE que llega en crisis generalizada. Al mismo tiempo, para la izquierda urbana pesan más cuestiones ideológicas, de valores, la penalización por los casos de acoso, o la problemática con la vivienda que materiales o de empleo y perspectivas de futuro que pueden darse en los entornos rurales más perjudicados por la pérdida de población.
Ante este escenario electoral y el golpe en Extremadura, Alegría viene cimentando una campaña "pueblo a pueblo" desde su fin de ciclo en Moncloa el 16 de diciembre para buscar voto y, más importante, para que no haya fugas y al menos el PSOE pueda mantener los números en Aragón. Los partidos saben que ésta batalla se juega en las medianas y pequeñas localidades, más allá de Zaragoza, y la división de la izquierda en cuatro candidaturas junto a Chunta Aragonesista, IU-Sumar y Podemos no da facilidades para lograr una alternativa al PP.
La exministra de Educación lleva casi un mes en la región con varios cometidos. La primera, desquitarse de la imagen de representante nacional, alejada del pueblo. Sobre todo, en un periodo donde ha imperado uno de los marcos potentes de la derecha: que Pedro Sánchez y sus ministros no pueden salir a la calle. La segunda, entrar a disputar el voto rural con claridad, después de que PP y Vox vengan atribuyéndose el carácter representador de esas capas de votantes. Y con terceros como Aragón Existe, a quien Vox ha puesto en su mirilla para desacreditarlo y vincularlo con el PSOE por el respaldo de Tomás Guitarte en la pasada legislatura en el Congreso.
El punto de inicio fue la reivindicación de ese arraigo, celebrando la nochebuena con la familia, jugando al 'guiñote' con su madre o enseñando su casa del pueblo en La Zaida (Zaragoza). Al mismo tiempo, la promoción de Aragón y de ese entorno rural, vinculando políticas del Gobierno a la mejora de la cobertura que pueden dar los Ayuntamientos en las pequeñas poblaciones, mientras que se arremete por la gestión de la sanidad por parte del PP de Jorge Azcón esta legislatura. Todo documentado no por los medios in situ con mítines, sino a través de su perfil en X o Instagram. Ha pasado por Ejea de los Caballeros, Castejón de Valdejasa, la Comarca del Sobrarbe, Ainsa, Boltaña o Talamantes, entre otros, donde ha priorizado el contacto con alcaldes, con agricultores y ganaderos, con apicultores, donde ha reivindicado el folclore local e incluso la gastronomía en diversas paradas de carretera.
Para complementar a Alegría, el Gobierno entró de lleno en el debate rural a una semana del inicio de la campaña en Aragón, aunque con especial atención al sector primario más allá del entorno rural. El presidente Sánchez anunció un paquete de medidas con la que quiere garantizar el relevo generacional en el campo, una de las grandes preocupaciones y del que depende la subsistencia de esas pequeñas poblaciones. Asegura que es un reto "urgente" y de "máxima prioridad" garantizar ese relevo. Aragón pierde 200 trabajadores del sector cada año y solo un 10% de los actuales tiene menos de 41 años. Es un claro gesto para confrontar, además, con partidos como Vox. Santiago Abascal viene denunciando estos días desde Aragón la falta de políticas para combatir la despoblación.
De acuerdo al anuncio, se pondrá en marcha la plataforma de información y movilización de tierras agrarias Tierra Joven. Se quieren poner a disposición unas 17.000 fincas rústicas para ponerlas a disposición de esos jóvenes. Por otro lado, se propone que la nueva Política Agraria Común (PAC) destine el 10% de sus recursos al relevo generacional frente al 6% planteado por la Comisión. "Llevar a los jóvenes a este sector nos sale a cuenta cómo país. Son el futuro de nuestro campo", dijo Sánchez este miércoles en una visita a San Fernando de Henares (Madrid) junto al ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Planas.
Llega con la tensión de fondo por el acuerdo con Mercosur
El anuncio de Sánchez llega con la incertidumbre extendida entre el sector por que el pacto UE-Mercosur en el que trabaja Bruselas con el ecosistema de comercio Latinoamericano genere desigualdades de competencia entre los productores españoles respecto a los extranjeros [más información sobre el pacto aquí]
El asunto puja por marcar la campaña electoral en Aragón -y posteriormente en Castilla y León y Andalucía, con amplias zonas rurales- y por el momento es Vox, con su rechazo, quien más se ha movido para ubicarlo en el centro de su discurso de la mano de otras cuestiones como la lucha contra la inmigración ilegal. Casan a la perfección en una burbuja proteccionista a la vez que se lanza desde otros sectores discursos que cuestionan el desdibujado de la identidad de los barrios o de lo que comemos y consumimos. Vox quiere, como en Extremadura, ser el catalizador del descontento y del voto alternativo al bipartidismo a quien culpa de los males y un deterioro del bienestar en la región. Y esta alianza de comercio brinda esa oportunidad. Sobre todo, cuando PSOE y PP lo han fomentado desde el Congreso y en Europa.
El acuerdo, con el Pacto Verde o la nueva PAC en añadido, será un elemento de confrontación para Vox. Algo antagónico al PSOE que defiende las ventajas económicas y de posicionamiento estratégico y geopolítico. Los socialistas, a diferencia de los de Abascal, abogan por que haya mecanismos que doten de seguridad a los productores, pero en Vox alertan -con el respaldo de asociaciones como Asaja- que habrá "una entrada masiva de productos que no cumplen la normativa europea" en materia sanitaria, medioambiental y laboral fomentando "la competencia desleal y un grave prejuicio para el campo español". Más si el acuerdo se aplica provisionalmente antes de finalizarse el trámite. Este mismo miércoles Vox y sus socios europeos de Patriots, anunciaron que llevarán al TJUE el asunto.
¿Qué dice el Gobierno al respecto? El ministro de Exteriores, José Manuel Albares se congratuló por el paso dado por el Consejo Europeo, al aprobar avanzar hacia el pacto. Por la necesidad de crear "ese gran mercado" para "diversificar alianzas", sobre todo en un momento de inestabilidad con socios como EEUU. El titular de Economía, Carlos Cuerpo, recordó que "se abre una oportunidad" para los productores españoles, con la posibilidad de aumentar la exportación de vino, aceite u otros productos en un "40-50%". En esa línea se instaló Planas. En Cataluña, al calor de nuevas protestas agrarias, los productores han llegado a un acuerdo con la Generalitat para recibir "más dinero" y contar con "más controles" que palien el impacto.
Con un claro antagonismo entre PSOE y Vox, el PP queda en medio de la competencia. Si bien apoyó el trámite desde el primer momento como muchos socios europeos, caso de la Portugal de Luis Montenegro, ahora los populares, azuzados por su competencia con Vox quieren garantías de seguridad para los productos españoles. A falta de que el asunto pase por el Parlamento Europeo, el PP se posicionó sobre ello este fin de semana en la Interparlamentaria del partido en A Coruña (Galicia).
Alberto Núñez Feijóo expresó que el PP es "el partido del campo, de los agricultores, el que les defiende, les escucha y el que hace política real para ellos". "Los agricultores tienen razón: quieren menos exigencias, burocracia y quieren políticas que garanticen la rentabilidad de sus explotaciones y la competitividad del sector. Quieren más control de lo que viene de fuera, porque los nuestros los controlan cuando salen de España. Y tienen razón cuando piden acuerdos comerciales justos y con garantías que se cumplan. Y a diferencia de este Gobierno nosotros lo haremos cuando lleguemos", añadió. Vox repudia que el PP sea el defensor del campo.
A las palabras de Feijóo se ha suscrito el vicesecretario de Economía del PP, Álvaro Nadal, que pide "garantizar salvaguardias y que se refuercen los controles en frontera". Reprocha al Gobierno que lo aceptasen en en el Consejo "sin pelear como hizo Italia y no pone medios para que entren productos sin las mismas exigencias". El PP no quiere dejar vía a libre a Vox en el asunto y compite por la bandera intermedia: realista, sin carácter populista para agitar al sector, pero aunando los intereses agrícolas con las posibilidades comerciales. E igualmente crítica con el PSOE.
El PP se sitúa entre medias de PSOE y Vox con Mercosur: lo apoya pero exige que haya garantías de competitividad para el sector. Vox eleva el tono y acusa a Feijóo de socorrer siempre a Sánchez
El asunto puede coger fuerza en los próximos días, ya con distintas manifestaciones en capitales europeas como París -Francia rechazó el acuerdo- por parte de agricultores y ganaderos. Este jueves las asociaciones españolas darán a conocer un calendario de protestas por todo el país. Por ahora, en Aragón se ha producido una tractorada en Zaragoza el 8 de enero, y el 11-12 de enero hubo participación o apoyo en protestas estatales.
Batalla complicada para Alegría
Sin encuesta sobre la mesa que evidencien el apoyo del sector primario, la tendencia nacional y en Aragón es que el sector primario apoye más a partidos de centroderecha y derecha. En su puja por el voto rural, el PSOE se centra en todas las aristas del entorno, más allá de lo perjudica directamente al trabajo en el campo. Se quiere confrontar con el PP en materia de ofrecimiento de servicios, de atención. Para la socialista, aunque Vox puede ser una figura de confrontación, el interés último es la de poder desgastar voto centrado en los populares tras la experiencia de Gobierno de Azcón, y sin un gobierno conservador desde 2015. Hay complicaciones para hilvanar el discurso, como que la propia Alegría viene directa del Ejecutivo.
Si se observa los resultados electorales de 2023, el PP fue el ganador mayoritario en las localidades rurales, aunque no muy distanciado de los socialistas. Alegría quiere arañar votos para estabilizar esa competencia, pero a la vez general algo de ilusión en un periodo descorazonador para la izquierda -para atraer además voto difuso de gente que no ve garantías con cuatro candidaturas progresistas al margen-. Jugará sus cartas en un terreno farragoso. Como en Extremadura, Vox puede hacerse con el voto protesta y romper ese eje PP-PSOE en los enclaves más rurales. La experiencia del PP estos casi tres años en el Gobierno puede ser utilizada para atacar la gestión de Azcón como se ha hecho con María Guardiola. Por hacernos una idea, y en un terreno bipartidista al igual que la región extremeña, en Badajoz PP y PSOE pasaron de sumar el 79,2% al 68,7%, y Vox del 7,94% al 17,22%; en Cáceres se pasó en ese orden del 77,9% al 69%, y del 8,42% al 16,3%.
En Extremadura Vox ha capitalizado la desmovilización de los votantes del bipartidismo. Abascal busca que sus siglas sean la apuesta del entorno rural, frente a quienes agita el descontento
Teruel será uno de los grandes epicentros de esa batalla. Ahí están en juego los escaños de Aragón Existe, un crecimiento o estancamiento de Vox y, sobre todo, la estabilidad de los socialistas que no quieren ceder representación ni al PP ni a estas dos formaciones. El voto en Teruel supone un 20% de la conformación de las Cortes y premia los votos, lo que puede decantar las alianzas a un lado u otro. Es la comunidad donde menos apoyo se necesita para lograr uno de los 14 escaños disputados: 7.500 aproximadamente. Ya Alegría ha coincidido en la provincia visitando enclaves como Calamocha, donde el martes estuvo Abascal. Los de Guitarte, incluso, califican como "una amenaza directa para el medio rural" el acuerdo con Mercosur, como también lo entiende Podemos, lo que deja en cierta minoría al PSOE en cuanto a posiciones en esta batalla por el voto.
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