El objetivo prioritario, casi existencial, de los comunes para las elecciones municipales de mayo del año que viene es recuperar la vara de mando del ayuntamiento de Barcelona y emular aquellos dos mandatos de Ada Colau, entre los años 2015 y 2023. Para ello cuenta con la candidatura de Gerardo Pisarello, que ya en diciembre pasado presentó su candidatura a unas primarias, que, pensaron, nunca iban a tener lugar por ausencia de más aspirantes. No ha sido así. El activista y escritor Enrique Martínez, de nombre artístico Bob Pop, se lanza al ruedo político. Ha decidido pasar de animador de los actos públicos de los comunes a disputarle a Pisarello -aunque con escasas posibilidades- la candidatura municipal, que presentará este sábado.

PUBLICIDAD

Pero antes de todo esto hubo otro nombre que quiso promocionarse para la que será una de las batallas más interesantes de las elecciones locales de mayo del año que viene, el del ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Según ha podido saber El Independiente, el también diplomático y economista acarició la idea de encabezar la lista de los comunes a la alcaldía de Barcelona. Todo un 'plan b' ante lo malos augurios demoscópicos que apuntan a que sólo un milagro puede salvar a la izquierda de una debacle en las próximas elecciones generales. Y aún en el caso de una reedición de un gobierno de coalición de PSOE con la nueva plataforma que sustituya a Movimiento Sumar, tampoco tendría garantizado volver a repetir de ministro.

PUBLICIDAD

Rechazó encabezar la candidatura autonómica y asumir la secretaría general de los comunes

Pero el gran escollo con el que se encontró Urtasun, tiene nombre y apellidos: Ada Colau. La ex alcaldesa, hoy felizmente retirada en la fundación Sentit Comú y de vuelta a su activismo -formó, por ejemplo, parte de la flotilla que navegó a Gaza-, no le apoyó en esta aspiración. Y entre los comunes de Barcelona nada se mueve sin que Coalu le dé el visto bueno. Hay quien justifica la causa del veto en la negativa de Urtasun a encabezar la lista autonómica catalana en mayo de 2024 y asumir la secretaría general de Catalunya en Comú. "Estaba cómodo en el Ministerio y en Madrid", indican las fuentes consultadas para explicar esa doble negativa. Bien es cierto que apenas había llegado al Gobierno unos meses antes de las catalanas, pues Sánchez nombró su actual ejecutivo en noviembre de 2023.

Las aspiraciones municipales de Urtasun no son nuevas. Ya fue número dos de la lista municipal al ayuntamiento de Barcelona por Iniciativa (ICV) en 2003 y 2007, aunque finalmente dio el salto a Europa, donde llegó a ser vicepresidente del grupo de Los Verdes de la Eurocámara. Aunque era la cuota de los comunes en el Gobierno, lo cierto es que en los últimos tiempos su identificación política ha sido más próxima a Sumar en general, y a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en particular, y ejerce de portavoz de los magentas todos los lunes.

Ante la falta de apoyos para poder pugnar por el ayuntamiento de la capital catalana, Urtasun ha apoyado públicamente la candidatura de Pisarello, quien cuenta, por su parte con todas las bendiciones de Colau. Dispuesto a ser "el primer alcalde de origen migrante", tal y como él mismo ha dicho, el argentino "no toma esta decisión sin tener los apoyos amarrados, el primero, el de la ex alcaldesa". Pero tampoco el secretario primero de la Mesa del Congreso fue la opción primigenia. Se intentó, infructuosamente, la vuelta de Colau a la arena política para intentar repetir la epopeya de regresar a la Plaza de Sant Jaume, frente al Palacio de Generalitat.

Opinan que el actual alcalde y candidato a la reelección, Jaume Collboni, "no acaba de tener perfil"

Los comunes creen que se les abre una ventana de oportunidad en Barcelona para 2027. Opinan que el actual alcalde y candidato a la reelección, el socialista Jaume Collboni, "no acaba de tener perfil, se mimetiza con el paisaje. No le hemos visto una idea potente". Junts y ERC "no tienen a nadie a quien poner" y tampoco Vox ni Alianza Catalana disponen de rostros conocidos. Cuentan con la continuidad del popular Daniel Sirera al frente de un grupo de cuatro concejales "que trabaja mucho", admiten. Frente a ellos, Pisarello, que ya fue primer teniente de alcalde de la ciudad condal entre 2015 y 2019, "conoce el ayuntamiento y tiene discurso. Otra cosa es la imagen", asumen como tarea a mejorar en los próximos meses. Ojo, no vaya a ser que Bob Pop le gane en popularidad y nivel de conocimiento ciudadano.

Urtasun, de momento, deberá buscarse otro plan 'post-Gobierno'.