El accidente ferroviario de Adamuz ha activado un gran operativo desplegado por la Guardia Civil. Desde el primer aviso recibido a las 19.47 horas a través del 112 por el Centro Operativo de Servicios de la Comandancia de Córdoba, el instituto armado puso en marcha un dispositivo que según el ministro del Interior, Grande-Marlaska, ha combinado rescate, control del escenario, identificación de víctimas y una investigación técnica minuciosa, apoyada en medios humanos y tecnológicos.

PUBLICIDAD

“Desde el primer momento se desplegaron todos los medios necesarios, sin escatimar esfuerzos ni recursos”, subrayan en la Guardia Civil. "A las 20.00 horas, la primera patrulla ya se encontraba en el lugar del siniestro", explican, coordinándose con bomberos y sanitarios. Las prioridades iniciales fueron auxiliar a los heridos, garantizar las vías de evacuación y asegurar la zona, con la intervención de unidades de seguridad ciudadana y tráfico.

PUBLICIDAD

En la comparecencia del ministro, en la que le acompañaba el coronel jefe del Servicio de Criminalística, Fernando Domínguez, ambos han subrayado que el balance humano del accidente ha sido devastador, con 45 personas fallecidas, entre ellas 42 españolas y tres extranjeras —una rusa, una alemana y una marroquí—. Del total de fallecidos 22 eran mujeres, 23 hombres y un menor

Sobre el número total de pasajeros, el coronel jefe ha explicado que en total, viajaban 480 personas en los dos trenes implicados, y que los datos de cifras mayores correspondían a “la venta de los tickets, no a los pasajeros y tripulación real que había en los trenes”. Además, ambos han querido trasladar el pésame oficial, con el compromiso de que las víctimas “van a estar asistidas y protegidas en todo momento”.

2.500 fotografías y dos cajas negras

A las 23.00 horas, una vez evacuados todos los pasajeros y atendidos los heridos, la Guardia Civil dio por concluida la fase de auxilio inmediato. A partir de ese momento comenzó el trabajo más delicado que consiste en  impermeabilizar la zona del accidente, asegurar la escena y proceder al levantamiento de los cadáveres, siempre bajo las directrices judiciales y con la activación de pautas de actuación extraordinarias. Esta fase terminaría si se confirma que los dos cuerpos encontrados hoy pertenecen a los dos desaparecidos, pero todavía no se tiene la autopsia, aunque se espera que se realice “lo antes posible”. 

Además, este jueves “la unidad ha concluido la inspección ocular y ha entregado un primer atestado”, con un total de 2.500 fotografías y dos cajas negras, pero que "no incluye conclusiones" sobre cuál pudo ser el motivo del accidente.

Todos los elementos localizados en el lugar del siniestro que pueden resultar de interés para esclarecer las causas del accidente han quedado bajo custodia de la Guardia Civil, incluidos los sistemas de registro y las dos cajas negras, cuya custodia está garantizada dentro de la cadena judicial.

976 guardias civiles en la operación

En total, 976 guardias civiles han prestado servicio en el operativo, de los cuales 240 pertenecían a la unidad de seguridad ciudadana, 239 de tráfico, 214 de unidades de reserva, 223 especialistas de policía judicial y 60 efectivos de apoyo de órganos centrales. “Ha sido un esfuerzo colectivo extraordinario, con centenares de agentes volcados con profesionalidad y entrega”, destacan desde Interior.

Junto al despliegue humano, la Guardia Civil ha recurrido a medios tecnológicos avanzados. En la zona han operado equipos caninos, con cuatro perros y sus guías, para la búsqueda y localización de restos. También se ha contado con el apoyo del Servicio Aéreo, con cuatro helicópteros y un avión, además de drones, tanto del propio servicio aéreo como de criminalística. Uno de ellos ha permitido documentar la escena mediante reconstrucciones en 3D, fundamentales para fijar la posición de los vagones, restos y elementos clave del accidente.

Especial dificultad ha tenido la localización de los dos últimos cuerpos, encontrados bajo el segundo vagón del tren Alvia. “Eran vagones situados en una circunstancia especialmente complicada, lo que ha hecho que el levantamiento durase más”, ha explicado el coronel jefe. Aun así, la Guardia Civil insiste en que no hay personas desaparecidas, ya que todos los casos están pendientes únicamente de confirmación.

Ante mortem y post mortem

En paralelo, se ha desarrollado un proceso de identificación de las víctimas, combinando actuaciones “ante mortem y post mortem”. Se habilitaron cinco puntos de recogida de datos “ante mortem”, con apoyo de personal del servicio de psicología. Las muestras de ADN han sido trasladadas mediante estafeta aérea. En el Instituto de Medicina Legal de Córdoba se encuentran 45 cadáveres, todos sometidos a autopsia. Hasta ahora, 45 víctimas han sido identificadas y notificadas.

Con las familias atendidas como prioridad, la Guardia Civil avanza ahora en la “fase preliminar” de la investigación, centrada en el análisis de toda la información recopilada durante el operativo. El instituto armado subraya que esta etapa se desarrolla con “máxima cautela y rigor”, integrando los datos obtenidos en la inspección ocular, la documentación gráfica y los elementos que permanecen bajo custodia judicial, con el objetivo de ofrecer a la autoridad judicial una reconstrucción precisa y plenamente contrastada de lo ocurrido en Adamuz. “Cada prueba está protegida y documentada para que pueda ser utilizada cuando corresponda”, señalan.