"Nos declaramos incompetentes en esta materia", respondió hace algo más de dos semanas, en el máximo momento de tensión entre Europa y Estados Unidos, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, al ser preguntado por la amenaza que el presidente Donald Trump viene reiterando sobre su intención de anexionarse a Groenlandia. Un desafío que en los últimos días parece haberse desinflado al comunicar el propio Trump en el foro de Davos que hay llegado a un principio de acuerdo en el marco de la OTAN, algo que solo se habría negociado con su secretario general, Mark Rutte, y que sigue dejando un mar de dudas a los aliados europeos. Especialmente a Dinamarca, que tiene soberanía sobre el territorio. Por ahora, EEUU renuncia a su ofensiva de aranceles.

Precisamente el principio de soberanía ha llevado a la dispersión, leve, de los socios ultraderechistas europeos, ubicados en Patriotas, la familia política de Vox, los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), y la Europa de las Naciones Soberanas. Algunos de los socios más relevantes, han marcado posición crítica en mayor o menor grado con Trump. Incluso algunos también lo han hecho tras la incursión en Venezuela para la detención de Nicolás Maduro y la gestión del petróleo. Otros se han posicionado sin criticar necesariamente a Trump o han llamado a la negociación. Pero han marcado posición a diferencia de los de Santiago Abascal, que se centran en lo nacional para no confrontar con las decisiones del estadounidense. Ocurre casi un año después de la crisis por las amenazas y la subida de aranceles hasta un pacto con la UE al que se acabó llegando.

"Lo que diga Trump es lo que diga él. A mí me preocupa más lo que haga", expresó Fúster en rueda de prensa. Añadió: "Si tenemos que tener una opinión de todo en la vida, incluso de Groenlandia, yo la verdad... No pensamos en Groenlandia. Tenemos bastante con Pedro Sánchez y la corrupción como para ponernos con ello. No hemos dedicado ni medio nanosegundo a Groenlandia -en la reunión de dirección previa-. No es nuestra competencia. Nos declaramos incompetentes en esta materia".

Previamente, la portavoz parlamentaria Pepa Millán expresó que este asunto no era de su competencia, no sin apreciar que Europa y España son irrelevantes internacionalmente. Después de Fúster, Abascal afirmó en Aragón durante la precampaña del 8-F en varias ocasiones que "no nos importa Groenlandia, nos importan los problemas de los españoles". Reprochó que "algunos" no dejen de hablar "sobre Trump" o esas amenazas. "Nuestra Groenlandia es Mercosur, es el Pacto Verde, son los problemas de los agricultores, la inseguridad en las calles y los intereses de los españoles". Vox no considera esencial entrar en este marco dialéctico porque cree que no le penaliza entre su electorado.

Volvió a evitar profundizar en el tema este miércoles en una intervención de Foro Empresarial en Madrid. Sí que criticó que la UE no vele por sus intereses a diferencia de EEUU, Rusia y China y se centre en debates ideológicos, pero sí aludió a Venezuela y la "acción" de Trump. "El derecho internacional está para defender al pueblo y no a los corruptos", apreció, rompiendo una lanza en favor de dirigente en pleno cuestionamiento de que haya respetado la legalidad. De campaña en Aragón, ha reiterado que "no nos importa Groenlandia, nos importan los problemas de los españoles", afirmó a finales de la semana pasada. Solo el Partido de la Libertad neerlandés (PPV) de Geert Wilders y el FPÖ austriaco han adoptado la misma postura que Abascal.

Preguntados por la división de posturas respecto a sus socios europeos, fuentes de Vox aseguran que no son un bloque homogéneo, sino que cada uno tiene posturas propias sobre temas diversos. Reafirman que están unidos en lo importante, como la lucha contra la inmigración ilegal o el globalismo, pese a que la soberanía de las naciones europeas viene siendo clave en estos movimientos políticos.

Le Pen, Demócratas Suecos y AfD, los más críticos

La actuación de EEUU en Venezuela hizo saltar a la Agrupación Nacional francesa de Marine Le Pen que pilota como presidente Jordan Bardella. Le Pen, recuperando la reivindicación de soberanía nacional al más puro estilo gaullista, afirmó a través de X que "la soberanía de los Estados nunca es negociable" independientemente de "su tamaño, poder y cualquiera que sea su continente. Es inviolable y sagrada". "Renunciar hoy a este principio en Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar mañana nuestra propia servidumbre", aseguró la francesa.

Renunciar a la soberanía de los Estados es aceptar mañana nuestra propia servidumbre

Marine Le Pen

Bardella, por su parte, denunció las amenazas "coercitivas e intolerables" de Trump y exigió este martes en el Parlamento Europeo como líder de Patriotas por Europa que se aprueben medidas diplomáticas. En concreto, que se suspenda el acuerdo comercial con EEUU de continuar el "chantaje comercial", algo que Trump ya ha renunciado. Hay que recordar que Trump sugirió más aranceles a los críticos con esa anexión. Más suave, aunque marcando distancia, se posicionó Nigel Farage, de UK Reform, que consideró poco deseable entre aliados esa hostilidad económica sugerida por Trump.

La cúpula de Demócratas de Suecia, integrado en ECR, publicó en el diario sueco Expressen una columna conjunta el 16 de enero. Está firmada por su líder Jimmie Åkesson, por el portavoz de Política Exterior, Aron Emilsson, y por uno de sus ideólogos y líder del think tank Oikos, muy próximo, Mattias Karlsson. En ella aseguran que Groenlandia u otros territorios nórdicos "no son un bien negociable" ni puede tratarse como una mercancía. Se recalca la amistad con EEUU como socio fiable, pero se pide una respuesta estatal y europea firme. Particularmente, en X, Karlsson escribió que "Trump se parece cada vez más a un Rey Midas al revés: todo lo que toca se convierte en mierda".

El apoyo de Trump y sus satélites fue esencial para Alternativa para Alemania en las pasadas elecciones al Bundestag en 2025. Ahora, los dirigentes de la formación, caso de Alice Weidel y Tino Chrupalla, han cuestionado la actitud del estadounidense. "Ha violado una promesa fundamental de campaña: no interferir en otros países", reprobó Weidel. Utiliza "métodos del Lejano Oeste", dijo el copresidente de AfD. Una explicación a la adopción de esta postura es que una encuesta reciente de Forsa muestra que el 71% de los alemanes no ve a Trump como un aliado. Se insiste en la soberanía a la vez que se cuestiona la presión económica.

Ha violado una promesa fundamental de campaña: no interferir en otros países

Alice Weidel

Los suecos y alemanes se muestran más contundentes que el líder del Partido Popular Danés, Morten Messercschmidt. Por un lado, pese a mostrar simpatía por Trump, cuestiona que el Gobierno danés intente negociar diplomáticamente con EEUU. Lo ve "peligroso", meterse "en la boca del lobo". Esta indefinición lo ha dejado aislado en Dinamarca frente a un consenso amplio de defensa de la soberanía. Pese a ello, la postura del DP ante Trump es de rechazo a sus intereses geoestratégicos. Sin que haya habido un pronunciamiento oficial, medios portugueses trasladan en fuentes atribuidas al Chega de André Ventura que se cuestionaría una hipotética ofensiva militar a Groenlandia. En el partido prefieren focalizarse en la campaña de presidenciales en la que aún queda por delante la segunda vuelta.

Meloni reconoce discrepancias con Trump

Ante las amenazas de anexión incluso por la fuerza, Meloni, que recientemente se encontró con Abascal en Madrid, rebajó la tensión asegurando que EEUU no usaría la fuerza militar. Ahora bien, consideró preocupante la posición de Trump por las "graves consecuencias" que podría suponer esto para la OTAN. Ve coherente que la alianza implemente su presencia en el Ártico frente a la amenaza señalada por Trump de que Rusia y China lo hagan ante la apertura de nuevas rutas comerciales derivada del deshielo. Sería una vía intermedia y a la que parece abocarse el asunto a la espera de que trascienda lo que han pactado Trump y Rutte.

Meloni, cuyo partido está en ECR, viene optando por una vía intermedia. Reconoce que "hay muchas cosas" que le alejan de Trump y se mostró tajante con el respeto del "derecho internacional". Una posición más europeísta que la de otros socios. Eso, en todo caso, no va a alejar a Italia de EEUU. A su juicio hace falta más geopolítica y negociación que distanciamientos.

La actitud de Meloni, de Fratelli d'Italia, contrasta con sus socio y socio directo en el Gobierno italiano, Matteo Salvini, de la Lega. Él sí está integrado en Patriotas junto a Vox, pero Abascal prioriza a Meloni. Para el italiano, es Europa quien ha escalado las tensiones con el envío de tropas. No apoya la idea de EEUU en esa reivindicación de la soberanía, pero evita la condena fuerte a Trump. En esa lógica entra Tom van Grieken, presidente de los nacionalistas flamencos de Vlaams Belang, miembro de Patriotas. Cuestiona que la UE hable de soberanía con un "¡Groenlandia es de los groenlandeses!" pero a la vez condene que se diga "Alemania pertenece a los alemanes" o "Francia para los franceses". Mezcla el asunto militar con el nativismo. Sí se muestra feliz por la salida de Maduro de Venezuela, pero advierte que "el futuro del pueblo venezolano" depende de ellos mismos.

El Gobierno de Orbán espera que Trump y Dinamarca resuelvan entre ellos sus diferencias

Otros socios de Patriotas priorizan la bilateralidad

Las formaciones ultraderechistas de Centroeuropa y el Este muestran más cautela. Coincide con formaciones a las que se les ha atribuido lazos con la Rusia de Putin pero que a la vez sus líderes mantienen una gran amistad. Uno de ellos es Andrej Babis, recién elegido primer ministro de Chequia. El magnate mantiene esa afinidad a dos bandas, Babis 'compra' la versión de seguridad de Trump para hacerse con Groenlandia, por lo que hace una defensa férrea: "EEUU tiene un interés a largo plazo en Groenlandia, no es sólo una iniciativa de Trump". Instó a una solución diplomática, en todo caso.

La no pertenencia a la OTAN y una clara vinculación a Rusia ha hecho callar al FPÖ de Herbert Kickl. Sí tratan el asunto desde la Fidesz, el partido Viktor Orbán, así como el presidente polaco Karol Nawrocki y el partido que le apoya como independiente, Ley y Justicia (PiS). Desde el Gobierno húngaro se insta a que tanto EEUU como Dinamarca resuelvan el asunto por su cuenta, con negociaciones bilaterales.

En ese sentido se mueve Nawrocki. El PiS, formalmente, marcó posición en la televisión TVN24 a través del diputado Marcin Horała: "Este es un asunto en el que no debemos salirnos de la línea. Espero que nuestros aliados resuelvan este conflicto amistosamente, mediante la colaboración. Polonia no tiene ningún interés en intervenir". Este tipo de acciones en el Exterior por parte de Trump generan una controversia inmensa dentro de la ultraderecha polaca, ampliamente comprometida con la OTAN -especialmente en inversión-, y a la vez con la defensa de las naciones.