Casi dos años después de que comenzara el caso Koldo que le dejó fuera del Grupo Socialista, dos meses después de ingresar en prisión provisional y a punto, al menos hasta ahora, de ser juzgado en el Tribunal Supremo, el exministro José Luis Ábalos renuncia a su acta de diputado en el Congreso por Valencia. Lo anunció él mismo a través de su cuenta de X —ahora renombrada como En el nombre de Ábalos— y lo justifica por su voluntad de centrarse en su defensa. Ahora el siguiente paso debe darlo el Alto Tribunal, puesto que el extitular de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE pierde el aforamiento. Y el primer beneficiado por su decisión es su antiguo partido, que recupera su escaño para el grupo, que volverá así a tener 121 parlamentarios, los que logró sentar Pedro Sánchez en las elecciones generales del 23 de julio de 2023. La renuncia, según informó la Cámara baja, es "efectiva desde hoy".

El exministro escribió su carta de renuncia a la Mesa del Congreso el pasado 22 de enero, según consta en la reproducción de la misma subida a la red social, aunque la registró este miércoles 28 a las 12.02. En su escrito, de dos páginas, señala que ha tratado de "hacer prevalecer la integridad del derecho de representación" que consagra el artículo 23 de la Constitución, así como "el concepto y los límites de la inmunidad parlamentaria", "tal y como los concibe el Tribunal Constitucional a través de sus sentencias" y también el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Ábalos se presenta en todo momento como víctima de la Justicia y de la Cámara y su presidenta, Francina Armengol, porque "en todo momento" ha intentado hacer ver que el Congreso "debía protegerse de la alteración indebida" de su composición, "defender la libertad de sus miembros y que fuera asegurado el cumplimiento de sus resoluciones".

El exministro se revuelve otra vez contra la decisión de la Mesa de la Cámara baja, del pasado 10 de diciembre, de suspenderle en sus derechos y deberes como diputado una vez que él ingresó en prisión. Entiende que actuó con "precipitación" y antes de que el propio Supremo resolviese el pasado 15 de enero el recurso de apelación que él presento contra su encarcelamiento. "Estas, y no otras, han sido las razones por las que hasta hoy he mantenido mi acta de diputado, que entiendo no puedo sostener en mi actual situación procesal, en la que estoy proyectando toda mi actividad en ejercitar mi derecho de defensa", escribe.

Y concluye: "Ha sido un verdadero honor ser diputado de las Cortes Generales de la IX, X, XI, XII, XIII, XIV y XV Legislaturas", o sea, desde 2008 hasta 2026, "y haber servido al pueblo español para proteger y expandir las garantías individuales y colectivas, los principios que son esencia de la Constitución española y de la historia parlamentaria de España, y donde siempre he buscado fortalecer la justicia social, la libertad, la igualdad y el pluralismo como valores supremos y fundamentos de un Estado social y democrático de derecho". "Puedo decir con orgullo que ha sido una responsabilidad emocionante. ¡Gracias por tanto!", acaba su mensaje en X. Ábalos no cita en ningún momento al PSOE, el partido por el que concurrió como candidato en todas las elecciones desde 2008.

El exministro tenía, hasta el momento de su renuncia, ya muy cerca su propio juicio por presunta corrupción en la compraventa de mascarillas en lo peor de la pandemia. Tanto él como su exasesor Koldo García están en prisión preventiva desde el pasado 27 de noviembre, porque el magistrado instructor, Leopoldo Puente, siguiendo el criterio de la Fiscalía, apreció riesgo "extremo" de fuga ante las elevadas peticiones de pena que le pedían las partes de cara a un juicio que se preveía que arrancase después de Semana Santa, en abril: la Fiscalía pide 24 años para el exministro y 19 y medio para su ex mano derecha, y as acusaciones hasta 30 años. En cambio, para el empresario Víctor de Aldama, el presunto conseguidor de la trama, se solicitan siete años, por su colaboración con el Ministerio Público. La causa podría pasar ahora a la Audiencia Nacional, ya que el único aforado hasta el momento era el propio Ábalos. Y ello arrastraría también a su sucesor en Organización, Santos Cerdán, que estuvo desde junio hasta noviembre en Soto del Real como supuesto cabecilla de una trama de amaño de contratos públicos, trama que formaban también Ábalos y Koldo.

La Mesa del Congreso se reunió telemáticamente este mismo miércoles para calificar el escrito de renuncia registrado por el exministro. "La renuncia es efectiva desde hoy. En este momento se está informando a la Junta Central Electoral para que expida la credencial del siguiente puesto en la lista electoral", informaron fuentes de la Presidencia de la Cámara baja.

Al dejar su escaño, puede ocupar su acta la siguiente en la lista de los socialistas por la circunscripción de Valencia. La que ocupaba el octavo puesto de la candidatura de 2023, Ana María González Herdaro, alcaldesa de Llaurí (1.200 habitantes), condenada en 2021 por conducir ebria a una pena de 960 euros de multa y ocho meses de retirada del carné. La federación valenciana es la que deberá analizar qué hacer, si pide o no a la regidora que renuncie a su acta para que pase al siguiente, Bartolomé Nofuentes. En todo caso, el Grupo Socialista pasará de sus 120 diputados actuales a 121, los que consiguió en las generales de hace dos años y medio. Ábalos fue expulsado de su grupo en cuanto estalló el caso Koldo, en febrero de 2024. Entonces también se le suspendió de militancia, pero su expulsión del PSOE, el partido del que había sido su secretario de Organización desde 2017 hasta 2021, no llegó hasta junio de 2025, cuando cayó también por corrupción Santos Cerdán, su sucesor en el aparato.