Un grupo de agentes de distintos cuerpos policiales de España ha decidido organizarse bajo el nombre de Policías Antifascistas, un colectivo que nace como respuesta al auge de los "discursos reaccionarios y de extrema derecha" dentro de las fuerzas de seguridad.
“Nuestros compañeros están comprando el marco de la extrema derecha”, asegura Adrián Rodríguez, uno de los integrantes de este colectivo y mosso d’esquadra desde hace 20 años, durante una conversación con El Independiente.
La iniciativa apenas tiene unos días de vida, pero su impacto ha sido inmediato. “En menos de 48 horas nos han contactado más de 70 personas”, explica Rodríguez. Entre ellas hay policías en activo, guardias civiles, militares, policías autonómicos, policías locales y agentes jubilados. Un mosaico de perfiles que ha sorprendido incluso a los propios fundadores. “No esperábamos algo así. Pensábamos que seríamos cuatro gatos”.
Muchos de esos contactos llegan acompañados de mensajes personales, acreditaciones profesionales e incluso números de placa. “Algunos te escriben directamente diciendo ‘soy compi’. Otros quieren información, pero la mayoría quieren implicarse”, relata. El denominador común es la necesidad de encontrar un espacio compartido. “Quieren formarse, conocerse entre ellos y sentirse acompañados. Nos han escrito diciendo que esto les ha dado un alivio, que por fin ven que no están solos”.
“Estamos un poco sobrepasados”, admite Rodríguez. Policías Antifascistas nace para dar respuesta a ese sentimiento extendido entre agentes con pensamientos progresistas que, hasta ahora, “se vivían como una minoría silenciosa dentro de los cuerpos”.
El colectivo se define como una red de apoyo entre policías con pensamiento antifascista y con un objetivo claro, que es el de demostrar que no todos los agentes comparten visiones conservadoras o reaccionarias. “Esto es una forma de rebeldía: decir que aquí estamos nosotros, que apoyamos la libertad y defendemos a los colectivos más vulnerables”.
"No es algo anecdótico"
La preocupación interna por el avance de estos discursos es lo que ha empujado a dar el paso. Desde el colectivo reconocen que su aparición responde a una necesidad real dentro de las fuerzas y cuerpos de seguridad, cada vez más expuestos a marcos reaccionarios. “Ya no es algo anecdótico”, advierten.
“A nivel interno se nota mucho. Hay compañeros que de forma muy clara tienen pensamiento ultra, y tú te sientes reprimido porque ellos creen que su pensamiento es hegemónico”, explica Rodríguez. Policías Antifascistas surge también como respuesta a un clima donde ciertos mandos ejercen una presión silenciosa sobre quienes no comparten esas ideas.
“A la hora de trabajar no hay impunidad directa, pero sí notas que algunos compañeros compran ciertos discursos”, añade. No se trata tanto de malas prácticas profesionales como de algo más sutil, conversaciones internas, comentarios normalizados y marcos ideológicos que van calando "poco a poco" entre los agentes.
Rodríguez lo vincula directamente con la propia naturaleza del trabajo policial. “Nosotros tenemos una imagen muy sesgada de la sociedad”. La mayoría de intervenciones están relacionadas con conflictos, delitos o situaciones límite. “Tratas siempre con las desgracias, con los problemas, con la violencia. A los que hacen su vida normal no los ves”.
Ese filtro permanente facilita, sostiene, que se consoliden estereotipos y discursos racistas. “Se acaba diciendo ‘todos los extranjeros’ o ‘todos son iguales’, cuando la mayoría de la gente está trabajando, levantándose a las seis de la mañana”. Un proceso que va endureciendo la mirada hacia determinados colectivos.
“Los discursos de odio vuelven a estar de moda”
Para Policías Antifascistas, lo que ocurre dentro de los cuerpos no es un fenómeno aislado. “La policía es un reflejo de la sociedad”, insiste Rodríguez. Igual que fuera de las comisarías conviven sensibilidades políticas distintas, dentro también hay agentes progresistas, conservadores y otros que prefieren mantenerse al margen. “Hay mucha gente a la que la política no le interesa”.
Pero reconoce que la tendencia general de los últimos años también se deja ver entre los agentes. “Si a nivel social los discursos de odio vuelven a estar de moda, eso también se nota dentro”. Además, recuerda que este tipo de relatos no son nuevos, aunque ahora se ven amplificados por redes sociales y determinados mensajes mediáticos. “Antes ya existían bulos y racismo, luego se apagó un poco, y ahora vuelve otra vez”, señala.
Frente a ese escenario, el colectivo apuesta por abrirse a la sociedad. “Es una forma de invitar al resto de la sociedad a participar, de decir "hey, vosotros también podéis formar parte de los cuerpos policiales”, explica Rodríguez. El mensaje va dirigido tanto a activistas como a ciudadanos críticos con la institución. “También vuestros hijos, vuestros familiares. Hay que ocupar estos espacios, y se puede hacer con un pensamiento más abierto y justo”.
La propuesta busca romper una idea muy extendida dentro y fuera de la policía que sostiene que "ser progresista o de izquierdas es incompatible con vestir uniforme".
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