En un acto de campaña en Zaragoza este miércoles, la exministra y candidata a las elecciones de Aragón por el PSOE, Pilar Alegría, volvió a arremeter contra el PP y Jorge Azcón por haber alimentado a Vox en la región con el adelanto de comicios y por haber "copiado de una manera clara a la ultraderecha". "No se sabe dónde empieza el PP y dónde acaba Vox" y "volverán a pactar si le dan los números", dijo la socialista. Las declaraciones se alinean con la estrategia ya asentada en las filas del PSOE de confrontar con la derecha apelando al antagonismo con los de Santiago Abascal a la vez que se busca dañar al PP.
Sobre esa estrategia alertan desde sectores socialistas a los socios externos de izquierda del Gobierno. Los primeros creen que puede terminar beneficiando a Vox y perjudicando no solo al PP, sino al propio PSOE. Es clave el discurso protesta y de rechazo de las políticas del bipartidismo, apelando a los más descontentos. Los segundos advierten que ese discurso de 'peligro de la ultraderecha' ya no moviliza por sí solo si no hay contenido ideológico. Y para ellos, ahora Pedro Sánchez está centrado exclusivamente en "el relato".
A diferencia de otros socios europeos, a Vox le sigue costando permear entre el votante de izquierdas, mientras se nutre de voto popular y de abstencionistas. Sin embargo, poco a poco empieza a atraer electores del PSOE a diferencia de Sumar o Podemos. Algo que, en definitiva, da base a esas llamadas de atención de algunos socialistas. Las elecciones de diciembre en Extremadura fueron un antes y un después, con el partido, además, por encima de los socialistas en las principales capitales de la región. Se estima que la marca pudo haber arrebatado entre un 3 y un 4% del voto al PSOE respecto a las papeletas obtenidas en 2023; unos 8.500 electores de los casi 243.000 de Guillermo Fernández Vara. Algunas demoscópicas nacionales como Sigmados apuntaban a ello al cierre del año pasado en términos nacionales.
Ahora en Aragón, demoscópicas de corte progresista como 40dB, que dirige Belén Barreiro, exasesora del Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2008, aseguran que el trasvase puede ser el doble en Aragón. En el último barómetro electoral de las elecciones de este domingo, la empresa indica que el PP ganará hasta dos escaños, Vox duplicará hasta un máximo de 13 y el PSOE se enfrenta al peor resultado de su historia al bordear los 17-18 escaños. Y una de las problemáticas de ese descenso son las fugas a Vox. Se estima que un 7,9% de los electores socialistas de los anteriores comicios, aquellos poco ideológicos y descontentos con las políticas nacionales, ahora apoyarán a Alejandro Nolasco.
De los 197.919 votantes socialistas en la autonomía en 2023, esa cifra supondría más de 15.600 apoyos que perdería Alegría en favor de Vox. De concentrarse en Zaragoza, donde votan más del 70% de los ciudadanos aragoneses, podría ser una fuerza determinante para la obtención de un escaño. Si se tiene en cuenta el voto urbano-rural de Extremadura, el PSOE salió damnificado en las ciudades a diferencia del campo. En todo caso no se especifica ese voto por zona geográfica, edad, formación, autoubicación ideológica, entre otros aspectos.
La tendencia que se abre en España, de traspaso paulatino de PSOE a Vox ya se da con similitudes entre homólogos europeos
Esta estimación de 40dB supera la de mediados de enero hecha por el CIS en su barómetro preelectoral, de un 2% (4.000 votos) de fugas a Vox, y la de este domingo de Sigmados, elevando el asunto al 3% (7.300 votos). El detalle de ésta última y la demoscópica que colabora con el Grupo Prisa ofrece datos más amplios.
Similitudes con otros homólogos europeos
La tendencia es similar a lo que está ocurriendo en otros países europeos con los homólogos de PSOE y Vox. Más en aquellos donde las formaciones nacionalpopulistas están menos rodadas que, por ejemplo, en Francia o Hungría. Es el caso de Alemania y Portugal, donde los homólogos de Vox superaron recientemente a los socialdemócratas. Los portugueses solo en escaños, no en votos, pero se aproximaron contundentemente.
Al Chega y a André Ventura, en las encuestas previas a la primera vuelta de presidenciales, se le estimaba el 3,7% de los votos del PS: 53.380. Consiguió la segunda plaza. Lo indicaban el sondeos postelectoral de Aximage de septiembre y el del Centro de Estudos e Sondagens de Opinião (CESOP) de diciembre. En estudios posteriores a las federales alemanas de febrero de 2023, la fundación Friedrich-Ebert- Stiftung, vinculada al SPD, aseguraba que Alternativa para Alemania robó a Olaf Scholz unos 720.000 votos. Es el 6% de los obtenidos en 2021.
El ejemplo portugués, en todo caso, es más destacable por la proximidad territorial, las similitudes socioculturales, y porque como en España fue el último país en ver dinamitada la excepción ibérica de inmunidad a la presencia institucional de la extrema derecha.
En unas hipotéticas generales, respecto al voto que emigra de PSOE a Vox sí hay coincidencia en enero entre aquellas demoscópicas que brindan datos sobre transferencias. Se ajustan a las cifras de Portugal, por ejemplo. Para 40dB, el voto de socialistas a Abascal es más bajo: un 4,8%. Un 4,5% en el caso de Sigmados. Ese porcentaje, no obstante, es mayor que las cifras aragonesas. De los más de 7,8 millones de votos a Sánchez en julio de 2023, Abascal se beneficiaría de 375.500 papeletas. Pocas más, unas 390.000 irían al PP.
Alegría cedería más votos a Vox que a PP, Podemos y Sumar
Ante estos datos, en el PSOE muestran tranquilidad y mantienen el choque con Azcón por interactuar y retroalimentarse con Vox. Sobre ese sondeo de 40dB, a diferencia de otros, se refleja que las fugas socialistas son más bajas a otros partidos que a Vox. Incluso a la izquierda estatal. Al PP irían el 7,6% de los votantes de 2023, unos 15.000. A IU-Movimiento Sumar se va el 3,4% (6.700 electores) a Podemos y Teruel Existe menos del 1% respectivamente. A la abstención algo más del 1,5%.
En cifras, por encima de ese traspaso a Vox está lo que gana Chunta Aragonesista (8,8%) o el número de indecisos (8,6%) que podrían apostar por quedarse en el PSOE, ir a la abstención o al resto de formaciones mencionadas. Son 17.500 a los nacionalistas aragoneses, y 500 menos los que muestran esas dudas.
Esas trasferencias dejan a Alegría en mínimos de confianza en la región. Aunque queda en la misma posición que el resto de formaciones de la izquierda o Aragón Existe. Acusan estas formaciones y el PSOE el factor desmovilización. Alegría solo retendría el apoyo del 58,8% que obtuvo Javier Lambán en 2023. De los 197.919, mantendría íntegramente 116.300. Sumaría el 4,2% de los abstencionistas, que son 14.300 votos; recibiría de IU unos 2.000 (11,8%), de Podemos 2.600 (11%), de Chunta 3.900 (11,5%) y menos de 1.000 de PP y entre otros. Solo recibe 23.800 votos aproximadamente frente a los más de 80.000 que se deja. Y eso, con el crecimiento exponencial que se estima a Vox le perjudica en las provincias de cara al reparto de escaños.
No atrae a la derecha
Alegría no atrae prácticamente nada de voto de la derecha más próximo al centro. Lo que, ya de base, le impide cualquier configuración mayoritaria y por ende de gobierno. Las encuestas no dan más que al PP a la suma de las izquierdas. Son menos de 28 diputados, los que ahora tiene Azcón y 34 la mayoría absoluta que se requiere.
Durante estos dos meses, desde su salida del Gobierno, el equipo de campaña de Alegría apostó por una campaña de proximidad enfocado en lo rural y en vincular a la socialista a la región para desligarla de esa imagen de cercanía al Ejecutivo. Después de la debacle extremeña, un golpe en Aragón será devastador para cómo el PSOE afronta Castilla y León, Andalucía y las generales de 2027. La foto, por ahora, es clara y pasa por PP y Vox.
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