La crisis abierta en el gobierno de la Comunidad de Madrid con el cese del que fuera consejero de Educación Emilio Viciana, ha puesto de manifiesto la existencia de un 'ecosistema' interno tras la cascada de ceses y de dimisiones de diputados, portavoces y directores generales conocidos como 'los pocholos'. No era una definición que conocieran muchos en el ejecutivo autonómico, donde ha sorprendido la reacción en cadena a la decapitación de Viciana, "más propia de una secta", según fuentes de la Comunidad.

Pero lo cierto es que desde el arranque de la legislatura autonómica, con el nombramiento de un nuevo de gobierno caracterizado por la renovación generacional y la incorporación de rostros desconocidos, Viciana no terminaba de funcionar. Ya a los pocos meses de andadura se admitía en el entorno de la presidenta que "era un equipo que funcionaba bien, salvo el consejero de Educación". En todo caso se le permitió hacer una serie de nombramientos de gente muy joven sin ninguna experiencia "a los que se ha erradicado tarde".

El director general de Universidades "no tenía ni idea de lo que estaba haciendo"

Recuerdan al también cesado director general de Universidades Nicolás Javier Casas, un musicólogo treintañero, a quien le tocó lidiar con unos rectores en pie de armas, y "que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo". De hecho, ese es el principal detonante del cese del consejero y del director general. Justifican ambas destituciones en que la presidenta "encargó a Viciana que arreglara con urgencia lo de la financiación de la Universidad y pasaron meses sin resultados". El consejero quería vincular el siempre espinoso asunto de los presupuestos universitarios a una nueva ley de Universidades "que como poco iba a llevar año y medio". Finalmente se optó por cortarle la cabeza.

De fondo está la figura de un controvertido "gurú", el dramaturgo y profesor Antonio Castillo Algarra. Pero si consiguió aglutinar en torno a su persona a ese grupo de jóvenes de perfil muy conservador fue a través de una academia de preparación de opositores que tenía montada en Madrid por la zona de Argüelles. Ayuso le acabó nombrando miembro de la dirección colegiada del Ballet Clásico de la Comunidad -cargo del que ha dimitido- y "montaba sus actos sacrementales", dicen con sorna las fuentes consultadas.

"Diccionario de palabras prohibidas" y crítico con Trump y Vito Quiles

Se recuerda de él que tenía un "diccionario de palabras prohibidas. No se podía usar el término 'alumnado' porque era un término colectivizador de la izquierda", recuerdan del personaje, un fan de las guerras culturales que no le impedía ser muy crítico con Donald Trump y con Vito Quiles.

En el entorno de la presidenta de la Comunidad intentan quitar hierro a la que es, sin duda, la crisis más importante de esta legislatura madrileña. Aseguran que lo ocurrido tras el cese de Viciana "no tiene ningún misterio. Amigos y discípulos han decidido marccharse en solidaridad" y llegan a calificar de "brillantes" a algunos de ellos, incluso al ya ex consejero, que si bien no consiguió sacar adelante la financiación de la Universidad, destacan, por ejemplo, su Plan de Rescate de las Matemáticas, destinado no solo a mejorar la enseñanza en esta materia sino paliar la falta de profesores.

Del mismo modo, relativizan la capacidad de influencia de Castillo Algarra, al que muchos del círculo más inmediato de Ayuso aseguran desconocer. "No me he cruzado ni una vez con él", afirma un miembro de su equipo más estrecho.

El área de Educación y Universidades funcionaba "como un gabinete a la sombra"

Pero lo cierto es que todo el área de Educación y Universidades funcionaba "como un gabinete a la sombra", muchas veces al margen del resto de los equipos y esa ha sido, en buena medida la causa de una caída en desgracia. El gobierno de la Comunidad les ha agracedido los servicios prestados por boca del consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín. Ahora le toca a Mercedes Zarzalejo -el azote de Begoña Gómez en la comisión de la Asamblea que investigó si la esposa del presidente había recibido trato de favor de la Complutense- asumir "todos los objetivos y todos los retos que tiene la consejería de Educación que no son pocos". En definitiva, dijo, "hay cantera en el Partido Popular", otra cosa es que éste venga tutelada o no por otro gurú.