Es hoy lunes 23 de febrero y se cumplen 45 años del golpe de Estado del 23-F. Aniversario que Pedro Sánchez aprovecha para anunciar que el Consejo de Ministros acordará la desclasificación, mañana martes, de documentos relacionados con la intentona golpista. Lo hace el Ejecutivo para "saldar una deuda histórica con la ciudadanía", escribe el propio presidente del Gobierno en su cuenta en X, y adelantándose así a uno de los compromisos que iba recogido en la reforma de la ley de secretos oficiales, cuya tramitación está parada por ahora en el Congreso.
Tal y como precisaron fuentes de la Moncloa, el Gobierno acordará mañana, en su reunión ordinaria del Gabinete, esa desclasificación de los documentos relacionados con el 23-F. La medida se hará efectiva al día siguiente, miércoles 25, con su publicación en el Boletín Oficial del Estado. A partir de ese momento, los documentos estarán disponibles para todos los ciudadanos en la página institucional del Gobierno (lamoncloa.gob.es). Será la ministra portavoz, Elma Saiz, quien mañana ofrezca "toda la información al respecto" en la rueda de prensa habitual posterior a la reunión del Ejecutivo. No se ha precisado, por tanto, el alcance y el contenido de esos documentos que verán por primera vez la luz 45 años después.
Sánchez recibió el consejo de proceder a la desclasificación de archivos del 23-F el pasado noviembre, cuando el escritor Javier Cercas, autor de Anatomía de un instante, la obra que desgrana magistralmente aquel golpe de Estado, presentó la miniserie homónima (Movistar Plus+), dirigida por el cineasta Alberto Rodríguez y protagonizada por Álvaro Morte. "Yo sé que siguen contándose bulos y bolas imparablemente del golpe de Estado. Se han contado en este Parlamento y se cuentan por todas partes. Es un negocio. Pero yo le voy pedir una cosa, señor presidente: yo sé que usted no lo puede todo, y sé que hay una ley, sé cómo funcionan las cosas, pero hasta donde usted pueda por favor desclasifique todo lo que haya. Hasta donde usted pueda. Todo. No va a cambiar nada la interpretación del golpe de Estado, porque la verdad la sabemos, y los de los bulos y las bolas van a seguir contándolas, pero al menos tendrán un instrumento menos al que agarrarse para sus mentiras". El presidente, al lado del autor, asentía con la cabeza.
Cercas, en la presentación de la serie 'Anatomía de un instante', basada en su libro, apremiaba a Sánchez a desclasificar "todo lo que haya" para parar los "bulos y bolas" que se siguen contando
Cercas apuntaba al consenso, de hecho, que existe entre los historiadores, que lo que ocurrió en aquellas horas decisivas para la democracia española ya es conocido, pero que la manera de zanjar todos los rumores y especulaciones pasa, precisamente, por levantar el secreto de muchos de los archivos que permanecen ocultos. Falta por conocer el suamrio judicial completo, con las grabaciones y las conversaciones que se hicieron aquella noche en que España pudo salvar su naciente democracia, igual que no han trascendido en estos 45 años las comunicaciones entre la Zarzuela, la Moncloa y las capitanías generales, documentos que aclararían el papel de los servicios de inteligencia y también del hoy monarca emérito, Juan Carlos I.
El pasado julio, el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de ley de información clasificada, la norma que tendría que reemplazar la franquista ley de secretos oficiales de 1968 —reformada en octubre de 1978, antes de la aprobación de la Constitución—. El texto ya se venía arrastrando desde la pasada legislatura y era un compromiso del Gobierno con el PNV, pero apenas ha podido avanzar en todo este tiempo y, de hecho, desde que la envió al Congreso, el verano pasado, el proyecto no ha avanzado ni un centímetro. Ni siquiera se ha celebrado el debate de totalidad. La coalición sufre por su debilidad parlamentaria. Los nacionalistas vascos son los que más han empujado a favor de la ley franquista, pero caben dudas más que razonables de que la aprobación del texto heredero, la ley de información clasificada, sea posible.
El pasado julio, el Gobierno remitió al Congreso la nueva ley de información clasificada, comprometida con el PNV, pero aún no ha podido avanzar nada en su tramitación
Ya con la presentación del proyecto, el pasado julio, el Gobierno anunció que, con su aprobación parlamentaria, llegaría la desclasificación automática de todos los documentos de la dictadura, la Transición y del 23-F, siempre que no comprometieran la seguridad nacional y la defensa. Ahora, por tanto, el Ejecutivo cumple con uno de esos compromisos, sin que la norma esté aprobada. Y es posible porque la desclasificación de archivos es una potestad total del Gobierno, no está prevista tras un periodo de tiempo. No es automática. Y ese es el hueco que pretende cubrir la ley.
Sumar celebró el paso dado por el Gobierno en redes sociales. Justo lo contrario que el PP, que lo tachó de "cortina de humo", en palabras de su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz. Lo que no detalla la dirigente es qué le parece en concreto la medida, más allá de la oportunidad de su anuncio.
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