Comandante José Luis Cortina. Él era, en 1981, en el momento del golpe de Estado del 23-F, jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales del Cesid, el precedente del actual Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Siempre recayó la sospecha de que pudo participar en la rebelión militar, pero quedó absuelto en el proceso judicial posterior. Sin embargo, los servicios secretos de la época ya tenían la sospecha de que sí, de que Cortina, uno de los jefes con más galones dentro del cuerpo, pudo participar en la preparación del pronunciamiento que lideró en el Congreso el teniente coronel Antonio Tejero. Había "indicios" de que sí sabía que se estaba gestando un complot contra el ordenamiento constitucional.

Es lo que se puede leer en el centenar largo de documentos (167, para ser exactos) que este 25 de febrero, 45 años y dos días después del fracasado golpe de Estado, difundió la Moncloa en su web, tras la publicación de la orden en el Boletín Oficial del Estado. En concreto, es lo que figura en un archivo custodiado por el CNI, dependiente del Ministerio de Defensa, titulado Informe sobre la participación de miembros de la AOME (CESID) en los hechos del 23 de febrero de 1981.

El documento, de cuatro páginas (aunque está duplicado), y elaborado por el propio Cesid, indica que de las investigaciones realizadas, se pudo concretar que seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales "participaron activamente" en los hechos. Así, "o bien conocían los hechos" antes del 23-F o bien "planificaron un apoyo operativo que lo llevaron a efecto y que posteriorente trataron de encubrir su participación activando una operación que justificara sus movimientos" el día de la intentona golpista. Además, "algunos otros miembros de la unidad posteriormente adoptaron posturas de solidadaridad" con los que participaron en la conjura militar.

El Cesid detectó que seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales "participaron activamente" en el 23-F: o bien conocían los hechos previamente o bien prestaron apoyo operativo que luego buscaron encubrir

El texto señala que los capitanes Francisco García Almenta y Vicente Gómez Iglesias, el sargento Miguel Sales y el cabo Rafael Monge Segura "conocían los hechos concretos" del 23-F "antes de que ocurrieran". El comandante José Luis Cortina, sigue, "no está comprobado que lo supiera, pero hay indicios de que así fuera". "No se sabe de otros miembros de la unidad que lo supieran con antelación", sostiene.

¿Y qué hizo cada uno de ellos? Se describe con bastante detalle. De Cortina se dice que "no se conoce ninguna actividad directa" en relación con lo que ocurrió ese mismo día, el de la entrada de Tejero en el Congreso. El capitán García Almenta "dispuso de los medios, emisores, receptores y vehículos y los distribuyó al sargento Miguel Sales y al cabo Rafael Monge y al cabo José Moya Gómez, "para el apoyo de la columna que se dirigió a las Cortes". El capitán Gómez Iglesias, por su parte, "se mantuvo en contacto" con García Almenta y dirigió al cabo Monge "en la marcha hacia el Congreso". Y el sargento Sales Maroto y el cabo Moya Gómez "realizaron misiones de control" en la zona de la Cámara baja.

¿Y qué ocurrió después? Lo que detalla el Cesid es que "fracasado el golpe de Estado" en la AOME se dio la orden de activar la llamada operación Míster, que pretendía esconder la participación de la unidad en la gestación del pronunciamiento. "Se corrigieron fechas, con lo que se justificaban los movimientos del personal de la unidad" aquel 23-F. Quien lideró esa operación fue, precisamente, el comandante Cortina, que el 24 de febrero reunió al capitán García Almenta, al sargento Sales Maroto y al cabo Monge Segura para activarla.

Tras el 23-F, Cortina activó la llamada 'operación Míster' para esconder la participación de la unidad en la asonada. El comandante se reunió el día 24 con García Almenta, Sales y Monge

La dirección del Cesid ordenó que se elaborara un informe no judicial para tratar de esclarecer lo ocurrido en la unidad el día 23. En virtud de ese informe y de las posteriores declaraciones ante el juez instructor, se hallaron "contradicciones" en los relatos de Sales Maroto y Monge Segura, y también en los de los capitanes García Almenta y Gómez Iglesias. "Por orden de la superioridad", el jefe de la unidad (Cortina), los capitanes García Almenta y Gómez Iglesias, el sargento Sales Maroto y el cabo Monge Segura causaron "baja".

Fragmento del informe del Cesid sobre la participación activa de seis miembros de la AOME en el golpe de Estado. | LA MONCLOA

Después, en la AOME se produjeron otros hechos como "faltas de disciplina y de lealtad con los nuevos mandos de la unidad, al solidarizarse con los que habían sido dados de baja, reuniéndose con ellos a pesar de la orden expresa de no hacerlo". Por esta razón también se echó a "cuatro agentes".

Pese a que los propios servicios de inteligencia detectaron la participación de seis de sus miembros, solo dos fueron procesados, Gómez Iglesias y Cortina, y uno, el primero, condenado

El propio Cesid hace un resumen final de la situación procesal de las personas que, de una manera u otra, participaron en el golpe. De los 11 directivos, dos jefes y nueve oficiales, que el 23-F estaban en la AOME, hubo un procesado y condenado (el capitán de la Guardia Civil Vicente Gómez Iglesias) y un procesado y absuelto (el comandante de infantería José Luis Cortina). Ambos causaron baja en el Cesid. No fueron los únicos: también quedaron fuera el capitán García Almenta (no procesado) y los cabos de la Guardia Civil Monge Segura y Moya Gómez (este también acabó saliendo del cuerpo). De la unidad causaron baja el sargento Sales Maroto, el cabo primero Fernando Terrón, el guardia primero José Luis Fernández Gutiérrez y el guardia segundo Antonio Lagoa Sánchez. Es decir, que a pesar de que el Cesid detectó a seis integrantes de la AOME que participaron "activamente" en el 23-F, solo uno, Gómez Iglesias, resultó procesado y condenado. Cortina escapó absuelto. El resto se libró.

"En el resto de la unidad se puede afirmar que no había más personas que en mayor o menor grado estuvieran implicadas", concluye el documento. "Contribuyó a esto el que los agentes implicados estaban a órdenes directas del capitán García Almenta y que los medios empleados se eligieron entre los que no somunes [sic] al resto de la unidad", añade. Hay una coda final: se conocieron "contactos" del comandante Cortina con el nuncio del Papa y con el embajador de Estados Unidos, "Mr Toduman", en fechas previas al día 23-F, "según manifestó el capitán Gómez Iglesias".

El documento, por tanto, confirma que los servicios de inteligencia, herederos del franquismo, sí se implicaron en un golpe contra una democracia todavía muy frágil. Pero el castigo que recibieron fue mínimo. Y Cortina, pese a todas las sospechas existentes, pudo escapar de la acción de la Justicia.