El frío helador dio paso a la hostilidad. Ocurrió la tarde del 1 de junio de 2018. En el Congreso, la Cámara acababa de votar la moción de censura que tumbaba al Gobierno de Mariano Rajoy y aupaba a La Moncloa a Pedro Sánchez. Y todo, apenas unos días después de que los mismos votos del PNV hubieran servido para aprobar los presupuestos del Gobierno del PP. A partir de ahí, los nacionalistas cambiaron de alianza y una suerte de precipicio comenzó a abrirse entre Génova y Sabin Etxea.

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Han pasado casi ocho años de frialdad y distancia que podrían estar tocando a su fin. Ha bastado una reunión en Madrid y un desayuno en Bilbao para retomar sintonía y calor en la relación. Ocurre mientras la legislatura entra en un ciclo de parálisis y la sombra de un posible adelanto electoral revolotea sin cesar. Un tiempo en el que los partidos huelen a elecciones y aumentan sus actos con forma de mitin.

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Feijóo, Esteban y Ortuzar escenifican el deshielo

El Hotel Ercilla de Bilbao fue el lugar elegido por PNV y PP para escenificar que la hostilidad ha quedado atrás. Al acto en el que el líder del PP intervenía hace apenas un par de meses, el PNV probablemente no hubiese asistido. Ayer lo hizo con una delegación de primer nivel: su presidente actual, Aitor Esteban, y el anterior, Andoni Ortuzar. Todos ellos se dejaron fotografiar escenificando un trato cordial e incluso divertido. Incluso cargos del Gobierno Vasco quisieron arropar a Feijóo.

La sintonía de Feijóo con el PNV había sido positiva en tiempos de Iñigo Urkullu. El líder del PP siempre ha destacado su talante con el anterior lehendakari, e incluso con nombres propios del partido como fue el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna. Sin embargo, ni Ortuzar, y menos aún Aitor Esteban, habían mostrado grandes simpatías por Feijóo en público. En los últimos tiempos, la distancia se había subrayado por el acercamiento de los populares a Vox, la línea roja que ha bloqueado el entendimiento.

Incumplimientos y desengaño del PNV con Sánchez

Esta frialdad ha ido conviviendo con el desengaño creciente del PNV con Pedro Sánchez. El tono de los nacionalistas se ha elevado contra el Gobierno por incumplimientos como el desarrollo íntegro del Estatuto de Gernika o la negativa a modificar la Ley de Secretos Oficiales. Este alejamiento del presidente del Gobierno ha ido acompañado de enfrentamientos entre Esteban y el líder del PSE, Eneko Andueza.

Feijóo había intentado sin éxito acercarse a Esteban. El hoy presidente del PNV no había escenificado hasta ayer buena sintonía con el líder del PP, quien ha recordado en repetidas ocasiones que solo le faltaron “cuatro votos” para ser presidente en la investidura de septiembre de 2023.

Tras la reunión celebrada hace unas semanas, Génova promete una relación de “lealtad con Euskadi” y comunicación fluida. Una promesa que revierte también las recientes críticas del presidente del PP vasco, Javier De Andrés. La conversación “larga, sincera y respetuosa” puede abrir un nuevo ciclo tras años de enfrentamiento.

El fantasma del 'sorpasso' de Bildu y la necesidad de ser decisivos

Seguir dando pasos requerirá tiempo. En Euskadi, el tono contra el PP, vinculándolo a tesis afines a Vox, ha sido una constante. Justificar ahora un acercamiento supondría un viraje electoralmente incierto. El periodo de apoyo al PSOE no le ha resultado fructífero al PNV: en las últimas citas electorales se ha dejado cerca de 100.000 votos, situándose a un peldaño del sorpasso de EH Bildu.

Nacionalistas y populares se entendieron en tiempos de Aznar y Rajoy. Ahora, con un Feijóo que para ser presidente requeriría del respaldo de Vox, el PNV mide bien cómo ubicarse. Quedarse en tierra de nadie, sin capacidad de amortizar sus escaños, sería para Sabin Etxea el peor de los escenarios.