Difícilmente María Guardiola saldrá investida este viernes como presidenta de Extremadura en segunda votación. La dirigente en funciones y candidata a la reelección por el PP protagonizó el martes un discurso en el que mostró sintonía de fondo en algunas materias con Vox. También diferencias, especialmente con alusiones a la violencia de género o a la necesidad de inmigración regular frente a problemas como la despoblación. Con todo, pese a que los guiños de la popular fueron bien recibidos entre las filas ultraconservadoras extremeñas, siguen sin ser suficientes para Bambú y para Santiago Abascal. Éste definió el miércoles las palabras de Guardiola como "interesantes" pero "insuficientes".
Según avanzaron este jueves a última hora de la noche fuentes nacionales de Génova, Vox trasladó por la mañana a los populares su rechazo a la investidura de la dirigente extremeña en segunda votación este viernes. "Nunca pensamos que el partido de Abascal uniría sus votos al partido de Pedro Sánchez en contra de un gobierno del PP. Siempre confiamos en que la responsabilidad de Vox le impidiera unirse a la izquierda y la extrema izquierda en contra de un gobierno de centroderecha. Algo ha debido de pasar en Vox para que una formación cuyo presidente militaba en el PP ahora prefiera unir sus votos a los del PSOE de Sánchez", reprocharon las mismas fuentes.
Desde el PP, en todo caso, se espera a que Vox "recapacite en las próximas horas". "Y si no lo hacen, que lo hagan en los próximos dos meses y que el bloqueo que endosarán mañana a los ciudadanos de Extremadura no lo extiendan a otros territorios", expresan los populares. "Con su tacticismo electoral, Vox traicionará a sus propios votantes. Nadie les ha votado para eso", trasladó minutos después del comunicado el secretario general del Partido, Miguel Tellado, inmerso en las negociaciones.
Flecos sueltos, según Vox
Vox argumenta que aún quedan cuestiones por cerrar a pocas horas de que se reanude la sesión y se proceda a la segunda votación. Pese a ello, la lectura que hacen desde el PP es que la intención de Abascal es la misma que viene sosteniéndose desde enero: prolongar los tiempos, controlarlos para desgastarles y evitar que cualquier acuerdo coincida con un proceso electoral inminente en Castilla y León. Primero ocurrió con Aragón, a días del inicio de la campaña Bambú suspendió las conversaciones. Ahora, aunque el compromiso es de "reinicio", afirman que hay un retraso interesado hasta que pasen los comicios. Buscan condicionar a Mañueco.
Sectores del PP creen que para Vox una investidura a falta de una semana para el cierre de campaña del 15-M restaría profundidad y contundencia a la estrategia utilizada por Abascal durante todo este ciclo de comicios: la apelación del voto protesta frente al bipartidismo, frente a una derecha 'blanda' y que se sienta con el PSOE puntualmente y en Bruselas. Creen en el PP que Abascal tiene que tensionar en lo posible para movilizar, para captar a los dudosos y para dejar la imagen de ser un partido exigente que quiere cambios. Eso terminará, consideran, minutos después del cierre de urnas. Sobre todo, cuando la convocatoria en Andalucía aún no se ha producido.
"Va a bloquear hasta el final", consideran fuentes del PP. Recuerdan el escenario que se abre de ahora en adelante si fracasa este viernes la segunda votación, que aleja cualquier tipo de presión. La Asamblea extremeña tiene dos meses por delante para celebrar tantas investiduras como se deseen. El 4 de mayo concluirá el margen, el mismo día sucederá lo mismo en Aragón -tras inaugurarse las cortes el 4 de marzo- si no se llega a un acuerdo. Eso deja ocho semanas a Vox para desbloquear cualquier proceso incluido un nuevo pacto con Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León, donde prevén un ligero crecimiento.
La duda generalizada en el PP no es tanto si habrá gobiernos, que se da por descontado, sino si se exigirán coaliciones o se apostará por seguir la dinámica de la Comunidad Valenciana: pacto programático y control externo ante la minoría del PP en solitario. Por ahora, Vox "aparca" ese debate para más adelante.
Vox sigue percibiendo falta de compromiso en el PP
Aunque la música suena bien a Vox, éstos señalan varios flecos sueltos por el momento, si detallar, mientras ven con buenos ojos pronunciamientos en asuntos como las bajadas de impuestos, bonificaciones o acceso a deducciones, o en el fomento de la natalidad. La posición de Vox estos días refleja un distanciamiento provocado. El martes, tras el discurso, todos sus diputados desaparecieron de la Asamblea sin posicionarse.
En la réplica a Guardiola del miércoles anunciaron su rechazo a la investidura en primera votación y no dejaron abierta la posibilidad a una abstención este viernes, acusaron la ausencia de "certezas" para ver cumplidas sus exigencias. "Esto será un sí o un no, lo hemos dicho desde el primer momento", dijo Óscar Fernández Calle, el portavoz y líder de Vox. "Queda mucho por concretar. Queremos garantías", incidió hace menos de 48 horas durante su intervención en pleno.
La desconfianza en el PP impera dentro de Vox tras una legislatura llena de conflictos y rivalidades, y una campaña que evidenció las diferencias de Guardiola con otros líderes populares
Además de estrategia de dilatación de plazos, en Vox también hay desconfianza. Aunque las líneas generales de Guardiola gustaron, quieren detallar "medida a medida, partida a partida, punto por punto, presupuesto por presupuesto". Y eso, se aquejan, aún no se ha dado. "Si hoy no hay acuerdo es que alguien en Génova no quiere", lanzó el portavoz generando tensión y sugiriendo frenos frente a lo que dicen los populares. Después de esa intervención y la votación, los diputados de Vox volvieron a ausentarse sin valoraciones.
23 condiciones sobre la mesa
Vox ha puesto sobre la mesa 23 exigencias programáticas. Entre ellas están la derogación de las subvenciones a asociaciones y sindicatos y la "oposición" al reparto migratorio y al pacto UE-Mercosur. Y solo en ellas ya hay matices que diferencian a ambos partidos. La exigencia de quitar la ecotasa para no cerrar la central nuclear de Almaraz hasta 2050 también está ahí. La Junta hasta ahora se había planteado reducirla.
Por otro lado, aunque hay compromiso en inversión de servicios públicos, Vox reclama con números concretos 1.200 enfermeras adicionales y 500 millones adicionales de presupuesto para Salud. La construcción de 3.500 viviendas protegidas en la legislatura es otra exigencia detallada y en esa ausencia de concreciones se escudan.
A los populares les sorprende que Vox haya publicado sus condiciones cuando se quedó en mantener la discreción de las reuniones y lo planteado. Aunque sí aseguran que son una tercera parte del global. "Hay un alto nivel de coincidencia", se concreta, lo que les sirve para presionar para que haya un gesto en la investidura que sirva para terminar de desbloquear. Afirman que pese a esa proximidad hay un claro retraso intencionado.
El PP presiona para una abstención
El pleno de la Asamblea está citado a las dos de la tarde. Tras una intervención inicial de Guardiola de diez minutos y otros cinco minutos para la fijación de posiciones de los grupos, se procederá a la votación, que podría finalizar a las tres de la tarde. Guardiola necesita mayoría simple para conseguir el trámite, pero Vox ya descarta la abstención en la que viene trabajando el PP estos días. Será determinante cualquier posible reunión previa a la cita que pueda cambiar la previsión de fracaso de la investidura, y las declaraciones que ofrecerá a la una de la tarde Abascal desde Cigales (Valladolid), en el marco de la campaña castellano-leonesa. Por si comunica un giro de última hora.
Sobre la dilatación de los tiempos habló este jueves la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, que reprochó a Vox que quiera llevar este asunto hasta mayo por "cálculo electoral". "Yo estoy convencida de que habrá una investidura de la señora Guardiola. No sé si será ahora o será en mayo porque Vox prefiera aprovechar ahora que todavía hay elecciones en Castilla y León para seguir amenazando", dijo durante una entrevista en Antena 3. Públicamente los populares quieren asentar la idea de que Vox no está mirando por el bien de los ciudadanos, sino por el suyo, el electoral. La propia Guardiola llamó el martes a Vox a no dilatar más el asunto frente a quienes esperan garantías en la sanidad, en la educación y en su día a día.
Además de Muñoz, este jueves Tellado, que está involucrado en las negociaciones con Vox en Extremadura, Aragón y lo estará después de Castilla y León, expresó durante una reunión de partido en Ávila que trabajaba "para que Vox no vote con la izquierda" en contra en el pleno de este viernes. "Por el PP no va a quedar" para cerrar acuerdos en Extremadura y Aragón, se posicionó. "Estoy seguro de que nadie votó en esas comunidades a Vox para que al final se comporte como el PSOE o Podemos", metió presión Tellado a los de Abascal. Sobre esa idea incidió por la noche al despejarse el desbloqueo de Vox.
Una negociación a tres bandas
Si Guardiola no sale investida este viernes por sorpresa, deberá de fijar otro pleno junto a la presidencia de la Cámara que no se prevé para antes del 15 de marzo. Eso dará pie a que las negociaciones se alarguen en Extremadura hasta después de la fecha, y coincidan con el desenlace de Aragón -donde la sintonía es mejor- y con unas exigencias similares para Mañueco. En el PP incluso se ubican ya en mayo.
En definitiva, una negociación a tres bandas en los que Vox aprovecharán sus buenos resultados para exigir las mismas medidas en los territorios y presionar al PP para aceptar peores condiciones bajo el riesgo de repetición de comicios donde Vox cree que no sale perjudicado. Si se va a repeticiones de elecciones, vienen asegurando, quien tiene más que perder será el PP. No contemplan una penalización de sus electorados dado que lo que éstos quieren son posiciones duras.
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