Los socios políticos que integran Sumar se citaron este lunes en la Sala Constitucional del Congreso pasadas las 11.00 horas para abordar el actual escenario político, pero también la estrategia interna del espacio. La convocatoria radicó sobre todo en el tratamiento de la guerra de Irán y las acciones políticas derivadas de ella dentro del Gobierno. Los dos decretos anticrisis aprobados el viernes pasado con tensiones con el PSOE fueron los grandes protagonistas; más el de vivienda, que tensionó a Sumar y a los socialistas. Está previsto que el escudo social salga adelante con holgura. El problema radica en el segundo decreto sobre prórroga de los alquileres, que el PSOE quiso evitar a sabiendas de la imposibilidad de aprobarlo por el veto de Junts a ese asunto además de PP y Vox.

Los principales rostros de la confluencia plurinacional instaron por movilizarse para conseguir un giro de criterio al menos en los posconvergentes. También en el PP. "Ha entrado en vigor una medida de prórroga de las condiciones durante 30 días. Tenemos una misión: mantenerlo. Los derechos se ganan peleando", dijo la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

"El Gobierno ya hizo lo que había que hacer. Ahora hay que movilizar a todo el mundo como sea". Citó a "los sindicatos de inquilinos, los de clase, las entidades ecologistas o feministas para ganar en la calle lo que hoy está ya en vigor". Se quiere poner en una situación difícil a PP y Junts, que si bien pueden apoyar el escudo social pese a diferencias en asuntos como el IRPF, sí desecharán ese segundo decreto sobre vivienda: "Tendrán que rendir cuentas si lo hacen". "Hago un llamamiento para que nuestro país se movilice, es cuando los derechos se ganan", trasladó Díaz.

A esa movilización llamó el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, allí presente, durante una entrevista en TVE. "Tenemos un mes para organizar la mayor campaña posible de presión para que cuando los diputados vayan a pulsar el botón de la votación se sepa quién defiende a la gente y quién defiende los intereses de una clase rentista que se está forrando a su costa", afirmó.

Los socios de Sumar se reúnen este lunes 23 de marzo en el Congreso para valorar el escenario político y analizar la situación tras los dos decretos anticrisis aprobados el viernes con el PSOE | EFE/ Chema Moya

Desde Sumar se quiere poner toda la carne en el asador. Saben que el problema de la vivienda trasciende a su formación y a sus votantes y que se extiende entre todo el electorado de la izquierda, del PSOE y del independentismo, pero igualmente entre sectores que respaldan a PP y Vox. Dan cuenta de que este asunto puede marcar un antes y un después en la legislatura. "La vivienda se come todos los salarios, hay que colocarla en el centro del debate", insistió la vicepresidenta segunda. Remató su turno asegurando que "las próximas elecciones" se disputarán en el Congreso con debates como este y en torno a "la capacidad real de generar bienestar" en una situación dura. El debate entre izquierdas y derechas va a ser "si la vivienda es un derecho fundamental o un bien de especulación", aseguró. "Sin nosotros" un gobierno de izquierdas "no podrá ser".

Tomó el relevo el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, de Catalunya en Común, que recalcó que el motor de cambios dentro del Gobierno es Sumar. Ejemplificó asuntos como el reconocimiento del Estado palestino. Clamó por que el PSOE deje de "autoimponerse vetos" dentro del Consejo de Ministros. Tras el breve choque del viernes antes de la reunión extraordinaria en Moncloa, creyó que el desenlace "nos da la razón" después de "meses mostrando nuestra voluntad de aprobar esto". Exigió que el Gobierno hable "de forma clara" a electorado progresista y que torne hacia esa "orientación" en lo que resta de legislatura, que estará marcada por este conflicto en Oriente Medio. Pidióterminar "la relación con los combustibles fósiles en zonas de notable inestabilidad". Incluso previó que serán necesarios nuevos paquetes. "Hay que estar muy atentos porque este paquete de 5.000 millones de euros aprobado puede que no sea el último. La guerra ya les está costando dinero a los españoles", coincidió todo el espacio.

Urtasun reiteró que disponen de un mes "para salvar esto". "El debate ya no es aprobarlo, porque lo está. Es si habrá fuerzas que lo echen por tierra". Lanzó dos mensajes a Junts y a PP y Vox en la línea de Díaz. A los primeros, les dijo que "no sirven a los intereses de los catalanes" si no permiten que se tope a un 2% las subidas. A los segundos, aunque centrándose sobre todo en los de Santiago Abascal, les reprochó que "se llenen la boca con los intereses de la mayoría" pero "trabajan a favor de los rentistas y de una minoría". Afeó el viaje de Abascal a Budapest para varios actos con sus socios europeos este fin de semana y este lunes. "Va a casa de su banquero Orban".

Sánchez dedicó tan solo un minuto al decreto de vivienda el viernes. Nosotros vamos a dedicarle todo el mes para convalidarlo

Antonio Maíllo, líder de IU

Al ministro le siguió el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo. Fue más breve, pero más directo. Apreció que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, solo dedicó "un minuto" a referirse a ese segundo decreto impuesto el viernes. "Nosotros vamos a dedicarle un mes. Es una causa justa. El Gobierno ya ha hecho el trabajo, ahora le toca a los grupos hacer el suyo. Tenemos el reto de la movilización para ampliar las alianzas sociales". "Vamos a hacerle sudar la gota gorda y a poner en un brete" a PP, Vox y Junts. Desde IU quieren que este decreto ley sea una reforma estructural, de hecho, para que sea más difícil tirarla en un futuro.

Maíllo, que será candidato de Por Andalucía en las próximas elecciones autonómicas, se refirió entre otros al PP andaluz y a Juanma Moreno. Apuntó que hay alrededor de 85.000 contratos en la región que podrían beneficiarse de esto, y consideró que "algunos votantes del PP o de Vox" pueden querer que esto salga adelante y de lo contrario "puede que en un mes dejen de votarles". "Queremos mandar un mensaje de seguridad y de certidumbre" con esto, finalizó el dirigente.

Antes de prolongarse la reunión en cerrado, concluyeron esa ronda de intervenciones en abierto la ministra de Sanidad y los representantes parlamentarios de Compromís -representante de Iniciativa del Pueblo Valenciano- y de Més per Mallorca.

Mónica García garantizó que aunque la vivienda será una prioridad no se olvidarán del resto de derechos sociales. Vinculó salud mental con acceso a la vivienda, pese a todo. Asimismo, dio por descontado la prolongación de un espacio de izquierdas fuerte para los próximos años pese a la situación electoral demostrada en Aragón y Castilla y León este último mes y medio. El valenciano Alberto Ibáñez cargó contra las derechas y incidió en la necesidad de una transición verde, de finalizar la relación con la energía fósil o de aumentar el impacto de la Ley de Movilidad.

A la reunión acudieron los diputados, líderes orgánicos como Lara Hernández de Movimiento Sumar, la portavoz parlamentaria Verónica Martínez Barbero y los principales rostros de cada uno de los siete grupos que integran la alianza, incluido Vicenç Vidal o Jorge Pueyo, de Chunta Aragonesista, ya exdiputado tras su salto al Parlamento de Aragón.