En dos comparecencias de prensa simultáneas desde el exterior de la Asamblea de Extremadura, tanto PP como Vox negaron que se haya llegado a un principio de acuerdo programático en la región como se sugirió pasado el mediodía de este miércoles tras un comunicado de Vox en el que se reconocían progresos. Se tardó más de tres horas en hacer ese desmentido públicamente.

Ambas formaciones se citaron por la mañana en sus despachos de la cámara regional de Mérida, para retomar el contacto tras el fracaso del primer intento de investidura de María Guardiola a principios de marzo, y tras el distanciamiento provocado por la campaña electoral en Castilla y León. Según fuentes de Génova no se había producido una reunión desde entonces. Alberto Núñez Feijóo aseguró el martes que el diálogo se reactivaría pronto, a conciencia de que se daría ese nuevo contacto.

Concluido ese encuentro, Vox lanzó un comunicado en la que se daba a entender la capacidad de ambas fuerzas de desbloquear la negociación y vertebrar las cuestiones programáticas que guiarían al futuro gobierno de coalición en esta legislatura durante cuatro años. Era la primera vez que se daba cuenta de un encuentro, lo que encendía las alarmas. Por su parte, desde el PP se mantuvo silencio. Ambos grupos fijaron una comparecencia por separado a las 16.00 horas, en la que posteriormente desmintieron que se haya alcanzado ningún pacto programático. Se está cerca, sí matizan.

Reunión "muy positiva" para el PP

En la suya el secretario general del PP y consejero de Presidencia de la Junta, Abel Bautista valoró la reunión como "muy positiva". "Se ha avanzado mucho", aseguró. "Hemos dado por cerrado algunos puntos de la negociación. Hay otros puntos que todavía están muy incipientes".

Priorizó el "desmentir rotundamente ese principio de acuerdo" así como "varias informaciones de los últimos días" que apuntaban a ello. "Todos queremos tener cuanto antes" ese gobierno, "pero necesitamos estabilidad durante los próximos cuatro años". Para ello cree que tiene que haber "el mejor acuerdo posible y con el que las dos partes estemos cómodos" toda la legislatura. Se prioriza la capacidad de tener presupuestos cada año, y nada más cerrarse el Ejecutivo cuando toque. Habrá nuevas reuniones la semana que viene, se prevé.

Sin querer desvelar los puntos de desencuentro que a día de hoy mantienen con Vox, Bautista sí comentó de pasada las cuestiones que han centrado esa nueva toma de contacto. Son la "rebaja fiscal", cuestiones forestales, el "regadío de barros", la vivienda o "temas transcendentales" como la situación de la central nuclear de Almaraz. Bautista afirmó que hay "sintonía" con Vox, y aunque en el marco conjunto se coincide, es en los detalles donde se existen diferencias pese a tener avanzado más del 90% del acuerdo. "Cuando podamos dar un anuncio lo haremos", insistió sin ponerse plazos.

A esa cita se sumó físicamente el secretario general del PP nacional, Miguel Tellado, que se desplazó a Mérida tras un intento fallido a finales de febrero. Es el designado nacional junto a la jefa de Gabinete de Feijóo, Marta Varela, para representar a Génova en las conversaciones. Pero también en ese encuentro estuvieron presentes el portavoz nacional de Economía, Energía y Desregularización de Vox, José María Figaredo, y el portavoz nacional de Vivienda de Vox, Carlos Hernández Quero. Preguntado por la suma de estos dos diputados a las negociaciones, Bautista lo justificó por ser "gente que conoce la materia y aporta ideas al detalle técnico".

Tanto Tellado como los dos representantes de Vox se sumaron a unas conversaciones en las que Bautista por un lado, junto a gente de confianza del PP extremeño, y el portavoz de Vox en la Asamblea, Óscar Fernández Calle, y la adjunta a la secretaría general nacional de Vox, Montserrat Lluís, vienen prolongando desde enero. Los tres diputados se ausentaron este miércoles por la mañana de la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por la guerra en Irán y las consecuencias económicas para España.

De hecho, el presidente de Vox, Santiago Abascal, se ausentó durante todo el pleno sobre Irán después de replicar a Sánchez. Para ello pidió acumular todo el tiempo de la sesión. Previsiblemente siguió esos avances de negociación desde su despacho del Congreso. Volvió finalizado el asunto para intervenir durante el posterior control al Gobierno y preguntar al presidente. Ya este martes por la tarde en el hemiciclo Abascal dejó muestras de interlocución constante con Figaredo y Quero.

Los diputados de Vox Santiago Abascal (i) y José María Figaredo (c), este martes durante la sesión plenaria del Congreso | EFE/ Fernando Villar

Vox insiste en profundizar "medida a medida"

En ese comunicado lanzado al mediodía, Vox insistía en la necesidad de abordar "medida a medida" cada punto de la negociación. Volvía a reivindicar sus líneas rojas, aunque daba a entender que esos puntos estaban acordados con el PP.

Pedían atender a "la seguridad en las calles", permitir una "vivienda accesible", "el fin del despilfarro de dinero público y bajadas masivas de impuestos". Se defendía dar "prioridad a los españoles en sanidad", poner "fin al acuerdo UE-Mercosur [ahora paralizado por el TJUE] y al Pacto Verde". Además acabar con "las políticas de sustitución demográfica" y situar "a la familia en el centro de todas las políticas". Se demandaba priorizar la 'Agenda España' sobre la Agenda 2030; la "reindustrialización de España y medidas que frenen el éxodo de los jóvenes", así como el "fin del adoctrinamiento en las aulas y rechazo de los acuerdos alcanzados por PP y PSOE" en la UE.

Ya en la comparecencia de las cuatro, el portavoz de Vox en la Asamblea y candidato en diciembre a la Junta, Fernández Calle, se mostró "optimista" pese a no estar nada cerrado y reivindicó ese abanico de iniciativas. También la necesidad de dejar atado un presupuesto.

"Todo tiene que ser muy escrupuloso" en ese pacto. "Nos hemos emplazado a intentar llegar a un acuerdo", y "el objetivo es que se materialice". Sí se reconoció conversaciones en torno a la rebaja fiscal, Almaraz o regadío de barros, pero sin detallar para no frustrar el asunto. No esperan un acuerdo antes de Semana Santa, prácticamente lo dan por imposible a pocos días del Domingo de Ramos y a una semana para entrar de lleno en la festividad. Desde Vox, sin ahondar, se cargó contra aquellos que "intentan sabotear" el entendimiento.

La participación de Tellado se dio tres semanas después de que se reavivaran los choques entre Génova y Bambú. El gallego denunció al conocer la posición de voto de Vox a la investidura de Guardiola que los de Abascal votaban con la izquierda incumpliendo la voluntad de un gobierno estable de centroderecha confirmado en las urnas.

No se han abordado cuotas de Gobierno

Lo que sí acreditan desde Vox es que en ningún momento la reunión ha girado en torno a los puestos en el Gobierno. "Se ha centrado exclusivamente en las medidas políticas a adoptar, sin que en ella se haya hablado de vicepresidencias, consejerías o cualquier puesto en la administración autonómica (cuestiones que quedarán para tratar una vez se alcance un acuerdo sobre el programa político), determinando plazos de cumplimiento y garantías de ejecución".

En lo que sí se viene insistiendo desde enero es la preferencia de Vox por entrar en el Consejo de Gobierno ante la desconfianza que tienen de Guardiola. Se pedirían una vicepresidencia y tres consejerías a priori, en las que cogen mayor fuerza Agricultura, Interior e Industria. Vox lo niega. Esas carteras, en todo caso, permitirían a Vox controlar medidas en inmigración, en políticas industriales e incluso de infraestructuras energéticas como las nucleares, y especialmente atender a las reivindicaciones sobre el campo y de rechazo a las políticas verdes en ese área.