La posibilidad de que el PP presente una moción de censura contra el Gobierno y el presidente Pedro Sánchez es mínima en estos momentos, incluso con José Luis Rodríguez Zapatero en el centro del foco judicial. La situación no ha cambiado respecto a las dos últimas ocasiones -a finales de 2024 y a mediados de 2025- en las que se especuló con esa posibilidad, entre presiones de Vox y contención de Génova. Materialmente, los números siguen siendo los mismos: hay disponibles 171 diputados, incluidos los 33 de Santiago Abascal y el voto del representante de UPN, Alberto Catalán. Quedan cinco escaños por sumar para que el trámite sea viable por una mayoría absoluta. Y eso, al menos por parte de Junts y del PNV, los únicos que pueden ahora mismo impulsarla, no está sobre la mesa.
Claro lo dejó este lunes el PNV a través de su portavoz en el Parlamento vasco, Joseba Díez Antxustegi. "Una cosa es ser muy crítico con Sánchez, que en este momento Sánchez no cuente con nuestro apoyo, y otra cosa muy diferente es hablar de una moción de censura". Que haya distanciamiento con Sánchez o se le critique su deseo por continuar el mandato más allá de 2026 de forma "irresponsable", dicen los jeltzale.
Los de Carles Puigdemont siguen siendo una incógnita, aunque una vez consiga su presidente la amnistía. Su distanciamiento del Gobierno en estos últimos meses les ha hecho arrimarse a los populares y Vox para sacar adelante algunas medidas económicas o para rechazar cuestiones como la prórroga de alquileres o la moratoria de desahucios. Coalición Canaria, por su parte, pide adelanto de elecciones. Sin que haya un movimiento explícito de esos socios, en todo caso, los populares no piensan moverse. Quieren garantías de que cualquier acción va a tener repercusión directa y va a permitir ganar el trámite. No quieren generar frustración social hablando de algo que no va a surtir efecto sin esos votos restantes.
En Vox, cuestionan esa actitud. Creen que la convicción de lo que es correcto en cada momento debe anteponer siempre a los medios disponibles. Se ejemplifica con las dos mociones presentadas por Abascal en 2020 y en la de 2023, con Ramón Tamames a la cabeza, que procedieron sin ninguna posibilidad. "Sirvió para dejar claro lo que ya sabíamos, que con Sánchez quedaba por ver lo peor", se traslada. Se apremia a que el PP sea valiente.
Advierten a Génova de que si no agotan todas las franjas de actuación contra el Ejecutivo, a Sánchez se le da una oportunidad, oxígeno. "Puede repetir Gobierno la próxima legislatura", avisó hace unas semanas el propio Abascal. Replicó ese apunte el portavoz nacional, José Antonio Fúster, este mismo lunes. "O se toman en serio" en el PP esa oposición a Sánchez, "o volverá a ganar", dijo, apelando al presunto sometimiento de las instituciones, "al servicio" del Ejecutivo. Se critica la actitud de los de Alberto Núñez Feijóo, algo que se extiende a las autonomías, con el caso andaluz. "Moreno Bonilla sigue frenando el cambio en un periodo en el que necesitamos gobiernos fuertes contra Sánchez", lamentan fuentes de la dirección nacional. Se destaca que no ha habido contactos por parte del popular, algo que les irrita.
Vox percibe un 'primer acto' de rebelión en la izquierda
Pese a todo, en Vox ven un cambio de escenario que se diferencia de 2024, con los primeros meses de repercusión del 'caso Koldo', y de 2025, con el agravante de la imputación de Santos Cerdán el pasado verano. Sectores de la primera fila del partido creen que las informaciones que siguen saliendo y la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero dejan en un lugar complicado al grueso del PSOE y a los socios que siguen de lado de Sánchez; y que tarde o temprano "esto va a acabar explotando en algún momento".
Se hace referencia, sobre todo, a capas socialistas. Sin mencionarse explícitamente, se sugieren un incremento progresivo de las críticas internas, fisuras que vayan a más e incluso una posible rebelión interna por alguno de los costados de las siglas. Más cuando Zapatero sigue siendo un eje de referencia e ideológico del actual PSOE. Su papel en las campañas electorales de Castilla y León y de Andalucía así lo acreditan. También su faceta de interlocutor con Puigdemont. En Vox creen que esto irá a más en las próximas semanas, con mayor conocimiento de las investigaciones y mayor incomodidad en la izquierda y entre sus socios.
A diferencia de Vox, en el PP creen que, por el contrario, Sánchez se aferrará al cargo todo lo posible, y agotará el plazo máximo legal para esa convocatoria, lo que la situaría en verano de 2027. Que solo el cese de apoyo de los socios y por ende una moción asegurada pueden incentivar esa salida. Se posicionó este lunes sobre ello el barón y presidente de Galicia, Alfonso Rueda, que no ve novedades sobre la posible fecha electoral después de múltiples pronunciamientos de Sánchez. "La novedad es respecto a los escándalos", trasladó. Vino a reclamar al PNV hechos, y no simples palabras: "A ver si lo que dijo se traduce en hechos". Se suscribió a las exigencias de Génova.
Los populares están más en la estrategia del desgaste, de dejar que la crisis judicial de Zapatero o la de Begoña Gómez va a deteriorar progresivamente a Sánchez, y que todo culminará con una amplia derrota electoral con el PSOE hundido, algo que en estos momentos no se daría, entre otros aspectos, con unos socios destartalados y en pleno proceso de refundación, caso de Sumar. O con la posibilidad de cimentar un discurso de damnificado frente a la derecha. En el PP entienden las prisas de Vox, al querer aprovechar un buen momento electoral y el incremento que prevén las encuestas. Pese a que ambas partes reconocen una dependencia mutua, Génova y Bambú siguen inmersos en un combate permanente en el bloque de la derecha. Vox, en este caso, busca el desgaste popular para reivindicarse como alternativa. El PP alimenta por su parte la teoría de que Vox y el PSOE se retroalimentan mutuamente.
El PSOE llama a la calma y plantea resistencia
Mientras en Vox, aparentemente, se consuelan con esa previsión, en el núcleo duro del PSOE alejan cualquier crisis interna. Igualmente, la posibilidad de que Sánchez adelante las elecciones. "La hoja de ruta sigue como está". Creen que incluso hay una intención de "desactivar electoralmente" a Zapatero, así lo aclaran fuentes socialistas de primer nivel consultadas por El Independiente. Se ha hablado con Zapatero, se da credibilidad a su versión y se insiste en la presunción de inocencia y en esperar a su declaración del 2 de junio ante el juez.
"Con Cerdán había diferencias porque había transcripciones y grabaciones. Aquí hay comentarios de terceros", se blindan los socialistas. Sobre la moción de censura, las mismas fuentes de Ferraz indican que no ven viable que se materialice. Rebajan la postura de los socios, especialmente de PNV. Creen que a un año de los comicios, todos los socios tienen que marcar perfil propio para despuntar.
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