La Presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, presentó este martes ante los miembros de la Mesa una propuesta para el endurecimiento del Reglamento de la Cámara para evitar que sucesos como el protagonizado la semana pasada por el diputado de Vox, José María Sánchez y contra el vicepresidente primero del Congreso, el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Célis se repitan. No detalla la fórmula, pero sí sugiere: "Proponer a los grupos parlamentarios que estudien una posible mejora del Reglamento del Congreso con el fin de que la Cámara disponga de una herramienta más eficaz para dar respuesta a situaciones de conflictividad que se puedan producir en el curso de las sesiones parlamentarias. También sería recomendable analizar las formas de mejorar la convivencia en el recinto parlamentario para evitar ataques contra los valores democráticos".
En su escrito, Armengol recuerda que Sánchez intervino "airadamente desde su escaño cuando no tenía el uso de la palabra". "Fue llamado al orden por primera vez por la Presidencia", tras lo que "subió a la tribuna presidencial para increpar a la letrada que estaba en ese momento desempeñando sus funciones de asistir al Pleno". Eso le valió para una segunda llamada al orden.
"Minutos después se levantó de su escaño y, mientras otro diputado estaba en el estado comenzand su intervención", de ERC, sobre una proposición de ley del PSOE sobre la destrucción de libros durante el franquismo, "volvió a subir a la Presidencia y se encaró" con De Celis, que suplía entonces a la presidenta. Le "vociferó y amenazó con gestos intimidatorios, obligando con ello a interrumpir el pleno", retrata Armengol. Por ello, se aplicó el artículo 104 del Reglamento, que conlleva una expulsión hasta el término de las sesiones de la semana.
Frente a las quejas de Vox -Armengol habló con su portavoz, Pepa Millán- y declaraciones como las que atribuyen como desencadenante "los insultos" del diputado de ERC, Jordi Salvador, sentado cerca de Sánchez -se menciona "ignorante", "criminal" y "asesino", la presidenta del Congreso indica en el texto presentado que "no nos encontramos ante un hecho aislado". Salvador niega la versión de Vox, de hecho. Este asunto "se enmarca en un contexto de constantes intentos por alterar el normal funcionamiento de los órganos parlamentarios", indica la presidenta.
"Es frecuente que el Sr. Sánchez García profiera descalificaciones a diversos miembros de la Cámara, siendo uno de los diputados con más llamados al orden en Pleno y Comisión". "No es la primera vez que una sesión plenaria esta legislatura se desarrolla en un ambiente de crispación". "Existe, como queda constatado de forma frecuente, una táctica para socavar el funcionamiento del Parlamento a base de generar altercados", aprecia Armengol.
Pide un acuerdo contra Sánchez García
Armengol no considera que lo sucedido sea una simple falta de educación, sino un "ataque frontal contra la democracia". Por eso, dice buscar la defensa institucional de la misma con esa reforma a la que llama a preparar a los portavoces. En Vox, según ha podido saber El Independiente por fuentes parlamentarias, no gusta la actitud "partidista" de la parte socialista y de Sumar de la Mesa, se sigue señalando al diputado de ERC y a la falta de contundencia cuando "los insultos vienen de la izquierda". Pero también se rechaza la propuesta "equidistante" del PP la semana pasada, a la hora de intentar aprobar junto al PSOE una declaración institucional en contra de lo ocurrido.
Armengol, en ese escrito, pide a la Mesa adoptar el siguiente acuerdo, en base de lo establecido en el artículo 30. Primero, "condenar en los más enérgicos términos la actuación" del diputado de Vox y "su intento de intimidad a una funcionara y su ataque" contra De Celis. Porque "constituyen un grave cuestionamiento a la institución parlamentaria y a la democracia que representa". Se pide hacer "un llamamiento a todas las formaciones para que rebajen el clima de crispación". Pero Armengol, a diferencia de Vox matiza: "Siendo cierto que no todos los integrantes del arco parlamentario son igualmente responsables de la situación, pues algunos grupos han hecho de la crispación una herramienta política para deslegitimar las instituciones". Pide impulsar el civismo.
Se pide a la Mesa "advertir al Sr. Sánchez García de que conductas" similares "no serán toleradas y serán respondidas con las actuaciones más enérgicas que permita la normativa vigente, en defensa de la democracia y de la Constitución". La mayoría de la Mesa, de PSOE y Sumar permitió que este texto de condena prosperase, frente al rechazo del PP. Más difícil será proceder hacia un endurecimiento del reglamento. De aceptarse, se impulsará como una iniciativa cotidiana, con calificación, toma en consideración, trabajo en comisión y votación final para la que haría falta una mayoría absoluta que ahora el Gobierno y sus socios no tienen sin Junts.
Armengol así sugiere que de repetirse, la Mesa hará disposición del artículo 106 del Reglamento, que recoge que "cualquier persona que en el recinto parlamentario, en sesión o fuera de ella, y fuese o no miembro de la Cámara, promoviere desorden grave con su conducta de obra o de palabra, será inmediatamente expulsada". En el caso de ser diputado, "la Presidencia le suspenderá, además, en el acto en su condición de tal por plazo de hasta un mes, sin prejuicio de que la Cámara, a propuesta de la Mesa y de acuerdo con lo previsto en el artículo 101, pueda ampliar o agravar la sanción".
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