La décima sesión del juicio del 'caso Kitchen' en la Audiencia Nacional estuvo centrada, más allá de la declaración de Mariano Rajoy, en el testimonio de la exsecretaria general del Partido Popular María Dolores de Cospedal, que llegó a estar imputada brevemente durante la fase de instrucción, y en el de su exjefe de gabinete José Luis Ortiz, cuyas versiones sobre los encuentros de la exministra de Defensa con el excomisario José Manuel Villarejo dejaron algunas discrepancias.

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Preguntada por sus reuniones con Villarejo, Cospedal confirmó que se vio con él en "ocho o nueve" ocasiones, que tuvieron lugar "siempre" en su despacho de Génova 13, salvo una excepción: un encuentro "de cinco minutos" que se produjo "en una de las dos cafeterías" que están en la calle Ortega y Gasset con Velázquez, en pleno centro de Madrid. En concreto, se refirió a "un Vips de toda la vida" u otra "más nueva". "Lo veía en mi condición de secretaria general del PP, no tenía amistad ni me iba a tomar una copa con él", explicó, insistiendo en que esos contactos se producían "siempre" a iniciativa del excomisario, que llamaba a su secretaria o a su jefe de gabinete.

La exdirigente popular tampoco situó el contenido de aquella reunión en términos relevantes. "No recuerdo de lo que hablamos, pero de esa persona no tenía por qué hablar con Villarejo", respondió al ser preguntada por la abogada del extesorero del partido, Luis Bárcenas. Cospedal negó que le realizara encargos al antiguo policía, limitándose a hacerle preguntas sobre las filtraciones de un sumario que afectaba a la alcaldesa de Valencia en aquellas fechas, Rita Barberá.

Sin embargo, apenas minutos después, el testimonio de Ortiz introdujo una versión distinta. El que fuera jefe de gabinete de Cospedal entre 2011 y 2018 tanto en el PP como en el Ministerio de Defensa aseguró que los encuentros con Villarejo no se limitaron a la sede de Génova ni a una cafetería, sino que también se produjeron en dependencias del propio Ministerio durante la etapa en la que la expolítica estuvo al frente de Defensa.

Según detalló, llegó a coordinar "unas siete u ocho" citas con el excomisario, a quien se limitaba a acompañar hasta la puerta del despacho antes de marcharse, sin conocer el contenido de las reuniones. Aunque señaló que "generalmente" era Villarejo quien solicitaba los encuentros, admitió que "alguna vez" también partían de la propia Cospedal. Asimismo, negó haber organizado citas en restaurantes o cafeterías.

En este contexto, y a preguntas de uno de los abogados sobre un mensaje en el que Villarejo aludía a "la cafetería de siempre", Ortiz explicó que él solía recoger al excomisario en una esquina próxima a la calle Río Frío y que desconocía si esa referencia correspondía a algún local concreto. "Me dijeron que le recogiese ahí desde el primer día", señaló, detallando que desde ese punto accedían en vehículo al recinto, entraban por el garaje y subían directamente al despacho.

Ortiz fue el último testigo en comparecer en esta décima jornada del juicio, que aborda la presunta operación parapolicial desplegada entre 2013 y 2015 desde el Ministerio del Interior para sustraer al extesorero del PP documentación comprometedora para la cúpula del partido. Entre otros, están acusados, además de Villarejo, el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; su ex 'número dos', Francisco Martínez; y el exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino.

Tanto a él como a Cospedal, la presidenta del tribunal les advirtió que tenían derecho a no declarar, puesto que la causa hacia ellos se había sobreseído provisionalmente, no de forma definitiva. Sin embargo, ambos optaron por contestar a todas las preguntas que les fueron planteadas por las acusaciones y las defensas.

El supuesto papel de Cospedal en esa trama ha estado bajo la lupa de las acusaciones desde el inicio de la vista oral. De hecho, en la primera jornada, la representación del PSOE solicitó la paralización del proceso para reabrir la investigación sobre la exsecretaria general y la "conexión política" de la presunta operación con el Partido Popular.

Prácticamente toda la antigua cúpula del Partido Popular está desfilando por la Audiencia Nacional estas semanas, o lo hará próximamente. Antes de Cospedal fue el turno de declarar del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Las expectativas eran muy altas, después de que Bárcenas asegurara que había llegado a tener un audio en el que se escucha cómo le daba a Rajoy un sobre con el remanente de la caja B del PP, que a continuación el expresidente supuestamente destruía en una trituradora que tenía en su despacho de Génova.

Rajoy tachó de "absolutamente falso" la acusación de Bárcenas. En línea con lo declarado posteriormente por Cospedal, el que fuera jefe del Ejecutivo rechazó que ordenase una investigación parapolicial sobre el extesorero, así como amenazas o presiones sobre él.