La Audiencia Nacional ha dejado este jueves visto para sentencia el juicio contra la familia del expresidente de Cataluña por su fortuna oculta en Andorra. La culminación de este complejo proceso llega tras la celebración de 38 sesiones a lo largo de casi seis meses, finalizando sin que los acusados hayan querido hacer uso de su derecho a la última palabra.
El gran ausente en el desenlace de este proceso judicial ha sido el propio patriarca de la familia, Jordi Pujol Soley, de 95 años de edad. Aunque inicialmente se encontraba entre los acusados, el tribunal decidió el pasado 27 de abril sobreseer la causa para él y eximirle del juicio tras comprobar que se encuentra "imposibilitado" para afrontar la vista.
Quienes sí han tenido que sentarse en el banquillo han sido sus siete hijos, la exesposa del primogénito y nueve empresarios. Todos ellos se enfrentan a graves acusaciones que incluyen delitos de asociación ilícita, blanqueo de capitales, falsificación de documentos mercantiles, delitos contra la Hacienda Pública y alzamiento de bienes.
El fiscal anticorrupción, Fernando Bermejo, ha solicitado penas muy severas para el clan familiar, pidiendo el castigo más alto de 29 años de prisión para el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola. Las peticiones del Ministerio Público también alcanzan los 17 años de cárcel para su exesposa Mercè Gironés, 14 años para su hermano Josep Pujol y penas de ocho años para el resto de los hijos del expresidente de la Generalitat: Oriol, Marta, Mireia, Pere y Oleguer.
En cuanto a los nueve empresarios, algunos de los cuales fueron adjudicatarios de contratos con la Generalitat, el fiscal reclama cinco años de cárcel por cooperación en el blanqueo de capitales mediante facturas y contratos ficticios que presuntamente buscaban justificar el pago de comisiones a la familia. Según las estimaciones de la Fiscalía, la familia Pujol logró amasar en sus cuentas de bancos andorranos más de 38 millones de euros desde el año 1990.
Frente a estas contundentes acusaciones de la Fiscalía, todos los procesados han exigido su absolución. Los hijos del expresidente catalán argumentan que no se ha probado un origen corrupto de los fondos acumulados en Andorra y sostienen que el dinero procede, en realidad, de un legado dejado por su abuelo Florenci.
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