Las recientes visitas de Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso a León XIV en el Vaticano reflejan el interés que ha despertado en los políticos españoles la llegada del santo padre a nuestro país. Su presencia en territorio nacional durante los próximos días será un balón de oxígeno para el Gobierno, acorralado por los casos de corrupción que salpican al PSOE. Pero la derecha tampoco quiere dejar pasar la oportunidad de acercar posturas el Vaticano.
Todo el mundo sabe que el papa es mucho más que un líder espiritual. Como cabeza de la Iglesia, millones de católicos en todo el mundo escuchan sus declaraciones a diario. Así, una palabra a favor o en contra de medidas concretas es entendida por muchos como una muestra de apoyo hacia el gobierno de turno. Por eso, los partidos están muy pendientes de los actos que León XIV tendrá esta semana en España, por si algunos de los mensajes del pontífice pueden servir a sus intereses. De hecho, un 28% de las personas que van a participar en los eventos de la visita creen que la misma será aprovechada políticamente por unos y por otros, según el avance de una encuesta elaborada por la consultora GAD3.
Desde el Partido Popular están siendo más cautos a la hora de mezclar la política con los asuntos papales. Tras su audiencia con el santo padre a principios de semana, la presidenta de la Comunidad de Madrid aseguró que no habían hablado de política, limitándose a decir que esperaba que León XIV traiga un mensaje de "unidad" aparcando las "diferencias un rato". Por el contrario, Sánchez salió de su encuentro con el papa hablando de "sintonía" en cuestiones como la inmigración y la defensa de la paz.
La visita del papa, un paréntesis para los socialistas
Durante la rueda de prensa que ofreció tras su audiencia con León XIV la semana pasada, Pedro Sánchez dejó claro que el Ejecutivo no esperaba "en absoluto" un respaldo a sus políticas por parte del pontífice con su visita a España. Aunque sus posturas coincidan en algunos asuntos, los socialistas no buscan tanto un aval en el papa, sino más bien un "respiro" en la agenda mediática de las últimas semanas.
Desde el PSOE esperan que la visita sirva como "paréntesis" en la actualidad interna. No han sido unas buenas semanas para el partido, ni se espera que lo sean con la declaración del expresidente Zapatero pocos días después de que el papa finalice su viaje. Para el director ejecutivo del Centro de Estudios, Formación y Análisis Social del CEU, Fernando Nistal, "a Pedro Sánchez le viene bien esta visita para desviar la atención del momento político crítico en el que se encuentra".
Tras verse en persona en el Vaticano, Sánchez ha ido anunciando su presencia en varios de los eventos que León XIV tiene en España. Muchos no estaban previstos en la planificación inicial de la visita, como su asistencia al encuentro con inmigrantes en Canarias, quizás el acto con más carga simbólica durante el viaje. "No lo puede reconocer, pero son movimientos interesados y con una intencionalidad política", asegura Nistal.
El PP se centra en lo religioso y Vox rebaja el tono
Probablemente la etapa canaria de la visita sea la más incómoda para los partidos de derechas por sus posturas sobre la inmigración. Aun así, desde el PP dejan claro que para ellos es enormemente positivo que León XIV se traslade a Canarias. Los de Alberto Núñez Feijóo ponen el acento en el mensaje de solidaridad y humanidad que -están seguros- el papa defenderá en las islas. No ven que lo que pueda decir el pontífice vaya a contradecir sus postulados migratorios, ya que abogan por "poner a las personas en el centro", al igual que el santo padre.
En el caso de Vox, la situación es diferente. Sus dirigentes adoptaron una actitud muy beligerante hacia Francisco -al que llamaban "ciudadano Bergoglio"- y se fueron alejando de la jerarquía eclesiástica. Aunque la llegada de León XIV al pontificado se haya visto como una oportunidad para retomar contactos con la Iglesia, hasta este mismo abril Santiago Abascal cargaba contra la Conferencia Episcopal por defender la dignidad de la persona frente a la prioridad nacional.
Aun así, Nistal duda de que Vox vaya a emplear esta visita para confrontar con la Iglesia, y mucho menos el PP. De hecho, ambos partidos han aprovechado para echarle en cara a Sánchez sus intentos de acercamiento a la santa sede. Feijóo le ha recordado el séptimo mandamiento, no matarás, llegando a animarle para que se confiese ante su santidad. Por su parte, desde Vox ya han avisado de que el Gobierno intentará "apropiarse" de la visita para blanquear su política.
Podemos aprovecha para marcar distancias
Quienes no parecen emocionados con la visita papal son los miembros de Podemos. Desde el partido confirmaron esta semana que sus diputados darán plantón a León XIV en la recepción en el Congreso, cuando el pontífice dará un histórico discurso en la sede de la soberanía nacional. Tampoco asistirá el representante del BNG en el Parlamento. Los morados se han negado a participar en el acto porque consideran que va en contra de la separación Estado-Iglesia.
También han echado en cara a la jerarquía católica española su supuesta complicidad en cuestiones como los bebés robados. Para Nistal, esta postura también busca sacar rédito político de la visita, pero hacia el lado contrario. “Es un mensaje que va dirigido a su parroquia, nunca mejor dicho”, comenta.
En el caso de Sumar, su postura es más ambigua. Aunque Yolanda Díaz ha expresado su ilusión por la llegada de León XIV a España, con quien exhibía una sorprendente sintonía era con su antecesor. La relación entre la vicepresidenta y Francisco se tradujo en varias reuniones y una emotiva despedida a la muerte del papa argentino. Quizás también quiera aprovechar el encuentro con el nuevo pontífice para retomar sus lazos con el Vaticano.
Un pontífice difícil de encasillar
Pese a todos los movimientos de nuestros políticos, no parece probable que León XIV vaya a darle juego a ninguno. El pontífice es conocido por su actitud discreta, difícil de encasillar. Mientras que unos lo ven un fiel sucesor de la línea aperturista de Francisco, otras voces lo emplazan como un perfil más tradicional, próximo a Juan Pablo II y Benedicto XVI.
En la encuesta de GAD3, se pidió a los participantes que situasen al papa en relación a una serie de aspectos en una escala de 1 al 5. A la hora de elegir entre “tradicional” y “moderno”, los entrevistados lo emplazan en un 3,2, casi a la mitad de la tabla. Y quizás esa sea la interpretación más certera. Aunque León XIV se haya ganado las críticas de Donald Trump por su oposición a la guerra de Irán, lo que a su vez le valió los elogios de Sánchez, también acaba de nombrar como nueva Prefecta del Dicasterio para la Comunicación a la directora de una agencia de comunicación ultraconservadora crítica con las reformas de Francisco. No parece que sea un papa “progresista” al estilo de su predecesor.
En este sentido, Nistal renuncia a encasillar al pontífice en una familia ideológica. Cree que este tipo de interpretaciones se hacen desde fuera de la Iglesia, donde se busca categorizar a los papas desde un punto de vista partidista pero, más allá de eso, es jugar “a la ruleta de los mensajes”. Aunque los líderes católicos tengan orígenes, formaciones y trayectorias distintas, “es a los políticos a los que tenemos que juzgar y catalogar, y por eso les votamos”, sentencia.
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