España

La UME, el cuerpo de élite de las Fuerzas Armadas que llega a cualquier parte del territorio nacional en menos de cuatro horas

Dos décadas después de su creación, la unidad de las Fuerzas Armadas acumula cerca de 800 intervenciones dentro y fuera de España

Un militar de la UME en el incendio de Almorox
Un militar de la UME en el incendio de Almorox

Gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero cuando se dio luz verde a la creación de la Unidad Militar de Emergencias (UME); fue el 7 de octubre de 2005 y su objetivo se basaba en reforzar la capacidad del Estado ante catástrofes de gran magnitud y situaciones de especial gravedad, como inundaciones, incendios forestales u otras emergencias.

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Desde entonces, la UME se ha convertido en uno de los principales recursos del Estado para afrontar grandes siniestros. Dos décadas después de su creación, la unidad de las Fuerzas Armadas acumula cerca de 800 intervenciones dentro y fuera de España y ha participado en algunos de los episodios más graves registrados tanto en territorio nacional como en el extranjero.

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Su capacidad para desplegar efectivos y medios especializados en cualquier punto del territorio nacional en menos de cuatro horas la ha convertido en uno de los pilares de la respuesta del Estado ante las grandes emergencias. La UME ha participado en algunas de las crisis más graves de las últimas décadas, tanto dentro como fuera de España; las devastadoras inundaciones provocadas por la DANA en la Comunidad Valenciana en 2024 o el terremoto que sacudió Turquía en 2023. Esta última misión, según la propia UME, supuso un antes y un después en su historia: "por primera vez, uno de sus equipos 'USAR' lograba rescatar a personas vivas de los escombros. Ellos fueron Leyla, Elif y Muslim, una madre y sus dos hijos, atrapados durante cinco días".

Su labor también se extendió a Venezuela tras su última catástrofe, a Chile, donde permanecieron durante dos meses para hacer frente a más de 150 incendios forestales, y a La Palma, donde desplegaron 241 efectivos y más de 70 medios durante la erupción volcánica. Con todo ello, recoge un historial de actuaciones que ha consolidado a este cuerpo de élite como una de las unidades de intervención en emergencias más especializadas de las Fuerzas Armadas.

3.500 efectivos preparados para todo

Si hay una característica que define a la UME, esa es su capacidad de despliegue inmediato —nunca superior a cuatro horas en territorio nacional—. Para ello cuenta con una fuerza permanente de cerca de 3.500 militares, de los que el 7,74 % son mujeres, integrada por personal procedente de los distintos ejércitos y de los cuerpos comunes de las Fuerzas Armadas.

Su estructura se articula en cinco Batallones de Intervención en Emergencias (BIEM), distribuidos estratégicamente en Torrejón de Ardoz (Madrid), Morón (Sevilla), Bétera (Valencia), Zaragoza y León, además de mantener destacamentos permanentes en Canarias. Esta organización permite movilizar efectivos y medios especializados hacia cualquier punto del territorio nacional en un reducido margen de tiempo cuando la situación lo requiere.

Buena parte de la eficacia de la UME reside en la preparación específica de sus efectivos. Esta formación se desarrolla en la Escuela Militar de Emergencias (EMES), situada en Torrejón de Ardoz, donde los militares reciben un adiestramiento continuo que se complementa con ejercicios en campos de prácticas repartidos por toda España. Además, entre las especialidades que entrenan, destacan el rescate en entornos urbanos, las operaciones de búsqueda en montaña y la intervención en incendios forestales, una de las misiones más exigentes y recurrentes de la unidad.

La UME frente al fuego

Ante un gran incendio forestal, la UME activa un dispositivo que combina medios terrestres y aéreos para combatir el fuego desde distintos frentes. En el aire, bajo su coordinación operativa, participan 14 aviones anfibios Canadair CL-215T del 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio, capaces de descargar 5.443 litros de agua en cada pasada, además de tres Bombardier CL-415, con una capacidad de lanzamiento de hasta 6.123 litros por intervención.

El despliegue aéreo se completa con helicópteros del Ejército de Tierra: cuatro EC-135, cuatro Super Puma y dos Cougar. Estos últimos cuentan con helibaldes, unos depósitos externos que permiten cargar y arrojar hasta 2.100 litros de agua sobre las llamas. Para coordinar el movimiento de todas las aeronaves que intervienen en la emergencia, la UME instala la denominada Estación Torrejón, un vehículo táctico de comunicaciones que funciona como una torre de control móvil y regula el tráfico aéreo en la zona afectada.

Sobre el terreno, la extinción recae en una flota de vehículos preparados para intervenir en condiciones extremas. Entre ellos destacan las autobombas URO BFP, capaces de trabajar de forma continuada en grandes pendientes e incluso mientras se encuentran en movimiento.

Cada vehículo tiene una capacidad de 3.500 litros de agua destinados a las labores de extinción y otros 500 litros reservados para un sistema de autoprotección que protege tanto al vehículo como a su dotación en caso de quedar rodeados por el fuego. A estas unidades se suman los camiones nodriza IVECO, equipados con cisternas de 13.500 litros que permiten mantener un suministro constante de agua sin necesidad de abandonar el perímetro del incendio. Además, la maquinaria pesada de los equipos de ingenieros es otro de los elementos fundamentales del operativo. Su función principal es abrir cortafuegos, retirar vegetación y crear barreras que ayuden a frenar el avance de las llamas y faciliten la labor de los equipos de extinción.

Para ello, la UME utiliza tractores de cadenas empujadoras Caterpillar, de más de 25 toneladas, cuya capacidad les permite despejar grandes zonas de terreno y eliminar material combustible. También cuenta con excavadoras de oruga JCB, máquinas de obra pesada preparadas para trabajar en zonas de difícil acceso y en pendientes pronunciadas, donde permiten crear líneas de protección y reducir la propagación del fuego.

Madrid y Ávila en llamas

Los fuegos declarados en Ávila y Madrid han dejado una imagen de la dimensión que puede alcanzar una emergencia forestal: miles de hectáreas arrasadas, municipios en alerta y un operativo desplegado durante horas para tratar de frenar el avance de unas llamas que se propagan con rapidez y que lo convierten todo en ceniza.

En las labores de extinción, la UME participó junto con el Ejército de Tierra —a través de los Núcleos Operativos de Ingenieros—, la Guardia Civil, la Policía Nacional, Protección Civil, los Bomberos de la Comunidad de Madrid, los Bomberos de Castilla y León, los bomberos forestales de ambas comunidades, las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) y otros medios, además de bomberos desplazados desde otras administraciones y refuerzos internacionales procedentes de Portugal, Grecia e Italia.

Las Fuerzas Armadas calificaron la situación de "Emergencia Nacional", mientras que el Ministerio del Interior activó el sistema de alertas #EsAlert para enviar avisos masivos a los teléfonos móviles de la población de las zonas afectadas. Uno de los principales frentes se localizó en la provincia de Ávila, donde la UME trabajó de forma ininterrumpida tanto de día como de noche para contener el avance de las llamas. En Sotillo de la Adrada, los militares combinaron labores manuales con el empleo de maquinaria pesada para atacar el incendio.

En La Adrada y Piedralaves, las tareas de extinción se reforzaron con la aplicación de fuego técnico para eliminar vegetación combustible y dificultar la propagación de las llamas, mientras drones de vigilancia supervisaban la evolución del perímetro. La intensidad del incendio obligó, además, a ordenar la evacuación urgente de la localidad de Pedro Bernardo.

Pero, el avance del fuego, también puso en alerta a la provincia de Toledo donde se decretó la evacuación preventiva de Buenaventura, Navamorcuende, Real de San Vicente e Hinojosa de San Vicente. Posteriormente, la medida se amplió a La Iglesuela del Tiétar, Sartajada y Almendral de la Cañada ante el riesgo de propagación de las llamas.

De forma paralela, la UME desplegó efectivos en la Comunidad de Madrid para hacer frente al incendio de la Sierra Oeste. La evolución del fuego obligó a confinar a la población de Valdemaqueda y San Martín de Valdeiglesias, mientras que Cenicientos tuvo que ser evacuado por completo. Un operativo que también destacó la intervención de los militares en Robledo de Chavela, donde auxiliaron y protegieron a animales afectados por el incendio y el humo. Al mismo tiempo, el Tercer Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM III) fue movilizado para participar en las labores de extinción del incendio declarado en La Vall d'Uixó (Castellón).

Mientras el fuego continúa dejando cicatrices en montes y municipios, la respuesta desplegada en Madrid, Ávila y Castellón vuelve a reflejar el papel que la UME ha asumido durante las dos últimas décadas. Desde incendios forestales hasta inundaciones, terremotos o erupciones volcánicas, la unidad ha convertido la capacidad de actuar en cualquier escenario y en cualquier momento en su principal seña de identidad. Veinte años después de su creación, su historia sigue escribiéndose allí donde la emergencia exige una intervención inmediata.

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