La crisis migratoria ocurrida el pasado 30 de julio en Ceuta ha desembocado en un intercambio de acusaciones entre el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos (CNDH) —organismo oficial encargado de la protección y promoción de los derechos humanos en el Reino de Marruecos—, y miembros de la Guardia Civil, a cuenta de un informe preliminar elaborado por el CNDH en relación con la presunta existencia de malos tratos hacia las personas que cruzaron el espigón.

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La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), organización mayoritaria del cuerpo, ha rechazado las acusaciones. Considera que las pruebas aportadas carecen de consistencia y ha defendido que el único vídeo en el que un migrante mostraba unas supuestas lesiones había sido modificado con inteligencia artificial, algo que fue reconocido en el propio documento elaborado por el CNDH de Marruecos.

Las acusaciones del CNDH

El informe que ha despertado la respuesta de la asociación del Instituto Armado alega que se habrían producido vulneraciones significativas del "derecho a la vida y la integridad física, los derechos vinculados a la migración, la protección frente a tratos crueles, inhumanos o degradantes, la no discriminación y el respeto a la dignidad humana" de los migrantes.

El CNDH apuntan directamente a las fuerzas de seguridad de ambos países por "incidentes que afectaron a la integridad física, atribuidos tanto a autoridades españolas como marroquíes". En el caso específico de la actuación española, el CNDH afirma haber recogido testimonios de malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad españolas en momentos en los que no había cámaras. Se habla de "heridos, lanzamientos de piedras y daños a la propiedad, así como imágenes de vídeo que indican incidentes de violencia contra personas en las zonas de cruce y retorno".

Además, denuncia la existencia de "ataques de grupos extremistas contra jóvenes y menores que habían cruzado a Ceuta, incluyendo persecuciones, insultos y palizas", así como una "falta de protección frente a ataques racistas y xenófobos en territorio de Ceuta". El organismo critica la gestión de las autoridades locales de la ciudad autónoma, acusándolas de no proporcionar asistencia necesaria y ordenar el cierre de establecimientos comerciales, lo que, según dicen, provocó hambre y deshidratación en personas vulnerables, incluidos niños y mujeres.

"Uno de los episodios fronterizos más grabados"

La respuesta de la Asociación Unificada de Guardias Civiles no se ha hecho esperar: la organización policial "rechaza de forma rotunda la acusación de malos tratos y agresiones vertida contra las fuerzas de seguridad españolas por el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos en su informe".

La asociación mayoritaria sostiene que el documento no aporta un solo parte médico de lesiones atribuibles a agentes españoles, ninguna identificación de un guardia civil, ninguna denuncia presentada ante un juzgado español y ninguna imagen. Según la AUGC, las acusaciones se sustentan exclusivamente en testimonios recabados de personas que ya habían regresado a Marruecos y recogidos por un organismo dependiente de la Administración marroquí, por lo que, a su juicio, no han podido ser contrastados por una entidad independiente, además de subrayar que los propios autores califican el informe de "no definitivo".

Para refutar la idea de que las supuestas agresiones se produjeron con alevosía y cuando no había cámaras, la AUGC señala que los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio representaron "uno de los episodios fronterizos más grabados de la historia reciente de Europa: miles de teléfonos móviles, videovigilancia fronteriza, cámaras comerciales y una cobertura informativa internacional que ocupó durante días cada metro del espigón, de las playas y del entorno del CETI". Frente a las acusaciones de violencia, el material audiovisual que realmente circuló muestra a guardias civiles metidos en el agua "rescatando personas y niños en brazos".

Un vídeo manipulado con IA

Con lo que respecta al vídeo presentado por uno de los usuarios en el que denunciaba las supuestas lesiones infligidas por las autoridades españolas, el único caso concreto que detalla el informe del CNDH, fuentes policiales españolas indican que el propio informe admite que fue manipulado por inteligencia artificial. Además, rebaten la acusación sobre el desabastecimiento provocado en Ceuta: el informe marroquí sostenía que las autoridades locales ordenaron el cierre de los comercios pero la asociación aclara que esta decisión respondió a una recomendación de la Confederación de Empresarios de la ciudad. Los representantes de la Guardia Civil defienden que su actuación fue transparente y ajustada a criterios humanitarios.