Mientras Gobierno y oposición se enredan a cuenta de la crisis migratoria de Ceuta, en esta ocasión por un presunto colapso sanitario y falta de espacios habilitados en la ciudad autónoma en la que insiste el PP –Vox trata la situación de "invasión"– y que este domingo volvió a negar la ministra de Sanidad, Mónica García en su encuentro con Juan Jesús Vivas, las encuestas disponibles determinan un mayor desgasto para el PSOE del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y para sus de Sumar. Los magentas aún están pendientes de presentar una refundación para las próximas generales, con una nueva marca, que aún no se ha dado a conocer. Esperan pese a las observaciones demoscópicas dar un vuelco y remontar a cifras de 2023.

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Después de tres semanas de crisis, los sondeos disponibles más próximos son los últimos de NC Report para La Razón y de Sociométrica para El Español del 10 de agosto. Ambos mantienen a PP y Vox por encima de los 200 diputados, como en oleadas anteriores, pero muestran un mayor desgaste del PSOE. Los populares se moverían entre 145-147 escaños según la primera encuestadora, y 149 según la segunda. En el caso de Vox, en ese orden, 61-63, y 57 diputados. En el caso de la candidatura de Sánchez, se coincide en una bajada a 101-103, y 103 escaños. Si se miran las encuestas anteriores de las mismas casas, hay coincidencia en representación, pero se aprecia una ligera bajada en porcentaje electoral. El contraste si es claro con encuestas previas al 20 de julio de otras 'casas', que situaban a Sánchez en unos 108 escaños de media. El 9 de agosto Analytics apuntaba a esos 103 escaños mientras que semanas atrás coincidía en los 108.

En el caso de Sumar, NC Report le atribuye 8-10 diputados y Sociométrica 7. Va en la línea de mediciones anteriores, y sitúa al conjunto del Ejecutivo de coalición en 113 escaños como máximo respecto a los 152 tras las últimas elecciones generales, o 147 tras la ruptura con Podemos y la salida de la diputada de Compromís Àgueda Micó al Grupo Mixto. Se trata de 34 escaños menos previstos entre la fuerza con la que actualmente cuenta el Gobierno y con la prevista por los sondeos.

De ser este resultado el de las próximas generales, previstas sin fecha oficial para el primer trimestre de 2027, antes de los comicios municipales y autonómicos, la suma con los socios externos del Gobierno no permitiría a Sánchez retener el Ejecutivo. Todo pese a las mejoras de partidos como ERC, EH Bildu y BNG, que podrían aspirar a un escaño más –8, 7 y 2 respectivamente–, y el sostenimiento del PNV, a quien Sociométrica le augura el paso de 5 a 6 diputados al Congreso.

En el mejor de los escenarios, Sánchez contaría con 23 escaños nacionalistas y 2 o 3 de Podemos, que se posiciona como reticente a volver a llegar a acuerdos con los socialistas. 26 escaños de forma gruesa que dejarían a la actual coalición en 139 diputados, uno más si Coalición Canaria quisiese participar. Lejos de los 176 exigidos para la absoluta. Por la derecha, las horquillas máximas de PP y Vox dejarían a Feijóo con 210 escaños, suma a la que podría añadirse a UPN, con un diputado más.

La crisis ceutí deja el primer episodio de choque entre fuerzas políticas a las puertas del inicio del nuevo curso político, con esa mirada a las generales. Pero también entre los vecinos con las autoridades políticas, especialmente del Gobierno central. Además de una denuncia por ese colapso sanitario, se insiste en problemas de seguridad ciudadana, algo que se rebaja desde el Gobierno a la vez que se señala a la administración ceutí por no poner medios. "Me duele llegar 17 días después y que no haya espacios habilitados. Que Ceuta no haya sido ágil para evitar estas imágenes, de migrantes tirados en la calle (...) como se hizo en 2021", lanzó García en una comparecencia. Vivas, en cambio, ha dado un plazo de un mes en el que se reserva actuaciones si no aprecia una respuesta firme del Gobierno para afrontar la crisis.

Cada visita de ministros se ha saldado con gritos y reclamaciones a las puertas de la sede del Gobierno autonómico. Se ha repetido esta misma mañana con la ministra de Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, a su llegada para reunirse con el presidente Vivas. En contraste con ella, con el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, o García, de Sanidad, ha sido la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien mayor perfil propio ha marcado, acercándose directamente a los agraviados. Se desmarcó así de la estrategia seguida por el Ejecutivo central.

El asunto vuelve a poner en debate la cuestión de las responsabilidades administrativas, entre Gobierno y uno autonómico, pero también reabre el debate de la convivencia y el trato a Marruecos, con asuntos como la soberanía en territorios como Ceuta y Melilla, o el uso político de esa inmigración por parte de Rabat para mostrar su desagrado por los deseos de concesión de la nacionalidad española a los saharauis, o el acercamiento de España a Argelia por intereses energéticos, entre otros.