Siete años después de la muerte de Ana Buza, un jurado popular deberá determinar qué ocurrió realmente la madrugada del 7 de septiembre de 2019 en la autovía A-4, a la altura de Carmona (Sevilla). Ana, que tenía entonces 19 años, viajaba en un vehículo junto a su novio, R.V.P., cuando se produjo el suceso que acabaría con su vida. La familia sostiene que la joven se bajó del coche y que posteriormente fue atropellada de forma intencionada por su pareja. El acusado, por su parte, ha mantenido que Ana cayó o se arrojó del vehículo en marcha mientras la Fiscalía considera que se trató de un homicidio imprudente.

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El juicio comienza hoy, 18 de septiembre en Sevilla y se celebrará con jurado popular. Los padres de Ana ejercen la acusación particular y solicitan 20 años de prisión por un delito de asesinato, la Fiscalía, por su parte pide tres años de cárcel por homicidio imprudente. Una vista, que llega después de años de batalla judicial de la familia, que nunca aceptó la primera explicación sobre la muerte de su hija. El caso fue inicialmente considerado un suicidio y llegó a archivarse apenas 36 horas después de los hechos, según las informaciones publicadas durante la investigación. Posteriormente fue reabierto y la causa terminó llegando a la Audiencia Provincial de Sevilla.

Una noche que terminó en la A-4

Los hechos comenzaron la noche del 6 de septiembre de 2019, cuando Ana se encontraba con su novio en Lora del Río, donde residía la familia de él. Tras una discusión, la joven pidió a su pareja que la llevara en coche hasta Sevilla, donde compartía piso con otros estudiantes.

Según la tesis de la Fiscalía, el acusado continuó el trayecto por la A-4 y, a la altura del kilómetro 511, en el término municipal de Carmona, entonces circulaba a 117 kilómetros por hora en un tramo limitado a 80. El Ministerio Público sostiene que ambos se encontraban en una situación de "tensión y enfado" y que Ana cayó del vehículo en marcha "por razones no determinadas", sufriendo lesiones que provocaron su muerte. Esta es la hipótesis sobre la que se construye la acusación por homicidio imprudente.

La versión del acusado fue cambiando durante la investigación. Según El País, R.V. ofreció diferentes explicaciones sobre lo sucedido: inicialmente habló de un elemento que se había cruzado en la carretera y posteriormente sostuvo que Ana se había arrojado del vehículo. La Audiencia Provincial de Sevilla consideró algunas de estas explicaciones "poco verosímiles" y "contradictorias".

La familia siempre sostuvo que fue atropellada

Frente a esta versión, los padres de Ana llevan años defendiendo que su hija no se arrojó del vehículo, sino que salió del coche y posteriormente fue atropellada intencionadamente por su pareja. Según recogió Europa Press, la familia considera que este supuesto atropello habría sido el "culmen de la violencia de género que sufría".

Para sostener esta hipótesis, los padres encargaron durante los años de investigación diferentes informes y reconstrucciones sobre las circunstancias de la muerte y aportaron pruebas periciales al procedimiento. La Audiencia Provincial de Sevilla terminó considerando que existían elementos suficientes para que la hipótesis de un homicidio doloso pudiera ser examinada en juicio y ordenó que el procedimiento continuara por los trámites del Tribunal del Jurado.

El cambio supuso un giro respecto a la decisión adoptada en diciembre de 2024, cuando el juzgado había acordado que R.V. fuera juzgado por homicidio imprudente. En aquel momento, la Fiscalía y el juez consideraban que no existían pruebas suficientes para sostener un homicidio doloso.

Por qué la Audiencia cambió el rumbo

La Audiencia Provincial analizó distintos elementos para decidir que la hipótesis de un atropello intencionado debía llegar a juicio. Entre ellos figuraban las raspaduras de pintura del vehículo, la localización de la mochila de Ana, las marcas que presentaba el cuerpo y las fracturas sufridas por la joven. Los magistrados también valoraron las diferentes explicaciones ofrecidas por el acusado.

Según las citadas fuentes, los responsables de la investigación consideraron poco verosímil que las marcas longitudinales que presentaba Ana en los muslos pudieran haberse producido de la manera descrita por el acusado, teniendo en cuenta que el vehículo circulaba a 117 kilómetros por hora.

La decisión de la Audiencia no supone que haya quedado probado que Ana fuera asesinada. Lo que determinó el tribunal fue que existían elementos suficientes para que esa posibilidad fuera examinada en un juicio con jurado popular. De hecho, el propio tribunal calificó el asunto como un suceso complejo y existen diferentes interpretaciones periciales sobre cómo se produjo la muerte.

Comportamientos celosos

La relación entre Ana y R.V. también ha formado parte de la investigación. Según El País, los padres recibieron después de la muerte de su hija un correo de una psicóloga que había tenido contacto con Ana y que relataba comportamientos celosos y manipuladores por parte de R.V. La información llevó a la familia a cuestionar todavía más la hipótesis inicial del suicidio.

A ello se suma el testimonio de una compañera de estudios de Ana. Según informó El Diario de Sevilla, la joven habría llegado a llamar al 016, el teléfono de atención ante la violencia contra las mujeres, debido al comportamiento que observaba en la relación. Esta circunstancia ha sido incorporada por la familia a su tesis sobre el contexto en el que se produjo la muerte.

No obstante, la Audiencia Provincial no consideró acreditado que R.V. hubiera cometido un delito de violencia física o psíquica contra Ana. Según la resolución analizada por el mismo medio, los magistrados señalaron que la relación podía haber sido "tóxica" y que el acusado podía mantener una actitud "absorbente y acaparadora", pero concluyeron que esos elementos no permitían apreciar por sí mismos un delito contra la integridad moral.

La muerte de Ana provocó la movilización de familiares, amigos y colectivos de Carmona. El colectivo Justicia para Ana ha mantenido durante estos años distintas concentraciones y movilizaciones para reclamar que se esclarecieran las circunstancias de su muerte.

Dos versiones frente a un jurado

La Fiscalía y la acusación particular llegan al juicio con dos interpretaciones diferentes sobre lo ocurrido aquella madrugada. Para el Ministerio Público, no existen elementos suficientes para sostener que R.V. atropellara deliberadamente a Ana. Su acusación se centra en la conducción del vehículo y en las circunstancias en las que se produjo la caída de la joven, por lo que solicita tres años de prisión por homicidio imprudente.

Los padres, en cambio, mantienen que Ana salió del vehículo y que posteriormente fue atropellada de forma intencionada por su pareja, una hipótesis que quieren que sea examinada por el jurado como un posible delito de asesinato, por el que solicitan 20 años de prisión.

Siete años después de aquella madrugada, ambas versiones se enfrentarán hoy ante un jurado popular. La cuestión central será determinar qué ocurrió realmente en aquel tramo de la A-4 y cuál fue la participación de R.V. en la muerte de Ana.