Eran las cinco de la tarde del 30 de julio y Ceuta ya estaba desbordada. El Gobierno de la ciudad autónoma calculaba entonces que podían haber entrado más de 20.000 migrantes y volvió a trasladar la situación a Moncloa. Según ha podido saber El Independiente, esa comunicación no obtuvo respuesta. La misma información fue trasladada también a Interior, Política Territorial, Defensa y Exteriores. Aproximadamente una hora después, la ministra de Defensa, Margarita Robles, llamó al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, para comunicarle que se había decidido desplegar al Ejército.
Esa llamada de las cinco de la tarde fue uno de los últimos intentos de Ceuta por elevar a Moncloa una crisis que llevaba días comunicando al Gobierno central. Vivas había reclamado desde el lunes refuerzos policiales, un mando único y una respuesta extraordinaria ante el aumento de las entradas a nado en la ciudad autónoma. El jueves 30, con la frontera ya desbordada, pidió además la declaración de una situación de emergencia y el despliegue de las Fuerzas Armadas.
El presidente de Ceuta declara este miércoles ante la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga la entrada masiva de los pasados días 30 y 31 de julio y los fallecimientos de 83 personas durante el episodio. Su comparecencia permitirá incorporar al procedimiento la cronología de llamadas, reuniones y peticiones de auxilio que mantuvo aquella semana con el Gobierno central, mientras la presión migratoria pasaba de más de un millar de entradas acumuladas a una llegada masiva por la frontera del Tarajal.
La entrada comenzó a las diez de la mañana
Los primeros accesos comenzaron sobre las diez de la mañana. La dimensión de lo que estaba ocurriendo llevó a la Asamblea de Ceuta a suspender su Pleno y a reunir de urgencia a la Junta de Portavoces. A las 12.45 horas, Vivas compareció ante los medios para reclamar al Gobierno la declaración de la emergencia nacional, el refuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el despliegue del Ejército y el cierre de la frontera. La entrada masiva estaba ya en marcha.
Poco antes, el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Diego Rubio, había llamado a Vivas. Según han precisado fuentes próximas al Ejecutivo ceutí a este periódico, Rubio le trasladó que no era necesario que el presidente del Gobierno hablara directamente con él porque la situación migratoria ya estaba siendo abordada por los ministerios competentes. Sánchez terminó llamándole alrededor de las 13.00 horas.
Durante esa misma mañana, la situación había sido comunicada a distintos departamentos del Gobierno. Vivas mantuvo contactos con Interior, Política Territorial, Defensa y Exteriores y reclamó que sus responsables intervinieran ante la dimensión que estaba adquiriendo la crisis.
Cinco de la tarde: más de 20.000 personas
La tarde concentra uno de los episodios que Vivas tendrá que explicar ante Tardón. A las cinco, el Gobierno de Ceuta volvió a comunicar a Moncloa la evolución de la situación y trasladó que podían haber entrado ya más de 20.000 personas. Aproximadamente una hora después, Robles llamó a Vivas. La ministra le comunicó que el Gobierno había decidido desplegar al Ejército.
La secuencia se produjo después de varios días en los que Ceuta había pedido al Ejecutivo central medidas extraordinarias. El 29 de julio, un día antes de la entrada, Vivas había solicitado formalmente la declaración de emergencia y un mando único. Interior rechazó esa petición porque los servicios jurídicos consideraban que "no se daban los supuestos necesarios".
Casi una semana de avisos
La comunicación de aquella tarde no puede separarse de las advertencias recibidas durante los días anteriores. El 27 de julio, Vivas participó en una reunión telemática con Rubio, representantes de Interior y del CNI para trasladar su preocupación por el incremento de las entradas a nado y por los mensajes que circulaban en redes sociales sobre una posible convocatoria para acceder a Ceuta. Todo ello a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente.
Dos días después, el 29 de julio, la Policía Nacional elaboró un informe específico sobre la situación de Ceuta y Melilla. El CENIF advertía de un "riesgo alto" de entradas a nado y de un riesgo bajo de asalto a la valla. Las fuentes policiales consultadas por este periódico precisaron entonces que el documento no anticipaba una cifra concreta de decenas de miles de personas ni permitía prever la dimensión final de la crisis, pero sí dejaba constancia de un riesgo elevado de entrada de gran magnitud.
Ese mismo 29 de julio, además, el CNI comunicó a la Delegación del Gobierno que circulaba en redes sociales un llamamiento para intentar acceder a Ceuta por la valla y por mar al día siguiente. El mensaje se envió a las 13.52 horas. La Delegación respondió y consta también una llamada telefónica de once minutos entre ambas partes esa noche.
La existencia de estas alertas previas forma parte de la investigación que dirige Tardón. La jueza ha solicitado documentación a distintos organismos para reconstruir qué información estaba disponible antes de la entrada masiva, quién la recibió y qué decisiones se adoptaron a partir de ella. La magistrada ha respaldado además el informe del CENIF sobre la actuación de las fuerzas marroquíes y ha considerado que no puede analizarse lo ocurrido como un fenómeno espontáneo.
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