La disponibilidad de la ex alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de embarcarse en las próximas elecciones generales si se articula una propuesta de unidad entre Sumar y Podemos tiene una "cara b". Porque el deseo real de Colau no es tanto permanecer en el Congreso de los Diputados la próxima legislatura, sino dar desde ahí el salto en 2028 a las listas de las elecciones catalanas e, incluso, aspirar a la presidencia de la Generalitat, según ha pododio conocer El Independiente.

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La idea de quien fue regidora de Barcelona durante dos legislaturas es "hacer posible en Cataluña una candidatura de amplio espectro, un frente de izquierdas" que sume a los comunes, a ERC, a la CUP y a dirigentes hoy apartados de la primera línea política, como Xavier Domenech, ex coordinador Catalunya en Comú, y con predicamento en la izquierda catalana.

Esa es la misma tesis de Joan Tardá, ex portavoz de ERC en el Congreso y uno de los padres políticos de Gabriel Rufián, pero no tanto del resto de la dirigencia republicana, todavía refractaria a sumarse a una alianza común. Además, su líder, Oriol Junqueras -todavía inhabilitado hasta 2031 por la sentencia del procés pero pendiente de la Ley de Aministía-, quiere volver al Palacio del parque de la Ciudadela, sede del Parlamento catalán.

Cortocircuitar el ascenso imparable de la ultraderechista Silvia Orriols

La unidad de la izquierda catalana no pretende imposibilitar un frente PP-Vox, como en el ámbito nacional, sino cortocircuitar el ascenso imparable de la ultraderechista Silvia Orriols y su Alianza, partido al que ya algunos sondeos sitúan como la segunda fuerza política del Parlament, sólo por detrás del PSC y sorpassando a ERC y Junts. Del mismo modo, el socialista Salvador Illa puede recibir un fuerte varapalo electoral, aún ganando los comicios, con pérdidas de hasta once escaños, tal y como apuntó el pasado 11 de septiembre el sondeo de Sigma Dos para El Mundo. Illa gobierna con el apoyo parlamentario de ERC y de los comunes pero, para que sea posible reproducir ese modelo antes tienen que sumar un mínimo de 68 escaños de una Cámara autonómica formada por 135 diputados.

Con una Alianza Catalana disparada en una horquilla de entre 25 y 28 escaños -actualmente tiene dos- "la izquierda alternativa no puede presentarse en tres candidaturas distintas", esto es, ERC, comunes y CUP. De hecho, ya sufrieron una auténtica sangría en las elecciones autonómicas de 2024. ERC perdió nada menos que 13 escaños, la CUP 5 y los comunes atemperaron algo más el golpe, pero tampoco salieron bien parados al pasar de 8 a 6 escaños. Y aunque el PSC subió la nada inestimable cifra de 9 escaños, la izquierda radical perdió 20 en su conjunto.

Del lado de la derecha y de la ultraderecha hay pocas posibilidades de articular otro frente

Illa suma con ERC y comunes 68 escaños, con los que sacó adelante su investidura en 2024. La Cup, con 4, votó en contra por entender que la intención del socialista era poner fin al procés ilegal independentista. La idea ahora es meter a los radicales anticapitalistas e independentistas en la misma ecuación, siguiendo el principio de no desperdiciar ni una sola papeleta.

Del lado de la derecha y de la ultraderecha hay pocas, por no decir nulas, posibilidades de articular otro frente, en este caso, postelectoral. Tejer un pacto entre Alianza Catalana, Junts, PP y Vox, parece pura ciencia ficción. Otra cosa es que los de Carles Puigdemont unieran sus fuerzas al PSC y al resto de las fuerzas de la izquierda para volver a investir a Illa Molt Honorable. Quizá la única salida a una situación de bloqueo.

Oriol Junqueras ya ha lanzado su candidatura a la presidencia de la Generalitat

Pero los planes de Colau de capitanear un gran frente de izquierdas dependen del líder de ERC, Oriol Junqueras, quien ya lanzó su candidatura a la Generalitat hace un año. Durante una conferencia con el título 'Una nueva ambición nacional', abogó por un pacto que "haga avanzar Cataluña" ante una ultraderecha cada vez más potente en la Comunidad. Colau tendría enfrente nada menos que a Junqueras para poder articular ese proyecto de una lista unitaria.

Pero la primera parada es 2027. Todo está por hacer en el ámbito de la izquierda alternativa a falta de clarificar si apuesta o no por el actual ministro de Cultura, Ernest Urtasun. "Se han perdido unos meses preciosos" desde que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, anunció en pasado mes de febrero su decisión de dejar la primera línea política, dicen en su entorno.

De hecho, hasta sus más próximos han perdido el control de Movimiento Sumar, ahora en manos de un sector errejonista. Los magentas admiten ahora que Podemos les ha ganado por la mano con el lanzamiento de la candidatura de Irene Montero y su disposición a someterse a primarias ante la posibilidad de una alianza con otras fuerzas políticas. Los partidos que componen Sumar juegan ahora con las reglas marcadas por los morados. La única respuesta ha sido la de Izquierda Unida, formación que ha abierto un proceso de primarias interno para lanzar su propio candidato, proceso que no culminará hasta el 9 de noviembre, fecha muy tardía si Pedro Sánchez decidiera convocar generales para febrero o marzo del año que viene.