La sombra de unas elecciones generales antes de fin de año comenzó a planear con fuerza el pasado viernes durante la fallida convalidación de los dos decretos leyes de vivienda y mercado del alquiler. Fuera como un instrumento de presión a Junts para doblarle el pulso o mera escenificación, lo cierto es que Moncloa y Ferraz abrieron una puerta hasta ahora cerrada, esto es, especular con una fecha, el 29 de noviembre, para convocar a los españoles ante las urnas. Para cuadrar el calendario de convocatoria Pedro Sánchez debería reunir a su Consejo de Ministros mañana lunes y publicar el martes el decreto de disolución de las Cortes, además de comunicárselo al jefe del Estado, Felipe VI.
Este fin de semana tendrá resuelta su reflexión. Sus palabras el pasado viernes en una intervención inopinada para poner fin al debate de la vivienda dejaron entrever que puede ir en serio: "Hagan lo correcto porque la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan", dijo hacia la bancada de la oposición, en general, y de Junts, en particular. Acaso se mirara en el espejo. Quizá resulte muy tentador para Sánchez subirse a la corriente de las protestas en la calle, de la acampada de la Puerta del Sol y del desahucio de la octogenaria Maricarmen Abascal como hecho desencadenante. La gran oportunidad para cambiar una conversación pública que pilotaba entre la fallida gestión gubernamental de la crisis ceutí y el goteo constante en torno a los casos de corrupción.
Descartan los populares que Sánchez tenga oportunidad alguna de dar la vuelta al cambio de ciclo político
Este viernes, al terminar el convulso debate con una doble derrota parlamentaria, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, recogió ese guante. En declaraciones a la prensa replicó al inquilino de la Moncloa que "si necesitaba un relato para covocar elecciones, adelante. Cree que tiene la coartada para hacerlo, que ponga fecha. Convoque elecciones, que hablen los españoles y tenga el arrojo de salir a la calle", le retó. Desde el viernes, el cuartel general de Génova ha llamado a rebato para que todos sus dirigentes insistan en actos, discursos y en redes sociales en pedir elecciones, amplificar la presión sobre el inquilino de la Moncloa "y acompañarle en su último día de reflexión", dicen irónicos.
Descartan los populares que, a estas alturas, Sánchez tenga oportunidad alguna de dar la vuelta al cambio de ciclo político augurado, en mayor o menor medida, por todos los sondeos. "Ni la Puerta del Sol ni Maricarmen van a salvarle", dicen convencidos en el cuartel general de los populares. Creen que aunque intente instrumentalizar las protestas contra un problema que ha alcanzado dimensiones elefantiásicas y azota especialmente a los jóvenes, todo ello "forma parte de su legado. Han sido ocho años de Gobierno, por mucho que intente culpabilizarnos a nosotros".
Será interesante saber si el rechazo de PP y Vox a los decretos les pasa factura demoscópica. Un miembro del equipo de Feijóo niega la mayor: "Hemos salvado a miles de personas de quedarse sin piso para siempre", aduce frente a la estrategia que, sin duda, van a desplegar los socialistas. También señala, como argumento de peso, que siendo la vivienda el primer problema de España, -ya testado por el CIS desde hace tiempo- las encuestas con intención de voto "nos dicen que, junto a Vox, podemos tener hasta 200 escaños". Así, por mucho que se empeñe la izquierda, este debate "no es un marco hostil para nosotros", en cambio, "todos los escenarios son malos para ellos", en referencia a los socialistas y la izquierda alternativa.
Los manifestantes de la Puerta del Sol "no son del PSOE"
Un experimentado parlamentario con experiencia gubernamental, aduce, por su parte, que los manifestantes de la Puerta del Sol "no son del PSOE", ni siquiera votantes activos. A lo sumo, pueden inclinarse por Podemos, en primer lugar, y más tímidamente por Sumar. A fin de cuentas, los magentas han compartido esta legislatura un gobierno de coalición con Sánchez y eso les hace corresponsables de la situación.
Desde la cúpula popular, uno de sus integrantes admite a lo sumo que puede haber un sector de la izquierda "que estaba dormido y ahora se movilice", pero, a su juicio, con nulas posibilidades de "darle al vuelta al marcador. Esto no lo levantan". La idea generalizada es que el cambio de ciclo político es inamovible, con un PP "ganador, que doblará a Abascal en número de escaños y con un Vox también muy potente" que gana votos por la crisis ceutí. Lo de llegar a sumar 200 escaños no todos lo ven en Génova, pero dan por descartada la mayoría absoluta.
La crisis ceutí llevó a Moncloa a plantear aguantar lo más posible. La vivienda ha cambiado el guión
La fecha electoral que escoja Sánchez no es baladí. Si quiere aprovecharse del impulso ciudadano no puede tardar en convocar, con lo que toma cuerpo el próximo 29 de noviembre. Pero si no quiere ser el primero en llevarse la bofetada de las urnas, lo mejor es dejar que pasen por delante sus candidatos autonómicos y locales para correr ellos con el grueso del desgaste, por muchas promesas que le hiciera al PNV de celebrar generales antes de mayo. "Las tortas se las van a llevar los primeros que se presenten". El castellanomanchego Emiliano García-Page, lo sabe. Su ajustadísima mayoría absoluta corre peligro. El equipo de Sánchez estaba hasta este viernes en ese cálculo. De hecho, tras la desastrosa gestión del asalto masivo a Ceuta, Moncloa abrió la puerta a apurar hasta el fin de la legislatura.
Coinciden los sociólogos que la conflictivad social, con la amenaza añadida de una huelga general, no suele ser un buen compañero de viaje para ningún partido en el Gobierno, aunque la estrategia monclovita pase por convertir esas movilizaciones en protestas, no contra el actual inquilino de la Moncloa, sino con el que tiene todas las papeletas para sustituirlo, esto es, Alberto Núñez Feijóo. Precisamente, el líder popular acusó ayer a Sánchez desde el Foro de La Toja de «alentar el caos e intentar movilizar a su lado del muro sobre las cenizas de un país». Pero aún así, abogó por el derecho de los españoles "a decidir ya, porque mi país no aguanta más".
Todo muy mimético al ya histórico 15-M de 2011, eclosionado en las postrimerías del segundo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero ni por esas. Mariano Rajoy sacó entonces 186 escaños, menos de los que pueden sumar ahora PP y Vox si se cumplen los viticinios de los sondeos, recuerdan en Génova.
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