Si hay una máxima por la que está abogando el conjunto de la izquierda andaluza, es por la necesidad de que el sector progresista de la región se movilice en las próximas elecciones de este domingo. Tanto el PSOE-A como Por Andalucía y Adelante Andalucía, en sus mítines e intervenciones reclaman una participación histórica para dar un vuelco y devolver a la izquierda a San Telmo. A la amplia desmovilización existente, con los socialistas en mínimos y una izquierda alternativa que se nutre algo de ello pero sin alcanzar las cotas de 2015 o 2019, se une la división en tres listas de todo el espacio. Eso deja lejos a la coalición 'estatal' de Antonio Maíllo, con socios como Sumar o Podemos, y al partido 'andalucista' de la capacidad de sumar más de una quincena de diputados regionales como en los comicios de 2015 y 2019.
Aunque el crecimiento porcentual asciende un par de décimas o un punto como máximo en el caso de la candidatura de Maíllo, y un par de puntos en la de José Ignacio García, el escenario de reparto de escaños provincial que reflejan las últimas encuestas es bastante similar al de 2022. Y en esa campaña, ambas candidaturas no materializaron en escaños un 37% de sus votos, 165.000 de las 449.658 papeletas. Adelante no dio utilidad al 41% de sus votos y Por Andalucía al 30%.
En el último sondeo de Sigma Dos, al cierre del plazo legal para dar a conocer públicamente mediciones, se incluye una estimación de reparto de escaños provinciales que sitúa la foto del domingo a una muy similar a la de hace cuatro años. El único cambio, es que se garantiza un nuevo escaño en Málaga y se deja en el aire la posibilidad de disputar tres más con el PP o el PSOE.
Teniendo en cuenta la proporcionalidad de 2022 respecto al actual censo, Sigma Dos prevé un 7,5% del voto para Por Andalucía y un 6,7% para Adelante Andalucía, un 14,2% total que supone 967.400 votos en conjunto para la izquierda alternativa y el riesgo de no transformar en representación más de 320.000 papeletas.
Uno de los factores que puede permitir que el voto de la izquierda sea mejor rentabilizado es la desmovilización en torno al PP, algo que parece complicado en vista a los sondeos, con más del 80% del voto anterior comprometido y adhiriendo de la abstención u otras fuerzas, y de que haya menor participación de electores socialistas. Dependería de los resultados de PP y PSOE en esas horquillas de 55-58 del primero, y de 27-30 del segundo.
En vista de la similitud de 2022 con la encuesta, se puede aproximar un hipotético reparto de escaños parecido al de entonces, con una distribución de cocientes resultantes de la noche electoral. aproximados sin contar que habrá un ligero aumento del voto a esas dos opciones.
Cinco escaños de PP y PSOE que no se ganan
En Huelva, no avista más cambios que el posible trasvase de un escaño socialista al PP. En 2022 ni Por Andalucía ni Adelante lograron representación y se perdieron 13.862 y 8.375 votos respectivamente que no se trasformaron en escaños. Una lista unitaria de ambas fuerzas habría sumado los 22.000 sufragios necesarios para arrebatar uno al PP sin perder prácticamente papeletas. La coalición de izquierdas, con 1.200 votos de los andalucistas podrían haber sumado uno en particular.
Adelante no transformó en escaños el 41% de sus votos en 2022. Un 30% en el caso de Por Andalucía
Una coalición amplia habría conseguido otro representante en Jaén, con unas 2.000 papeletas perdidas. Por separado, Por Andalucía quedó a 4.000 de sumar un escaño en la provincia. Sus 17.679 votos y los 5.691 de Adelante quedaron sin materializar y se lo llevó el PP. En Málaga a falta de 5.000 votos que ahora sí podrían conseguir los andalucistas, Adelante no pudo dar utilidad a 24.388 votos. En el caso de la alianza de los socios de Sumar, de los 52.219 electores solo sirvieron para asegurar un único escaño 38.000. 23.917 quedaron inservibles frente a esa necesidad de Adelante. Un mejor equilibrio del voto en ambas candidaturas, como parece que sucederá el 17-M o una coalición de las dos listas en 2022, habrían permitido ese segundo escaño a la izquierda.
La unidad en Almería hubiese sido determinante. En 2022 se perdieron 17.391 votos, un cuarto de ellos de Adelante. Cádiz, uno de los bastiones de la izquierda más apegada al territorio, permitió aprovechar en su totalidad los 41.488 de Adelante y 38.551 de Por Andalucía. Pero bajo una única lista, el reparto de cocientes hubiese aportado otro diputado regional a la izquierda. En Córdoba, Por Andalucía logró un representante con 38.382 votos pero solo aprovechó 24.056. Se 'perdieron' 14.326 y 13.441 de Adelante. En Granada 148 votos de Por Andalucía no sirvieron, algo mínimo tras conseguir la lista un escaño. No valieron 13.191 a Adelante, que sí habrían dejado al borde de un segundo parlamentario a ambas listas en conjunto.
Un tercer escaño habrían cosechado conjuntamente en Sevilla, otro de los grandes feudos de la izquierda a costa de Vox, muy probablemente. De los 76.038 de Por Andalucía, 27.430 no sirvieron para un segundo diputado. De los 56.937 a Adelante, 8.329 lo impidieron en su caso. Hasta 12 diputados podrían haber logrado en la anterior campaña la unión de las izquierdas, en definitiva, frente a los 7 (5 de Por Andalucía y 5 de Adelante que se lograron). El PP habría mantenido la absoluta con 55 escaños, a 28 hubiese bajado el PSOE y en 14 se hubiese mantenido Vox.
Con la encuestas de Sigma Dos o la de 40dB, la izquierda en coalición y con en torno al 14% del voto podría hacerse con 15-16 parlamentarios de forma gruesa con unas variaciones similares a las comentadas.
Un sistema que beneficia a las mayorías
Hay que tener en cuenta que en la pasada campaña, cada escaño de los 58 obtenidos por el PP, 'costó' algo más de 27.000 votos. 29.400 al PSOE y 35.300 a Vox. Hasta 56.300 valió cada uno de los 5 escaños de Por Andalucía y más de 83.000 cada uno de los dos de Adelante.
Esto sucede por el sistema electoral andaluz, que sigue la fórmula D'Hondt como a nivel nacional, donde se benefician a los partidos más grandes en el reparto y se penaliza a quienes quedan cuarto, quinto o sexto, sobre todo. Hay una desproporción representativa entre zonas muy despobladas y grandes provincias. En general en 2022 un total de 300.000 votos no se materializaron por esta norma. Ciudadanos fue el más golpeado junto a esa izquierda alternativa, que no obtuvo ningún escaño pese a más de 120.000 votos.
Con esa división, se impide que los partidos más pequeños sumen escaños en enclaves donde, con apuestas amplias sí entraron anteriormente. En provincias que reparten menos escaños como Almería o Huelva, donde sí irrumpieron en 2019 con uno respectivamente cuando Adelante era el paraguas de toda esa izquierda en torno a Podemos.
Podemos, la división de la división
La cúpula estatal de Podemos está teniendo recelos en participar junto al resto de partidos de la coalición Por Andalucía en esta campaña electoral tras llegar in extremis a un pacto 24 horas antes del cierre del plazo para el registro de alianzas. Estos días, en el ecuador de la campaña, tanto la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, como la eurodiputada, número 'dos' y próxima candidata a las generales, Irene Montero, aterrizaron y se han dedicado a promocionar a su cabeza de lista por Jaén -de Podemos-, Loli Montávez, dentro de la coalición.
Lo han hecho 'escondiendo' en lo posible las siglas de Por Andalucía. Se evitará coincidir con representantes de Sumar e IU de gran calado, incluso con el candidato, Antonio Maíllo. No hay nada previsto a dos días de que concluya la campaña.
Eso contrasta con la implicación de parte de la cúpula andaluza de Podemos con IU y el resto de formaciones en distintos mítines. La coordinadora morada, Raquel Martínez, es un ejemplo. Fuentes de Sumar aseguran que hay normalidad con Podemos -en el contexto andaluz- y que esperan implicación de quien quieren contribuir. Este lunes, desde Madrid, los magentas determinaron de "normalidad" la situación con los de Belarra. La división de las izquierdas augura ese mismo coste electoral en escaños en las próximas generales.
Durante el proceso de replanteamiento de Por Andalucía, las distintas formaciones pero principalmente IU Andalucía, intentaron atraer a Adelante para ensanchar la base y conseguir ejemplificar que en coalición -con las generales de fondo- la izquierda puede ser determinante. Para dar una alternativa clara y eludir una fragmentación desmovilizadora. Sobre todo, con una crisis de identidad de la izquierda estatal de fondo tras tres años de gobierno de coalición.
Pero Adelante prefirió alejarse de esa crisis, insistir en un planteamiento propio y de identidad andaluza, de vinculación al territorio directa sin depender de Madrid. Algo en lo que se viene trabajando toda esta legislatura. La búsqueda es la de diferenciarse incluso del PSOE. Aunque en lo ideológico la mayor parte de las propuestas son similares, una de las distinciones es que Maíllo firmaría coalición con el PSOE de ser viable, mientras que Adelante se quedaría como apoyo externo.
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