La segunda edición de los Cursos de Verano CEU-María Cristina ha reunido a destacadas figuras políticas y religiosas para debatir sobre el legado histórico de España, la crisis política actual y la necesidad de un proyecto común. Durante las distintas jornadas, líderes como el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, el exministro Jaime Mayor Oreja y el obispo emérito Juan Antonio Reig Plá, han abordado los graves retos que enfrenta la nación desde diversas perspectivas históricas, sociales y políticas.

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En el marco del curso sobre la herencia cultural de la Hispanidad, Fernández Mañueco reivindicó el papel fundamental de Castilla como nexo ineludible entre España y América. El mandatario autonómico rechazó rotundamente la "leyenda negra", negándose a aceptar que España sea el único país que asuma como cierto un relato oscuro fabricado por sus enemigos históricos. Aunque reconoció que se pudieron cometer actos reprobables en el pasado, insistió en poner en valor la vertiente positiva y luminosa del descubrimiento que a menudo se silencia ante el "dedo acusador".

Frente a estas críticas, Mañueco destacó inmensas aportaciones benéficas pioneras, como la concepción de la dignidad del hombre que sentó las bases del derecho internacional y los derechos humanos en nuestra comunidad autónoma. Asimismo, subrayó la expansión del castellano como lengua universal y el fuerte impulso al mestizaje, recordando además que el movimiento comunero fue la chispa de las revoluciones liberales modernas. En su conclusión, apeló a una política serena y sin confrontaciones estériles que consiga ilusionar y transformar el presente sin perder nuestras señas de identidad.

Por otro lado, el curso centrado en el necesario cambio político para España estuvo marcado por la contundencia de Jaime Mayor Oreja, quien alertó de que el país no está regido hoy por un Gobierno tradicional, sino por un "proceso" asociado al crimen. El exministro advirtió severamente que ETA no es un proyecto del pasado, asegurando que sus herederos, bajo el subterfugio de la marca Bildu, mantienen intacto su objetivo de destruir el orden social y han obtenido poder político gracias a las concesiones que en su día se originaron por el miedo al terrorismo.

A esta dura advertencia se sumaron las voces de Alejandro Fernández (PP de Cataluña) y Amaia Martínez (Vox en el País Vasco), quienes denunciaron los proyectos de ruptura y la anestesia social provocada por el nacionalismo, el cual convierte "la injusticia en orgullo". Ambos líderes autonómicos advirtieron que la metodología "procesista" ha impregnado la política nacional, con miembros del actual Gobierno atacando a las instituciones democráticas, a los jueces y a la Corona. Ante esta amenaza, dejaron la puerta abierta a un firme entendimiento entre el PP y Vox si los ciudadanos así lo demandan en las urnas para frenar la confrontación.

Finalmente, el aspecto moral de este rearme social fue abordado por el obispo emérito Juan Antonio Reig Plá en su ponencia sobre el Bien Común. Basándose en la Doctrina Social de la Iglesia, Reig Plá advirtió que la mayor crisis de nuestro tiempo es la antropológica y señaló al individualismo como un "virus" de la cultura contemporánea. Para reconstruir la sociedad, el prelado reivindicó el papel crucial de la familia y advirtió que una libertad que no esté fundamentada en la verdad es puramente voluntarista, exigiendo que la clase política recupere su verdadera vocación de servicio al desarrollo integral de la persona y sus virtudes.