El parque más visitado de Madrid deja más de 2.500 toneladas de basura mezcladas en vertederos cada año. El Ayuntamiento ha iniciado las obras para convertir el Parque de El Retiro en el primer parque histórico de Europa con certificación "Residuo Cero". Con esta iniciativa busca reutilizar o valorizar al menos el 90% de los residuos que produce este recinto declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.

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El proyecto llega en un momento de creciente presión sobre el principal pulmón verde de la capital. El Retiro recibe cerca de 20 millones de visitantes al año y se ha convertido en escenario de varios debates. Cierres preventivos por viento y calor, masificación, convivencia entre peatones y vehículos de movilidad personal o deterioro del entorno histórico.

Un parque emblemático que no recicla

Los datos municipales reflejan hasta qué punto la gestión de residuos del parque estaba lejos de los estándares de reciclaje. Cada año, El Retiro genera más de 2.700 toneladas de residuos y el 95,4% termina en la fracción resto, es decir, basura sin separación para reciclaje. El vidrio representa alrededor del 4,1% del total, mientras que la recogida de materia orgánica, envases o papel y cartón apenas alcanza porcentajes testimoniales.

Una de las principales razones es que las 984 papeleras repartidas por las 118 hectáreas del parque no permiten actualmente separar residuos en origen. Los desechos, por tanto, terminan mezclados desde el momento de la recogida. A estas cifras se suman además unas 205 toneladas anuales de restos de poda, aunque en este caso sí son recicladas de forma separada.

Así será la nueva planta de reciclaje

El eje central del proyecto será la construcción de un nuevo centro de reciclaje en la zona sur del parque, junto a la Rosaleda y el Vivero de Estufas. Las obras transformarán un espacio de aproximadamente unos 3.000 metros cuadrados que hasta ahora funcionaba como zona de acopio de materiales y residuos sin acondicionamiento específico.

La actuación supondrá una inversión municipal de 474.000 euros y permitirá mejorar la recogida selectiva y el almacenamiento de residuos dentro del recinto histórico. El nuevo espacio contará con cinco zonas diferenciadas de vertido, una nueva red de alumbrado interior y una reorganización de la parcela para reducir la superficie asfaltada. Además, el Ayuntamiento sustituirá todas las papeleras del parque por nuevos modelos que permitan separar residuos desde el origen.

El Retiro, primer parque con certificado de "Residuo Cero"

La estrategia pasa por lograr que al menos el 90% de los residuos generados dentro del parque sean reutilizados, reciclados o valorizados y no acaben directamente en vertederos. Una vez implantado el sistema, una certificadora externa analizará los flujos de residuos. Se comprobará así si se cumplen los estándares exigidos para obtener el sello "Residuo Cero".

La previsión del Ayuntamiento es alcanzar esa certificación a mediados de 2027. Durante la presentación del proyecto, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, defendió que El Retiro debe convertirse en "un referente de sostenibilidad urbana". Aseguró que el objetivo es que las toneladas de residuos que genera cada año el parque "sean reutilizadas, recicladas y transformadas". La iniciativa se enmarca además en los objetivos europeos fijados para 2035, que plantean reducir al mínimo los residuos enviados a vertederos.

Cierre del parque por viento y calor

Todo esto llega en un contexto en el que El Retiro también cuenta con la polémica de los frecuentes cierres por condiciones meteorológicas adversas. El Ayuntamiento ha anunciado una revisión del protocolo de clausura de El Retiro y del resto de parques históricos de Madrid. El objetivo es reducir aproximadamente un 20% los cierres actuales.

La principal modificación será el aumento del umbral de velocidad del viento necesario para activar las alertas y desalojar el recinto. Según el área de Medio Ambiente, los técnicos municipales consideran que las restricciones aplicadas desde 2019 podían flexibilizarse sin comprometer la seguridad. La decisión tendrá impacto este mismo verano y aliviará parcialmente a eventos multitudinarios como la Feria del Libro de Madrid, que volverá a celebrarse dentro del parque entre el 29 de mayo y el 14 de junio.

El Consistorio insiste, no obstante, en que el riesgo sigue existiendo. Según explicó Almeida, durante los días de cierre registrados en 2025 cayeron más de 65 árboles y más de 430 ramas de grandes dimensiones dentro del recinto. Además, cada parque histórico de Madrid contará ahora con protocolos individualizados, en lugar de aplicar automáticamente las mismas restricciones a todos los recintos.

Las asociaciones vecinales alertan de la masificación

Mientras Madrid impulsa el proyecto "Residuo Cero" y revisa el protocolo de cierres, grupos de vecinos y entidades de defensa del parque reclaman medidas más amplias para proteger el entorno. La asociación Amigos de los Jardines del Buen Retiro -que también había reclamado que se redujeran los "cierres constantes"- considera que el principal problema es la creciente presión de uso sobre el parque. Según sus estimaciones puede alcanzar los 150.000 visitantes durante fines de semana y festivos.

La entidad reclama limitar la circulación de bicicletas, patinetes y otros vehículos de movilidad personal, reforzar la vigilancia sobre perros sueltos y aumentar el número de aseos públicos disponibles. También piden una mayor supervisión del arbolado envejecido y defienden la posibilidad de aplicar cierres parciales por sectores en episodios meteorológicos adversos, una opción que el Ayuntamiento descarta por ahora.

Las asociaciones alertan además de que un deterioro progresivo del parque podría poner en riesgo esa condición de Patrimonio Mundial otorgada por la Unesco en 2021. El desafío para Madrid será ahora compatibilizar la presión turística y el uso masivo del parque con la conservación de uno de los espacios públicos más emblemáticos de la capital.