Las calles de la capital volverán a convertirse el próximo 25 de octubre en escenario de cencerros, mayorales y rebaños de ovejas merinas y cabras. Lo hará con motivo de la XXXIII edición de la Fiesta de la Trashumancia, celebrada desde el 16 al 25 de octubre. Sin embargo, la cita de este año estará marcada por la incertidumbre logística. El Ayuntamiento de Madrid se encuentra diseñando un plan alternativo ante la presencia de la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol.

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El punto crítico del recorrido tradicional se sitúa en el tramo que une la calle Mayor con la calle de Alcalá. Las tiendas de campaña e infraestructuras instaladas en el centro de la capital suponen un obstáculo, no solo para el manejo de las reses, sino también para el numeroso público que suele concentrarse a su paso. Los técnicos municipales trabajan, por tanto, en un trazado de contingencia, un "plan B" que esquive la plaza si esta sigue sin desalojarse para entonces.

La acampada en Sol afecta al recorrido habitual de la Trashumancia

El dilema en Sol ha reavivado además la tirantez política entre el Palacio de Cibeles y la Delegación del Gobierno. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha vuelto a exigir la intervención del delegado Francisco Martín para levantar la acampada.

Argumenta que los colectivos convocantes, como el Sindicato de Inquilinas, ya no lideran la protesta. Añade que esa presencia continuada perjudica también a los comerciantes de la zona e interfiere en los preparativos de la campaña de Navidad.

A la espera de confirmarse si se aplicará finalmente el desvío, la hoja de ruta prevista contempla que el rebaño abandone Casa de Campo a primera hora de la mañana. Cruzará después el Puente del Rey y el paseo de la Virgen del Puerto. Desde allí, los pastores guiarán al ganado por la Cuesta de la Vega y la calle Bailén hasta encarar la calle Mayor. Tras esto, desembocarán en Alcalá y terminarán en la plaza de Cibeles.

Seis siglos de historia y el pago de los 50 maravedís

Si la logística se mantiene sin cambios, Cibeles acogerá el acto central de la jornada, la entrega de los "50 maravedís al millar". Las autoridades municipales recibirán a los mayorales y rabadanes, guiados por la Fundación Trashumancia y Naturaleza, para escenificar este pago simbólico. La tradición arranca en la Concordia del 2 de marzo de 1418 entre los Hombres Buenos de la Mesta y los Procuradores del Concejo de la Villa de Madrid. Aquel acuerdo fijaba la tasa que debían abonar los ganaderos para atravesar los caminos madrileños en sus desplazamientos de temporada hacia los pastos del sur.

El trazado urbano no es fruto del azar. Calles tan transitadas hoy como Alcalá formaron parte de la antigua Cañada Real Galiana. En puntos cercanos como la plaza de la Independencia aún se conservan mojones de piedra que delimitaban el paso de las reses.

La celebración, no obstante, no se limita a la marcha del domingo. El Centro de Información y Educación Ambiental (CIEA) de la Casa de Campo ha organizado una programación gratuita. Las actividades tendrán lugar entre el 16 y el 25 de octubre, con objetivo de divulgar la cultura pastoril.

El público adulto podrá participar en recorridos como el paseo de bienvenida al rebaño el viernes 23 o en talleres dedicados a la elaboración de quesos madrileños. Por su parte, las familias contarán el sábado 24 con la jornada Pastores por un día, además de exhibiciones de hilado y talleres prácticos para aprender a trabajar la lana merina, previa reserva en los canales del centro ambiental.

Un año clave para el campo: del respaldo de la ONU al blindaje como BIC

La edición de 2026 llega además arropada por un contexto institucional determinante. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha declarado 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. Con esta iniciativa, el organismo internacional busca concienciar sobre la necesidad de proteger unas superficies que ocupan más de la mitad de la tierra emergida y que resultan clave para limpiar el monte, prevenir grandes incendios y fijar población en áreas rurales.

En el ámbito regional, el evento coincide con el expediente abierto por la Comunidad de Madrid para declarar la trashumancia Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. Con esta protección se pretende resguardar una actividad acorralada por la falta de relevo generacional y la dureza de las condiciones de trabajo en el campo.

Lo que comenzó en 1994 como una marcha de protesta impulsada por la Asociación Trashumancia y Naturaleza para exigir la aprobación de la Ley de Vías Pecuarias de 1995, norma que protegió más de 125.000 kilómetros de caminos en toda España como bienes de dominio público, cumple más de tres décadas plenamente integrado en el calendario de la capital. Con recorrido habitual o por el itinerario alternativo, el paso de las reses volverá a recordar las raíces ganaderas que esconde el asfalto madrileño.