El habla de ella en pasado, pero Maribel sigue ahí, no se ha ido. Está en casa, sin apenas hablar, pero irradiando amor a su alrededor. Sus recuerdos hace tiempo que le abandonaron, la capacidad de retenerlos se fue diluyendo. Lo notaba, lo sufría, hasta que hace un año dejó de hacerlo. Lo había intuido todo la madrugada del 24 de diciembre, cuando la enfermedad que le acompaña desde hace 12 comenzaba a apoderarse de ella. Lo hacía cada vez más rápido. Cada vez más oscuridad, cada vez más silencio.

Sus sollozos despertaron a su hijo Danel en Nochebuena. En la cocina, entre lágrimas, le hizo prometer que no le dejarían degradarse hasta el final, que le ayudarían “a marchar” antes de que fuera incapaz de reconocerles, de recordar sus nombres y el de su marido, Txema. Hoy hay días que no los recuerda.

Maribel Tellaetxe tiene 78, pero ella no lo sabe. En casa está bien atendida, con los cuidados paliativos que le dispensa el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi.

Bajo su cama guarda su petición, una carta que aún lúcida escribió a sus hijos Danel, Ruth y David el 15 de diciembre de 2006, poco después del diagnóstico: Alzheimer. “Si empiezo a olvidarme de amar, también quisiera dejar de vivir”, decía, “si lo que me queda de vida va a dificultar la vuestra, no deseo seguir viviendo”. Y concluía: “Aunque no me entere, no sienta, no vea, no hable, no escuche… os seguiré queriendo, sois lo mejor de mi vida. Os quiero. Ama”.

Aquella petición la reiteró años después en la Declaración de Voluntades Anticipadas. Hacerla cumplir no sería fácil, ni por el corazón, ni por la ley. Ha pasado una década desde que la demencia comenzó a sumirla en el silencio y sus hijos y su marido han decidido que ha llegado el momento de intentar hacer cumplir la última voluntad de su madre.

Aunque no me entere, no sienta, no vea, no hable, no escuche… os seguiré queriendo»

Maribel sabía bien lo que le espera, lo había vivido con su madre durante ocho años. No quería eso y así se lo hizo prometer a los suyos, que “le dejarían marchar”. Su petición iba contra la ley. Danel, Ruth, Daniel y Txema eran conscientes de ello, por eso batallan desde hace un año para que una ley no impida su derecho a no vivir olvidando el nombre de sus hijos.

Proposición de ley bloqueada

Desde hace un año su estado empeoró. Fue cuando se propusieron sumar fuerzas para que la legislación se modifique y se despenalice la eutanasia en nuestro país. El PSOE ha sido su gran aliado en esta batalla. La proposición de ley socialista para iniciar el recorrido en el Congreso sigue topando con el bloqueo de PP y Ciudadanos en la Mesa del Congreso de los Diputados semana tras semana.

La familia reclama poder cumplir su última voluntad, «tenemos un cuerpo en casa pero mi madre ya no está»

Este lunes la familia de Maribel sumará presión para desbloquear esa tramitación y “dejar marchar” a su madre sin que nadie pague por ello. Lo harán con su historia y con el respaldo de más de 166.000 firmas de apoyo a la despenalización de la eutanasia que presentarán en la Cámara Baja. Las han recogido en los últimos meses a través de change.org y su página web “sosamatxu.com” en la que cuentan su historia. Han logrado sensibilizar a miles de personas en el País Vasco y confían en que a partir de ahora lo hagan en todo el Estado. En las redes sociales han descubierto que no están solos. Cerca de 3,5 millones de visitas en su Facebook lo acreditan.

En su pueblo, en Portugalete, el alcalde y el PSE impulsaron una declaración institucional secundando su reivindicación. En breve lo hará el Consistorio de Ermua, también en manos socialistas, y le seguirán el resto de ayuntamientos del PSE en Euskadi.

Hasta que eso ocurra, la familia de Maribel continuará cuidándola y reivindicando el derecho a hacer cumplir su última voluntad, «que vivir sea un derecho no una obligación». Txema seguirá cantándole las canciones de amor que le ha compuesto y leyéndole los poemas que rememoran su amor. Y así cada mañana, cada noche, recordando la deuda que aún tienen con su madre; “tenemos un cuerpo en casa pero mi madre ya no está”. Entretanto, su hijo Danel ultima la película en la que trabaja y que narra la historia de su lucha con la que ansía recabar apoyos para «dejar marcha a ama». El título, “La promesa”.